Archivo de la etiqueta: Personalidad

Pérez-Reverte: “En España nos faltó la guillotina”

Foto obra de Sergio Enríquez

Sé de sobra que a unos gustará más, a otro menos, y a otros rien de rien; pero si algo nunca se le puede negar a Don Arturo es su autenticidad y la firmeza, y agudeza, de su singular punto de vista.

Blanca Berasategui, directora de El Cultural (revista del El Mundo), entrevista al escritor, que aborda su nuevo libro “El Asedio” (líder de ventas antes de ponerse en circulación). Éste, además, y fiel a su estilo, también comenta el conflicto histórico-socio-cultural y los errores de actitud que, desde su perspectiva, afectan a esta España nuestra desde tiempos ha.

El Cultural: Arturo Pérez-Reverte – “En España nos faltó la guillotina”.

Por cierto, claro, yo me encuentro entre aquellos a quienes nos gusta. Y mucho.

“Deadline”, los prosumers adoran los post-its

Que los post-its y el stop motion son grandes amigos y dinamizadores de la creatividad ya no debería ser ninguna novedad para quienes lleven un tiempo disfrutando de las curiosidades e ingenio que se difunden por la Red.

Pero eso no obsta para que, de vez en cuando, reparemos en alguna obra concreta, y reconozcamos especialmente su ingeniosa y simpática factura.

“DEADLINE” es el trabajo de Bang-yao Liu, creativo taiwanés y estudiante becado en el Savannah College of Arts and Design.

En mi opinión, en un proyecto que busque ser realmente memorable  deben cuidarse todos los detalles, pues todos y cada uno transmirán parte del argumento y sensaciones del conjuto a comunicar.

En este caso el haber escogido Eple, de Röyksopp, como tema musical no sólo es un gran acierto que le aporta elegancia y fluidez al video, sino que ayuda enormemente a percibir la historia como una ensoñación producida por los agobios del dichoso deadline, el normalmente (muy) apretado plazo de entrega de un encargo o proyecto.

Si os sobran unos miles de post-its, muchas ganas, talento y horas, aquí tenéis una estupenda inspiración “a la prosumer” sobre cómo usarlos para contar una historia:

¿Qué directivo de 3M, ni en sus mejores sueños (comercialmente) húmedos, hubiese imaginado el culto, imagen y predilección que la Red 2.0 y los prosumers han ido creando alrededor de su ingenioso, casual y útil producto?

(Vía los Microsiervos)

En tiempos de crisis, cuéntales tu historia

En el principio de los tiempos (o sea, hace cuatro días), antes del LibroCara, de los miles de twits por segundo, de LinkedIn, de los blogs, del iPhone 3GS, de Infojobs, o incluso de la imprescindible Red de Redes, la gente también buscaba oportunidades, empleo o negocios, y se tiraba de contactos a mansalva (el tan actual y supercool Networking).

La tribu, la familia, los vínculos personales directos, las personas con las que habíamos tratado, interactuado, a quienes habíamos ayudado, enriquecido, seducido o dejado buena impresión eran el principal camino que podía aportarnos una posible o rápida plataforma laboral o de negocios mediante sus propios lazos sociales.

Impactar a quienes pudieran ejercer (aunque no siempre accediesen) de apoyo para llegar a aquellos que quisiéramos que nos necesitasen (aunque aún no supiesen lo útiles que les seríamos).

Fuese para jugar a nuestro favor, fuese para jugar en ayuda de otros, ligar el momento, contexto, tempo y clima adecuados para ello era tan importante como las ideas, el talento o los proyectos que se pretendiesen destacar y relatar en ese mensaje.

Hoy día todo ello no ha dejado de ser esencial para lograr la atención de un contacto, pero con un entorno 2.0 muy implantado, ya casi no reparamos en la gran ventaja que el mundo digital ha aportado a esa vertiente de personal branding: la capacidad de mostrarnos y aumentar los puntos de contacto a gran velocidad y de modo exponencial (aún a riesgo de perder algo de significado en según qué ocasiones) si alineamos empeño, interés, constancia, autenticidad y creatividad en ello.

Además, lo que la tecnología no ha cambiado (aún) un ápice es la esencia humana. Por ello, para que nuestro mensaje condense los conceptos necesarios que nos beneficien, que faciliten que se nos recuerde y posicione donde y como queremos, sigue siendo fundamental saber contar la propia historia (y hacerlo sin miedo).

Un relato (honesto o no, es decisión personal) atractivo y que transmita, con personalidad propia, quiénes somos, qué sabemos, qué aportamos, cuáles son nuestras circunstancias, motivaciones, proyectos y metas, y por qué alguien debería confiarnos su trabajo, su capital, su marca, sus bienes o sus ilusiones, esperando, obviamente, que los mejoremos, renovemos, difundamos, rentabilicemos, incrementemos o hagamos realidad.

Al auspicio de la crisis, de entre las últimas propuestas publicitarias que he visto nacer en blogs, redes sociales y demás, y que apela a ese networking, tanto digital como del Mundo Real™, quiero destacar la honestidad, estilo, tono y fondo con la que Jaime Barber (alias James Bernbach, creador del estupendo y amigo CSI) elige contarnos una historia en su nueva habitación digital.

Sufriendo en silencio no es sino un interesante, sincero, humilde a la vez que inspirador, elegante y directo ejemplo de lo que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, profesionales están viviendo hace bastante tiempo en su búsqueda, no sólo ya de un tan escaso puesto mileurista, sino de una oportunidad en la que desarrollar aquello para lo que mejor capacitados se sienten.

Jaime, demostrando una muy actual inteligencia estratégica, entiende lo imprescindible de la coopetición, por ello nos invita a unirnos, compartir y superar su causa, nuestra causa, y desde su rincón procura difundir otras historias afines.

No se trata sólo de un ejemplo de ser “creativo” por serlo, sino de una iniciativa que demuestra la orientación a vender multimediamente una historia personal, y su talento añadido, como un producto memorable que algún publicitario o marketiniano avispado, su público principal, deseará conocer y adquirir, o incluso complementar, creando un nuevo proyecto colaborativo.

Bien sea por la imperante escasez de puestos, de empleadores, de financiación, de presupuestos, de clientes, de paciencia, de ideas innovadoras, de resultados, de ganas o de oídos receptivos, muchas personas están decidiendo o aprendiendo, de nuevo o por primera vez en sus carreras, los múltiples modos y la importancia de dejarse ver y saberse vender (así en la Tierra como en la Red).

Crearse las propias oportunidades no es en absoluto sencillo. No está exento de riesgos, desengaños y equivocaciones. Tal vez no surjan cuando lo necesitamos, tal vez sí. Tal vez estén donde no esperamos.

Pero sin intentarlo, sin buscarlas y fomentarlas, apoyados en una cierta piel de piedra para soportar los vaivenes, y sumando razón y emoción en un mismo plan, como nos demuestran el entusiasmo, ingenio, esperanza y perseverancia de Jaime, jamás conoceremos cuál puede ser el camino adecuado para lograrlas.

Si has leído esto y también necesitas contar tu historia, ya tienes un ejemplo donde inspirarte.

Aquabona opta por la honestidad

Y la inmediata pregunta que surge es ¿nos seduce, vende, atrae o convence la Honestidad?

Decía el genial Groucho Marx que “El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio. Si puedes simular eso, lo has conseguido”.

Aún así, dejando a un lado el práctico cinismo, no sé cuán efectiva será la campaña pero me gusta, va conmigo. Además, el anuncio en sí es una magnífica pieza.

Éste no suele ser un mundo honesto. Y no me refiero al de la publicidad, sino al Mundo Real™. Las personas no tendemos a elegir la transparencia y honestidad como valores principales de nuestro comportamiento característico, ni tampoco estamos siempre preparados o dispuestos a recibirlas.

De hecho, tal vez sea porque de tanto desgastarlas, de timarnos o mentirnos unos a otros y convertirlo en algo aceptable, de aprovecharnos socialmente de esas cualidades, han perdido credibilidad, y ahora parecen… paradójicamente, poco honestas. Aportando así, en principio, menos encanto, persuasión, ilusión o facilidad de aceptación a un mensaje o a una persona.

Es obvio reconocer que hay cualidades percibidas, y socialmente aceptadas, como más útiles y más rentables en la era de la atención saturada, del primer y único impacto, de la “fama rápida” aspiracional y del “corto plazo” empresarial.  No creo que tardéis muchos segundos en pensar unas cuantas.

Y yo, sin embargo, sí creo que son necesarias más marcas, en más sectores, y más empresas y personas, que sean capaces de abrazar esa actitud e integrarla dentro de su identidad, comunicando así una imagen que permita, de nuevo, apreciar lo que eso aporta.

No es sólo que sea un momento propicio y necesario, contextualizado en la dichosa y desgastadora crisis, sino que a veces nos olvidamos de que también se pueden contar sorprendentes, memorables, relevantes y emotivas historias recurriendo a la honestidad, sin necesidad de renunciar a la capacidad de ilusionar o de ser muy persuasivos. Dependerá, como casi siempre, del público al que pretendamos dirigirnos.

Es relativamente accesible “usar” de la honestidad en una campaña. Lo hemos visto en numerosas, grandilocuentes y discontinuas ocasiones. Pero decidir y saber reflejar externamente un modo honesto de hacer las cosas y de entender los negocios internamente, es ahí, considero, donde radica la dificultad primordial, pues siguen siendo escasos los ejemplos.

No será fácil y no valdrá, según su sector o situación, para cualquier marca. Pero los avances, en mi opinión, merecen destacarse.

The Coca-Cola Company, que tiene sobrada experiencia y se ha curtido en otras batallas y pifias acuáticas, y está apoyada por los insights y la estupenda creatividad de McCann Erickson, ha elegido comunicar con ese tono y actitud para aportar notoriedad e ir reposicionando su marca de agua mineral embotellada en España.

Una marca que ya llevaba tiempo en nuestro mercado, pero que se hallaba en un limbo de carencia de personalidad bastante evidente (y por tanto capacidad de conexión íntima con el consumidor).

Si House es “brutalmente honesto”, si Method (marca por la que tengo gran simpatía) aporta una “honesta limpieza del hogar”, si Dove apoya una “belleza honesta”, Aquabona decide ahora mostrarse “amigable y coherentemente honesta”.

Tenemos sitio para más.

¿Hay alguna marca que valoréis por su honestidad, además de apreciar sus productos/servicios? (lo contrario sería comercialmente suicida, y una estupidez estratégica por parte de la empresa)

¿Quién será, o podría ser, la siguiente marca que decida presentarse honestamente?