Archivo de la etiqueta: Twitter

El “punto y coma”, el más temido signo de puntuación de la Tierra

Brillante, ingenioso, relevante, educativo, útil y, además, sorprendentemente divertido.

Un trabajo remarcable de los chicos de The Oatmeal:

“How to use a semi colon”

Si te sobran unos €, este poster (que bien los vale) podría aportar el toque cool definitivo a tu cubículo.

Vía @adbroad (esto de Twitter es una jodida máquina de awesomness compartida!)

Me uno al twitteo

imagen vía Alt1040Me sumo a la vertiente social más concentrada y dinámica de la Conversación.

Aquí podréis encontrarme: @DanielMuroV

Siguiendo a la naturaleza de Twitter, en él compartiré ideas, propias y ajenas, de similar temática a las de este blog, pero en formato expresso.

Como siempre, estáis invitados a la charla.

Nota para insistentes (you know who you are!) ;-) : El tema LibroCara seguirá aparcado. So many great blogs, so little time. El día es finito, y elegir a qué dedicarlo supone saber prescindir. Siempre nos quedarán el teléfono y nuestro good ol’ e-mail.

Monetarizando Twitter

No es la primera vez, ni muchos menos será la última, que se demuestra aquello de que en la Red son los usuarios (más avanzados) quienes acaban por encontrar formas de sacar provecho a las plataformas tecnológicas, incluso antes que sus creadores/desarrolladores.

En este caso es el Huffington Post quien parece tomar la avanzadilla en la carrera por convertir en $ la atención que genera Twitter introduciendo publicidad específica en sus feeds.

Como empresa 2.0 que es, innovadora y nativa del mundo digital, que comprende el valor y utilidad que para los usuarios tiene la red social del pajarito, pretende guiar a sus anunciantes para que no generen ruido ni distorsionen las conversaciones, sino que aporten información y valor añadido a los temas tratados en cada momento.

223 Grados – El Huffington Post sabe cómo rentabilizar Twitter (a su vez, vía Ad Age)

Habrá que ver si logran desarrollar la propuesta de modo no invasivo, y si se extiende el sistema una vez contrastado.

En tiempos de crisis, cuéntales tu historia

En el principio de los tiempos (o sea, hace cuatro días), antes del LibroCara, de los miles de twits por segundo, de LinkedIn, de los blogs, del iPhone 3GS, de Infojobs, o incluso de la imprescindible Red de Redes, la gente también buscaba oportunidades, empleo o negocios, y se tiraba de contactos a mansalva (el tan actual y supercool Networking).

La tribu, la familia, los vínculos personales directos, las personas con las que habíamos tratado, interactuado, a quienes habíamos ayudado, enriquecido, seducido o dejado buena impresión eran el principal camino que podía aportarnos una posible o rápida plataforma laboral o de negocios mediante sus propios lazos sociales.

Impactar a quienes pudieran ejercer (aunque no siempre accediesen) de apoyo para llegar a aquellos que quisiéramos que nos necesitasen (aunque aún no supiesen lo útiles que les seríamos).

Fuese para jugar a nuestro favor, fuese para jugar en ayuda de otros, ligar el momento, contexto, tempo y clima adecuados para ello era tan importante como las ideas, el talento o los proyectos que se pretendiesen destacar y relatar en ese mensaje.

Hoy día todo ello no ha dejado de ser esencial para lograr la atención de un contacto, pero con un entorno 2.0 muy implantado, ya casi no reparamos en la gran ventaja que el mundo digital ha aportado a esa vertiente de personal branding: la capacidad de mostrarnos y aumentar los puntos de contacto a gran velocidad y de modo exponencial (aún a riesgo de perder algo de significado en según qué ocasiones) si alineamos empeño, interés, constancia, autenticidad y creatividad en ello.

Además, lo que la tecnología no ha cambiado (aún) un ápice es la esencia humana. Por ello, para que nuestro mensaje condense los conceptos necesarios que nos beneficien, que faciliten que se nos recuerde y posicione donde y como queremos, sigue siendo fundamental saber contar la propia historia (y hacerlo sin miedo).

Un relato (honesto o no, es decisión personal) atractivo y que transmita, con personalidad propia, quiénes somos, qué sabemos, qué aportamos, cuáles son nuestras circunstancias, motivaciones, proyectos y metas, y por qué alguien debería confiarnos su trabajo, su capital, su marca, sus bienes o sus ilusiones, esperando, obviamente, que los mejoremos, renovemos, difundamos, rentabilicemos, incrementemos o hagamos realidad.

Al auspicio de la crisis, de entre las últimas propuestas publicitarias que he visto nacer en blogs, redes sociales y demás, y que apela a ese networking, tanto digital como del Mundo Real™, quiero destacar la honestidad, estilo, tono y fondo con la que Jaime Barber (alias James Bernbach, creador del estupendo y amigo CSI) elige contarnos una historia en su nueva habitación digital.

Sufriendo en silencio no es sino un interesante, sincero, humilde a la vez que inspirador, elegante y directo ejemplo de lo que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, profesionales están viviendo hace bastante tiempo en su búsqueda, no sólo ya de un tan escaso puesto mileurista, sino de una oportunidad en la que desarrollar aquello para lo que mejor capacitados se sienten.

Jaime, demostrando una muy actual inteligencia estratégica, entiende lo imprescindible de la coopetición, por ello nos invita a unirnos, compartir y superar su causa, nuestra causa, y desde su rincón procura difundir otras historias afines.

No se trata sólo de un ejemplo de ser “creativo” por serlo, sino de una iniciativa que demuestra la orientación a vender multimediamente una historia personal, y su talento añadido, como un producto memorable que algún publicitario o marketiniano avispado, su público principal, deseará conocer y adquirir, o incluso complementar, creando un nuevo proyecto colaborativo.

Bien sea por la imperante escasez de puestos, de empleadores, de financiación, de presupuestos, de clientes, de paciencia, de ideas innovadoras, de resultados, de ganas o de oídos receptivos, muchas personas están decidiendo o aprendiendo, de nuevo o por primera vez en sus carreras, los múltiples modos y la importancia de dejarse ver y saberse vender (así en la Tierra como en la Red).

Crearse las propias oportunidades no es en absoluto sencillo. No está exento de riesgos, desengaños y equivocaciones. Tal vez no surjan cuando lo necesitamos, tal vez sí. Tal vez estén donde no esperamos.

Pero sin intentarlo, sin buscarlas y fomentarlas, apoyados en una cierta piel de piedra para soportar los vaivenes, y sumando razón y emoción en un mismo plan, como nos demuestran el entusiasmo, ingenio, esperanza y perseverancia de Jaime, jamás conoceremos cuál puede ser el camino adecuado para lograrlas.

Si has leído esto y también necesitas contar tu historia, ya tienes un ejemplo donde inspirarte.

Gripe porcina, oportunidades y amenazas

uber_pig

Como en todo proceso crítico, la gripe porcina plantea posibles oportunidades y amenazas, tanto en lo socio-político como en lo empresarial.

Dando por sentado que los damnificados evidentes y principales son los contagiados y su entorno, además de los diversos sistemas sanitarios y de transporte de cada país afectado, planteo algunas circunstancias que vienen dándose en situaciones similares (gripe aviar, vacas locas…) y que no dejan de ser interesantes.

En un caso así, por ser la primera referencia mental, quienes primero reciben el daño de la opinión pública son las explotaciones porcinas. El consumo y venta de cerdo se ve reducido, su precio global cae y las reticencias y maledicencias sobre estos animales crecen a merced de miedos, supersticiones y bulos interesados. Aquí no son ellos quienes nos contagian (o sea, el consumo de su carne), como sí ocurría con las vacas y su encefalopatía espongiforme, sino nosotros, unos a otros, como en la gripe “común”.

La oportunidad comercial puede aparecer para las carnes de similar precio, que no cuenten con los conflictos emotivo-sanitarios que el gorrino sufre actualmente. Aumentar su cuota de mercado gracias a la sinrazón.

Por otra parte, los medios ya informan hace días de que casi todas las actividades colectivas y de ocio social están viéndose drásticamente recortadas en Méjico DF, y puede extenderse la tendencia, que no entiende de fronteras. Centros de estudio, tiendas de no-primera necesidad, estadios, centros comerciales, etc. Caída de la asistencia escolar y laboral, y de los ingresos, inesperada, de duración indefinida y poco evitable.

Oportunidad para recuperar el tiempo y ocio familiar en el hogar, pero también para numerosos servicios digitales, tanto de pago (p. ej.: servicios on-line de las consolas) como gratuitos (p.ej.: nuevos followers en Twitter).

En cuanto a los directamente beneficiados en los económico, los medios (mayor interés y atención), las farmacias, los productores de mascarillas y Roche con su poderoso (y patentado) Tamiflu son los más claros receptores de estímulo a cambio de la tan ansiada seguridad/información/prevención.

Respecto a las mascarillas, algo que me sorprende y desconcierta es la cantidad de personas  que las múltiples conexiones televisivas muestran (más en Méjico que en USA) con dicho objeto protector mal colocado. Una gran parte de la población enmascarada las lleva dejando su nariz al descubierto, algo que podría indicar que ni las farmacias, ni los medios nacionales, ni ningún organismo público autorizado se han molestado en hacer una simple y útil demostración de su correcto uso.

Vender 5.000 mascarillas al día es inútil si no se educa en cómo prevenir el contagio mediante su adecuada aplicación.

La oportunidad para las autoridades pertinentes (globales y locales) es tomar cercanía, conectar por todas las vías posibles (analógicas y digitales) con la población, plantear respuestas rápidas, con un discurso comprensible, abierto (que no indiscreto) y ubicuo que tranquilice, organice y prevenga a los ciudadanos. Si las actuaciones son correctas, dentro del inevitable control y contagio, esas mismas autoridades pueden salir reforzadas. Si frustran y evitan conversar con la ciudadanía, el desgaste de credibilidad y confianza puede ser aún mayor.

Si se os ocurren más, añadidlas en los comentarios, y así podremos llegar a un análisis marketiniano más amplio de la situación.

Twitter y la gripe porcina

winged_pigInteresante ver cómo de nuevo se pone de manifiesto que la sociedad en general, mucho antes de razonar y buscar informaciones coherentes y fiables, no responde, sino que reacciona, del mismo modo, colectiva e individualmente, ante cualquier disparador emocional (sea amenaza, miedo, alegría, sorpresa…).

Imagino que muchos recordaréis los múltiples y alarmistas e-mails que habréis recibido en centenares de ocasiones sobre el cierre de Hotmail, lo malo de consumir leche de vaca en tetrabrik, las bandas de peruanos que te atracan en el parking del centro comercial que, justamente, tienes al ladito de casa, y un larguísimo etcétera de bulos y exageraciones que ya tendréis en mente.

La circulación de esos bulos, rumores, opiniones gratuitas, aceleradas o infundadas, amigas del contagio, la cizaña, la acción irresponsable, el “pásalo”, el pánico y la euforia, son tan nuestras como lo son la pasión por comunicar, acercar lo desconocido, informar sobre los hechos según los presenciamos, relatar lo anecdótico y convertirlo en mítico, compartir lo emotivo, mostrar lo exclusivo, proteger y prevenir a los nuestros (sea la familia cercana, sean los miles de followers o contactos) y ser los “primeros” en difundir algo, y convertirnos en referentes o líderes de opinión.

Por eso, con cada nuevo medio, cada nuevo canal, cada nueva interacción, eso nos seguirá acompañando. En su vertiente más útil o relevante, y en la no tanto.

La gripe porcina ha tomado Twitter al asalto, y parece que su virulencia está siendo casi mayor que la de la propia enfermedad.

Eso sí, el daño y propagación del virus son reales y directos, mientras que la alarma que pueden provocar nuestras reacciones, tal vez injustificadas, ególatras o irreflexivas dado el contexto, aunque comprensibles y probablemente bienintencionadas, la generamos nosotros si no aceptamos la necesidad de calmarnos e ir más allá, a buscar y escuchar a fuentes contrastadas y reputadas.

Mientras el grueso del problema siga al otro lado del charco podremos observarlo con cierta distancia, pero dudo que nuestras reacciones fuesen muy diferentes a las de los ciudadanos digitales de USA o Méjico.

Aquí dos versiones del Twitteralarmismo, una abordándolo desde la seriedad del fenómeno de la desinformación, y la otra, desde una ingeniosa perspectiva cínica-geek:

Foreign Policy – Net.effect – Swine flu: Twitter power to misinform (Iñigo, siempre atento y alerta, también lo comenta aquí)

xkcd – Swine flu

Utilidad de las redes sociales (II): Relacionarse con amigos

Aquí damos con el cruce entre el concepto de lo que en el mundo 1.0. se solía llamar Amigo (de amistad, conexión, afecto), y de lo que está viniendo a representar, para bien o para mal, en el 2.0. (más cercano, por otro lado, a la más abierta definición de “amigo” de la RAE).

Los conocidos, cercanos, no tan cercanos, lejanos o, directamente, desconocidos, pasan con relativa facilidad a la categoría de “amigo” gracias al uso poco filtrado y alegre que muchos tienden, o tendemos, a hacer de sus perfiles en las redes sociales generalistas (Facebook, MySpace, Tuenti, etc.).

gold-pile-scrooge-mcduckEl coleccionismo de números, no de relaciones, ser un “friendmonger”, viene a ilustrar el “Complejo de Tío Gilito digital” (alias Scrooge McDuck): Tener fichados cuanto más amigos/conocidos/desconocidos mejor en una bóveda controlada. En este caso, el propio y saturado perfil de cada uno en la red social preferida (o en varias, lo que se acerca al colmo del egocentrismo onanista 2.0.).

Recuperar amistades del colegio, instituto, universidad, antiguos trabajos, lugar de veraneo infantil/juvenil; mantener el contacto con amigos emigrados, o si uno emigra, con lo que se quedan; seguir con detalle, puenteando la escasa atención que el tiempo y espacio físicos permitirían dedicar, la vida de aquellos que nos importan/queremos; ampliar la red de conocidos y relaciones, o intentar ligar con nuevas personas (hay mejores plataformas especialistas); compartir o exhibir facetas de nuestra vida, hobbies o, incluso y bastante habitual hasta cierta edad, nuestro cuerpo serrano; etc.

Todo ello, y muchas variantes más, tiene cabida en los usos más comunes de las redes sociales generalistas. Pero esas mismas dinámicas pueden devolvernos actitudes que luego sean difíciles de llevar o controlar sin parecer un (o una) “estrecho/antipático digital”.

Un escenario que a muchos no les vendrá de nuevo:

Si te conozco por tu blog/perfil abierto/puesto de trabajo, o por un conocido común, o, simplemente, si he visto tu foto, o que tienes 100 o 200 amigos, y me interesa saber más de ti, ¿me aceptas como “amigo”?

La solicitud no viene de alguien que conozcamos directa o recientemente en el Mundo Real™, y probablemente tampoco de alguien que haya mantenido un trato previo e interesante con nosotros por otros caminos digitales.

Las reacciones, según la persona, edad y actitud serán variadas:

  • Aceptar incuestionadamente (acción no exenta de riesgos, especialmente entre los adolescentes)
  • Comprobar los perfiles de otros amigos relevantes por si aparece ese contacto
  • Responder con un correo y preguntar algo más sobre esa persona antes de aceptar
  • Dar una respuesta más o menos considerada justificando nuestra negativa
  • Ignorar la solicitud
  • Otras posibilidades (¡la imaginación al poder!)

El cómo respondemos ante esas peticiones define, al menos en parte, cómo enfocamos y qué esperamos de nuestra Vida Digital. Si en las redes sociales generalistas buscamos una ligera extensión de nuestra Vida Física, si estamos creando una plataforma de contactos comerciales, si seguimos alimentando la buena relación con una audiencia, o si nos estamos construyendo una personalidad digital más abierta que la física, tal vez porque nos resulta más fácil, son sólo algunos de los resultados posibles, y absolutamente lícitos.

Eso sí, en ello influirá, no sólo el grado de apertura (mayor no significa mejor), sino el grado de atención, escucha, conversación, interés y conocimiento que deseemos dedicar y ofrecer a cada una las personas, números, contactos o “amigos” que vayamos incorporando.

El tiempo y nuestras capacidades son limitados, las demandas y expectativas de los demás tienden a no serlo. Trabajo, Blogs, Twitter, Redes Sociales generalistas y especialistas, E-mail, relaciones en el Mundo Real™… Todo un reto para no saturarse y poder desarrollar una vida social eficiente, guardando una saludable Netiqueta.

A mayor nivel de conocimiento “verdadero” (físico o digital) entre personas, mayor comprensión de las actitudes y actividades desarrolladas en cada canal. Es una decisión que no está de más plantearse tanto se tenga un perfil, se escriba un blog, se gobierne o participe en un foro, se twittee, o todo a la vez.

Raúl Hernández, quien durante años fue (muy) conocido simplemente como el ingenioso “Consultor Anónimo“, expone en esta entrada, con realismo y sinceridad, su postura al respecto del tema que comento. Es la de un profesional, pero ante todo persona, muy abierta, conectada y disponible en la Red, pero que aprecia y entiende la diferenciación de objetivos, intereses y actividades que cada medio y canal permite desarrollar. Me ha parecido muy relevante, y tal vez sirva de ayuda a quienes aún duden sobre qué desean obtener de las redes sociales y de su propio potencial 2.0.