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¿Con qué sueñan los hombrecillos de los semáforos?

Tokyo/Glow

(aconsejo verlo mediante el enlace superior, en calidad HD)

Aquí los detalles del laborioso proceso de grabación y post-producción.

Ellas tambien quieren jugar

Interesante y divertido análisis/reflexión de Daniel Floyd y Leigh Alexander que plantean cómo el sector del videojuego debería intentar ser cada vez más un entorno empático en el que ambos sexos se encuentren abierta y colectivamente a gusto, llegando así a desarrollar su máximo potencial de ocio y consumo, sin sentirse objeto de posibles “afrentas” de género.

Los autores sueltan una más que probablemente merecida colleja a algunas costumbres muy poco empáticas del (mal) marketing, pero la acompañan (como siempre debería ocurrir al ejercer la crítica) de propuestas, soluciones e inspiración para reenfocar nuestro modus operandi si pretendemos lograr la paridad gamer.

Aún así, una vez visto el video y leídas varias opiniones, creo que quien aporta el insight más significativo respecto a esos rechazos, hábitos o actitudes distantes femeninas es una lúcida jovencita llamada Hanna Burrows en este comentario.

No es tanto el peso del seximo (aunque lo haya), sino la importancia de la dicotomía: Jugador Social (femenino) VS Jugador Individualista (masculino).

Vía Veronica Belmont.

Jon Stewart reparte cera a los cazatendencias

Aunque la observación y captación de tendencias socio-culturales nos ha acompañado desde el principio de los tiempos, su vertiente más actual, comercial, oficial y abundantemente popularizada por los mismos consultores, no había sido tan reconocida, aceptada y difundida como en esta década.

La explosión de profesionales de muy diversos bagajes y estilos ha acabado convenciendo a muchas empresas, medios y otros profesionales de lo estratégico de usar sus servicios, siempre con la esperanza y el interés de contar con una posible ventaja competitiva. Y ello, como ocurre con todo florecimiento, ha llenado el mercado, físico y digital, de variadas metodologías, presentaciones, informes, artículos y listas de todo tipo y condición.

Sin duda muchos de nosotros habremos tenido oportunidad de leer algunos más relevantes, fiables o sólidos, que habrán resultado realmente útiles e inspiradores, pero en otras muchas ocasiones nos habrán colado goles a mansalva, y habremos pagado por ellos bien con nuestro capital, bien con nuestro tiempo y atención, bien con nuestra credibilidad profesional.

El genial, ingenioso y mordaz Jon Stewart, a través de su inimitable vehículo mediático, el “The Daily Show“, se marca una sesión de ilustrativo cinismo dando cera al colectivo.

(No puedo embeber el video en WordPress.com, por lo que sugiero verlo mediante ese enlace).

Un colectivo, además, tan variado hoy día que cabe casi cualquiera que se autodenomine y promueva como “trend watcher”, “coolhunter”, “trend spotter”, “cazador de tendencias”, “consultor de tendencias”, y un largo etc. Cosa que provoca que sea una creciente, ardua y (en ocasiones) costosa labor filtrar a los cantamañanas y espabilaos de aquellos que de verdad aportan valor e insights con sus propuestas.

Aquí, como en casi todo juego adivinatorio/intuitivo, por más o menos análisis profundo y formal con el que contemos, se juega con tantos factores ambientales y percepciones sesgadas que en demasiadas ocasiones se acaba deseando ver trufas donde sólo había piedras.

Aún así, no niego que a menudo me resulta atractivo repasar las propuestas por sorprendentes u obvias que sean (y acaben resultando una enorme chorrada, o no) de ciertos “tendencieros” a quienes leo y que me despiertan confianza,  ya que siempre provocan, como mínimo, que piense al respecto. Es lo que tiene la curiosidad humana.

He llegado al video vía esta buena y breve reflexión de Tim Stock en su Brand Noise.

Si fuera una campaña teaser de cerveza, sería brillante

… y muy, muy arriesgada.

La venganza 2.0 en esencia:

Gearfuse – Brother gets sweet, sweet revenge on sister by posting hook up list on Facebook


Pero, como la cosa viene de USA (país de peculiar y polarizada moral), y mediante Facebook (que se jugaría una avalancha de quejas alimentando un caso así), no, no creo que ni siquiera DDB, con sus habituales propuestas divertidas y arriesgadas para Bud Light, se atreviese. En casi todo juicio de marketing los potenciales inconvenientes superarían los beneficios.

Aún así, sigue pareciéndome, simple y llanamente, un hecho jodidamente divertido y tremendamente viral (vale, y controvertido). Causa-Efecto, Acción-Reacción.

Además, por encima de todo, creo que sirve de gran (y esperpéntica) lección práctica sobre cómo las generaciones más “naturalizadas” con la Red han perdido (o siguen perdiendo) muchas de las barrerras racionales y emocionales respecto a qué hacer y no hacer público de nosotros mismos (… o de nuestas hermanas), que los algo más viejunos sí solemos tener.

Vía: un gran amigo y creativo que se me va a las Américas, a recuperar el amor y probar fortuna como mercenario de los titulares con ingenio. (Un brindis por tu sabia decisión, Victor. ¡Muchísima suerte Monsieur!)

“Toca una teta, salva una teta”

Brillante y juguetón lema para esta simpática, original y esencial campaña de concienciación en USA para prevenir y tratar a tiempo el cáncer de mama: Save a tit. (con formato blog, interesante propuesta)

Hay que reconocer que si existe una arma argumental tan o más poderosa que el Drama, es sin duda el Humor.

Eso sí, los riesgos y despropósitos de una mala o mediocre utilización son potencialmente mayores y más abundantes con el segundo que con el primero (bien lo saben, y luchan por evitarlo, guionistas y publicitarios).

Cuando la causa de una campaña es socialmente “delicada”, como la que hoy propongo, es muy probable que acabemos siendo testigos de innumerables ejemplos que opten por un enfoque dramático.

El objetivo e intención de concienciar mediante campañas ha tendido a asociarse a la necesidad y sensación de “golpe moral” (baste recordar las de Tráfico, de cualquier país). Y no es menos cierto que gracias a los conceptos y ejecuciones mejor desarrollados se han obtenido grandes dosis de memorabilidad y, posiblemente, comprensión del mensaje (la acción ya es harina de otro costal, y sabemos que depende una unión de factores más que de un simple, aunque importante, anuncio).

Por eso, para variar, me ha gustado que la virtud creativa fundamental de este spot radique en su enfoque opuesto a esa tendencia.  Y que precisamente lo haga con una causa típica de ser abordada por el lado dramático.

Pretende potenciar el conocimiento y sugerir el autochequeo como medida preventiva. Y lo presenta con ingenio, quitándole tremendismo y parodiando, con fina intención, una escena y actitudes amigables e íntimas, comunes a la mayoría del público al que se dirige. Aportando, creo entrever, una sensación positiva y proactiva, la cual refuerza el mensaje autoprotector que se quiere transmitir.

La utilización de actrices conocidas y con reconocido sentido del humor (Alyson Hannigan, Emily Deschanel, Jaime King…) contribuye en gran medida a hacer más cotidiano el sketch (como mínimo en USA).

Vía el Huffington Post.

“The Man from Earth”, storytelling en estado puro

Muchas marcas sueñan con lograr lo que un amigo puede conseguir con una simple frase de recomendación: que hagas, veas, pruebes o compres algo con determinación y convencimiento, a la par que con curiosidad e ilusión.

Esa vertiente tan especial y difícil de obtener del marketing, el tan traído y deseado Word of Mouth Marketing, no es sino el clásico “boca a boca”, o “boca oreja”, que tiene sus auténticas, efectivas y extensivas raíces tanto en la confianza, influencia, experiencias o conocimiento mutuo desarrollado entre los hablantes, como en la sintonía, relevancia y tendencias que configuran el contexto de la conversación.

Hace unos días charlaba con uno de mis grandes amigos, Oriol. Co-inspirador de este blog, profesor de la UB, tipo de formidable sentido del humor, viva y multidisciplinar inteligencia y admirable y viajada cultura.

Él fue la primera persona con quien, siendo aún unos mocosos que bien poco sabíamos de la realidad, compartí una incipiente afición por el género fantástico, que hemos ido puliendo y ampliando con el devenir de las décadas, los autores, los directores, los dibujantes, los anillos para gobernarlos a todos, las trilogías a bordo del Halcón Milenario, los largos abrigos y las ráfagas en “bullet time”, los viajes allí donde nunca antes ha estado nadie, llegando más allá de la puerta de Tannhäuser, donde los rayos C brillan en la oscuridad…

Susodicha conversación, no podía ser de otro modo, nos llevó a tratar las últimas cintas que habíamos visto. Y, con urgencia y brevedad, pero con seductor énfasis, haciendo que fuese yo quien quisiera comprar la idea, no él vendérmela, me incitó a visionar “The Man from Earth“.

cover_the_man_from_earth

Y, cómo no, tan pronto llegué a casa usé de la solidaridad y difusión en la Red, y la bajé (de hecho, desde aquí mismo).

Al cabo de unas pocas horas había sido testigo de la construcción de una las mejores historias que me han narrado, y he gozado, en años:

Un grupo de profesores de universidad, expertos en sus disciplinas, se reúnen en casa de uno de ellos para despedirle, pues ha decidido mudarse a otro lugar. La charla, cordial y emotiva, se vuelve un remolino de sorpresa, descrédito, controversia, curiosidad, interés, afán de conocimiento y preguntas cuando el anfitrión, John Oldman, les plantea la siguiente situación: ¿Qué ocurriría si él llevase vivo 14.000 años?

La película es de 2007, con guión del ingenioso, y ya difunto, Jerome Bixby. Está rodada en formato casi teatral. Una casa rural y su porche son los escenarios predominantes. Una iluminación natural, unos notables actores (conocidos pero no “mainstream“) y una apasionante conversación como único combustible para que, a lo largo de sus absorbentes 87 minutos de metraje, nuestra imaginación decida si estamos del lado de los que creen en la asombrosa, genial e inolvidable historia que John nos relata, o de quienes dudan y se molestan ante lo que bien podría ser una enorme, desconsiderada y egoista tomadura de pelo.

Pocas veces, en pantalla, he sido testigo de un ejercicio de storytelling puro y esencial tan memorable, mágico y logrado. Sin artificios ni efectos de ningún tipo, aunque con gran lujo de detalles, planos y cuidado, Richard Schenkman nos ofrece la que bien podría ser, en breve, una de tus cintas de culto preferidas, aupándose al Olimpo en que guardas Donnie Darko y compañía.

Aquí tienes su entrada en la Wikipedia (que NO recomiendo leer hasta después de haberla visto, pues desvela todas las intrigas), y el trailer oficial, en inglés, como el resto de la cinta.

Si una vez descargada y disfrutada, no te gusta, sino que te encanta, recomiéndala a quienes aprecies, y cómprala en el formato que prefieras. Tu videoteca lo merece.

Cada vez nos gusta más hacer deporte… en el salón

A inicios de esta década la corona de Rey del deporte en el salón (o la habitación) aún era ostentada por los variopintos cacharros que prometían, y prometen, lograr, en 5 minutos al día, cambiar lorzas por tabletas de chocolate, bustos decaídos por pectorales como rocas y glúteos blandengues por nalgas de acero, y que son vendidos, mayoritariamente, a través de la “teletienda” (algunos, en su día, nada más y nada menos que por nuestro querido Chuck Norris).

Con los avances y cambios de paradigma que las consolas, aún capitaneadas por la interactividad de Nintendo, han experimentado y ofrecido, una nueva tendencia se consolida. Junta ante la pantalla a pequeños, grandes y medianos, de todas las tallas, colores y condisiones físicas. Son legión aquellos que desean sumar su ocio digital y el ejercicio, divertirse jugando (cosa probable) y ponerse en forma (cosa más dudosa) al mismo tiempo, sin prescindir por ello del confort de sus hogares.

Las multimillonarias cifras (globales) que Nintendo hizo públicas hace poco así parecen corroborarlo. Los tres títulos de Wii más vendidos (desde el inicio de su comercialización)  suman el impresionante total de 86,8 millones de unidades: Wii Sports, Wii Play y Wii Fit.

La crisis no parece haber frenado notablemente la compra de este tipo de producto, y en ciertos casos, tal vez incluso la haya fomentado. El pastel sigue creciendo, y como a toda categoría económica y socialmente atractiva, se van apuntando, con mayor o menor fortuna, nuevos competidores.

Obra de la poderosa y experta Electronic Arts, el último en aparecer es EA Sports Active. Con su planteamiento y discurso de “Personal Trainer“, y unos programas y sensores (aparentemente) más completos, se intenta posicionar como más serio y especializado que Wii Fit, su principal rival.

(Actualización: Sega también lanzará, por ahora sólo en USA, un juego para Wii con finalidad de Personal Trainer, en este caso especializado en Pilates.)

Tal vez la compra de este tipo de productos, como muchos otros, enlace con nuestra natural predisposición a desear y creer en soluciones fáciles, rápidas, agradables y asequibles, a nuestros problemas, inseguridades o complejos. Y, por otro lado, cabe recordar que la falta de tiempo o capital, además de una no siempre constante voluntad y motivación, siguen alejando a muchos de los gimnasios o las pistas de deporte.

Creo que sería útil un análisis que mostrase si unos y otros, realmente, logran pasar de ser un mero divertimento temporal para toda la familia, y no acaban mayoritariamente olvidados en un cajón a los pocos meses “gracias” a una falta de resultados esperados. O, en el peor de los casos, si pueden llegar a provocar lesiones a aquellos usuarios que se compren estos juegos cuando en realidad sus metas o necesidades requerirían de guía y supervisión, y de un entorno más adecuado que sus salones.

Pero, pese a mis reticencias “técnicas”, hubiese sido un grave error estratégico menospreciar el potencial económico que resultaría de aportar a los consumidores la felicidad, motivación y alegría de compartir con la familia y los amigos, de carne y hueso o bien virtuales a través de la red, aquello que además de permitirnos jugar, reír, competir, compartir e interactuar, procura mejorar nuestro estado físico, y por extensión, nuestra salud. Es una promesa poderosa, y socialmente muy bien aceptada.

Nintendo apostó por ello, por ofrecer unos productos sólidos, simples (para todas las edades), divertidos y amigables con el usuario, y los resultados, tanto en ventas como en incremento de valor de marca y notoriedad, les dan la razón. Todo un acierto que permite a la empresa afrontar con mayor respaldo la igualmente dramática situación económica de Japón.

Según continúe avanzando y abaratándose la tecnología, especialmente la de captura de movimiento, parece claro que la tendencia no hará sino seguir creciendo y diversificándose hasta ámbitos aún insospechados.

Bien podría ser que en no demasiado tiempo andemos por casa de esta guisa: (…o no)

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La TV patrio cojea

Buen post, como es habitual (pese a las quejas), de José A. Pérez en su Mi Mesa Cojea:

Si te dicen que caí”

Estoy de acuerdo con José respecto a que la mala (pésima en ciertas franjas) TV que, mayoritariamente, tenemos es un síntoma y reflejo de otros males sociales. Empezando por nuestra “brillante” clase política, y acabando por nuestras numerosas actitudes y tendencias colectivas e individuales que han ido minando la coherencia general (a la década de masiva y distribuída estupidez pro-hipoteca me remito).

Pero discrepo en que la “libertad de empresa y de elección” (o incluso de “apagón”) sea el escudo detrás del que se puedan amparar los perpetradores (productores y programadores) de una notable parte del infumable y degradante producto televisivo (nacional, y en ocasiones también el adquirido).

Es de obvio rigor aceptar y asimilar, y más para quienes nos formamos y/o dedicamos a esto de la comunicación, que no todos los públicos prefieren el mismo contenido o estilo, ni lo disfrutarán del mismo modo, ni sus intenciones y expectativas al encender la pantalla serán en absoluto las mismas.

Pero el incremento de mierda catódica ha sido exponencial, y muy lucrativo, en casi todas las franjas horarias, saltándose a la torera regulaciones como la del “horario de protección del menor” (que sin embargo sí tienden a respetar los anunciantes).

Un síntoma es la desmesura en los bloques publicitarios. Otro de los males a los que los propios publicitarios se enfrentan y sufren, pues el trabajo que desarrollan para sus clientes, por brillante, creativa, narrativa y estratégicamente bien planteado que sea, se perderá, cansará o diluirá fácilmente entre la agotadora miríada de spots por bloque de anuncios. Eso, o pagar sobrecostes por modelos premium más eficientes o innovadores, cosa que sin duda  también favorece al expositor.

Volviendo al post mencionado, uno de los comentaristas anónimos ha ofrecido una argumentación muy sincera y ajustada a la realidad, y de una crítica lucidez que vale la pena señalar. Os copio un par de párrafos:

[...] Ahora, en las series adolescentes, cuanto mas hijoputa, mas guay eres, y el ídolo es el Duque, un narco sin escrúpulos. Es un buen referente a imitar (como la Esteban). En las series se putea a los niños y adolescentes débiles, se miente por sistema, y se ponen los cuernos a tus novios/as para hacer sufrir a los demás, por puro entretenimiento y gusto. No me jodas que eso pide un crío, y que eso no le condiciona. De “Compañeros” a “Física y química” va un abismo.

Que decía una chica, no pienso acabar la ESO que me he apuntado al casting de Gran Hermano y ya no me hace falta. Subnormal. Lo malo es que van a crear una generación de desgraciados, irresponsables con lo que les toque, siempre frustrados, convencidos de que hay que ir “arrasando por la vida” y ser cuanto mas hijoputa mejor. Y encima piensan que las cosas se resuelven solas, porque los gilipollas de sus padres así se lo dan. Esto será una selva de vagos y cabrones sin empatía. Los pobres tendrán que aprender a palos. Nosotros tuvimos la suerte de que hasta la tele nos educó, y el cole nos enseñó a leer. Ellos también tienen derecho a ser algo felices, coño.

Es evidente que a toda generación le cuesta entender, y a veces aceptar, lo que le gusta o motiva a la siguiente, o incluso los modelos de éxito y conducta que perciben como atractivos, referentes y relevantes. Pero, sinceramente, no se trata de no comprender los diversos intereses y sensibilidades implicados, se trata de aportar mayor calidad (más de contenido que de forma) y esfuerzo creativo.

Ni pido, ni absurdamente espero, que toda la TV nacional en abierto llegue al nivel del imprescindible, innovador e impagable 33 (la segunda autonómica catalana) o la siempre interesante La 2. Pero hay abundancia de cadenas y programas que se congratulan en joder y agilipollar sistemáticamente las pocas neuronas que le quedan al espectador medio después de pasarse el santo día trabajando (dentro o fuera de casa) o estudiando.

Y además lo hacen sin puta gracia y con mínima autocrítica, cosa agravante y alevosa (en La Sexta al menos se toman ellos mismo a cachondeo, lo que dice en su favor).

Se puede entretener de muchas maneras, algunas constructivas, otras deconstructivas. Elegir, o crear, algunos de los peores modelos y paradigmas posibles no es precisamente algo para llevarse a la tumba felizmente. Aunque se vaya uno cubierto de millones y cifras de share abultadas.

Mejunje histórico-cultural made in China

103-famosos

Artistas chinos han sumado en este cuadro, del que veis un detalle (aquí al completo), a 103 personajes de relevancia histórica.

Imagino que debieron pensar que, si en la era de los mashups todo vale, porque no iban a hacer ellos lo mismo, pero con las técnicas de toda la vida.

Un resultado, como mínimo, peculiar, interesante y chocante.

O sea, correrá como pólvora en la Red.

Vía Guerra Eterna.

Back to basics

Sé que la crisis, el paro y otros muchos factores están machacando el estado de ánimo general (y bolsillo), pero Mr. Louis CK plantea argumentos como puños en el video (aquí con mejor audio), poniendo de manifiesto algunos de nuestros hábitos que, sin contribuir a mejorar mediante la queja constructiva, no hacen sino generar mayor estrés e infelicidad.

Nunca deja de ser importante mirar con ojos más atentos, y pacientes, lo que tan cómodamente damos por sentado y conocido. Es algo que muchos estarán redescubriendo en este periodo de cambios, no siempre voluntarios. Y es una tendencia que numerosas marcas están teniendo muy en cuenta (cosa que ya comentaré otro día).

Estamos neurológica y biológicamente predispuestos a responder, a vernos cautivados, ante la novedad, rebajando ante ella algunas exigencias, aunque ésta deje de serlo al poco tiempo. Pero no por habitual deja algo de poder ser sorprendente, auténtico o genial, o de merecer aprecio, comprensión, interés y respeto.

En mis principios formativos tuve magníficos profesores. Entre ellos, Joaquin Civit, un economista realmente ingenioso que bien merece la mención. Éste, en ocasiones, cuando ofrecíamos respuestas acomodaticias, indignas de buenos publicitarios, nos espoleaba con un “Señores, ¡despierten! ¡que viven ustedes mejor que reyes medievales!”.

Y, con el paso de los años, sigue maravillándome que al abrir un grifo, salga agua (¡mientras no me la corten!).

Video vía el comentario de Monxo en esta entrada sobre el “Did You Know?” en Streetwiseplanning.