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Emociónales, comprarán mejor

En el mundo de las tiendas on-line es tan importante, o más, sentar un tono emocional en el visitante como lo es en el off-line. La competencia es feroz, y diferenciarse no siempre es una cuestión de look, sino de estilo al entender la interacción con tu cliente.

Si lo logras antes de que empiece a buscar lo que pretendía, y lo haces de forma tan simpática que captas su atención de modo sorprendente y positivo, le alegras, le entretienes, y de paso le enseñas un buen número de tus productos que tal vez no conocía, no queda sino darte la enhorabuena. Seguro que comprará más feliz, y tal vez, más.

Para muestra, un botón. (dejad que se cargue antes de tocar nada, vale la pena)

Vía If This Is A Blog Then What’s Christmas?

En tiempos de crisis, cuéntales tu historia

En el principio de los tiempos (o sea, hace cuatro días), antes del LibroCara, de los miles de twits por segundo, de LinkedIn, de los blogs, del iPhone 3GS, de Infojobs, o incluso de la imprescindible Red de Redes, la gente también buscaba oportunidades, empleo o negocios, y se tiraba de contactos a mansalva (el tan actual y supercool Networking).

La tribu, la familia, los vínculos personales directos, las personas con las que habíamos tratado, interactuado, a quienes habíamos ayudado, enriquecido, seducido o dejado buena impresión eran el principal camino que podía aportarnos una posible o rápida plataforma laboral o de negocios mediante sus propios lazos sociales.

Impactar a quienes pudieran ejercer (aunque no siempre accediesen) de apoyo para llegar a aquellos que quisiéramos que nos necesitasen (aunque aún no supiesen lo útiles que les seríamos).

Fuese para jugar a nuestro favor, fuese para jugar en ayuda de otros, ligar el momento, contexto, tempo y clima adecuados para ello era tan importante como las ideas, el talento o los proyectos que se pretendiesen destacar y relatar en ese mensaje.

Hoy día todo ello no ha dejado de ser esencial para lograr la atención de un contacto, pero con un entorno 2.0 muy implantado, ya casi no reparamos en la gran ventaja que el mundo digital ha aportado a esa vertiente de personal branding: la capacidad de mostrarnos y aumentar los puntos de contacto a gran velocidad y de modo exponencial (aún a riesgo de perder algo de significado en según qué ocasiones) si alineamos empeño, interés, constancia, autenticidad y creatividad en ello.

Además, lo que la tecnología no ha cambiado (aún) un ápice es la esencia humana. Por ello, para que nuestro mensaje condense los conceptos necesarios que nos beneficien, que faciliten que se nos recuerde y posicione donde y como queremos, sigue siendo fundamental saber contar la propia historia (y hacerlo sin miedo).

Un relato (honesto o no, es decisión personal) atractivo y que transmita, con personalidad propia, quiénes somos, qué sabemos, qué aportamos, cuáles son nuestras circunstancias, motivaciones, proyectos y metas, y por qué alguien debería confiarnos su trabajo, su capital, su marca, sus bienes o sus ilusiones, esperando, obviamente, que los mejoremos, renovemos, difundamos, rentabilicemos, incrementemos o hagamos realidad.

Al auspicio de la crisis, de entre las últimas propuestas publicitarias que he visto nacer en blogs, redes sociales y demás, y que apela a ese networking, tanto digital como del Mundo Real™, quiero destacar la honestidad, estilo, tono y fondo con la que Jaime Barber (alias James Bernbach, creador del estupendo y amigo CSI) elige contarnos una historia en su nueva habitación digital.

Sufriendo en silencio no es sino un interesante, sincero, humilde a la vez que inspirador, elegante y directo ejemplo de lo que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, profesionales están viviendo hace bastante tiempo en su búsqueda, no sólo ya de un tan escaso puesto mileurista, sino de una oportunidad en la que desarrollar aquello para lo que mejor capacitados se sienten.

Jaime, demostrando una muy actual inteligencia estratégica, entiende lo imprescindible de la coopetición, por ello nos invita a unirnos, compartir y superar su causa, nuestra causa, y desde su rincón procura difundir otras historias afines.

No se trata sólo de un ejemplo de ser “creativo” por serlo, sino de una iniciativa que demuestra la orientación a vender multimediamente una historia personal, y su talento añadido, como un producto memorable que algún publicitario o marketiniano avispado, su público principal, deseará conocer y adquirir, o incluso complementar, creando un nuevo proyecto colaborativo.

Bien sea por la imperante escasez de puestos, de empleadores, de financiación, de presupuestos, de clientes, de paciencia, de ideas innovadoras, de resultados, de ganas o de oídos receptivos, muchas personas están decidiendo o aprendiendo, de nuevo o por primera vez en sus carreras, los múltiples modos y la importancia de dejarse ver y saberse vender (así en la Tierra como en la Red).

Crearse las propias oportunidades no es en absoluto sencillo. No está exento de riesgos, desengaños y equivocaciones. Tal vez no surjan cuando lo necesitamos, tal vez sí. Tal vez estén donde no esperamos.

Pero sin intentarlo, sin buscarlas y fomentarlas, apoyados en una cierta piel de piedra para soportar los vaivenes, y sumando razón y emoción en un mismo plan, como nos demuestran el entusiasmo, ingenio, esperanza y perseverancia de Jaime, jamás conoceremos cuál puede ser el camino adecuado para lograrlas.

Si has leído esto y también necesitas contar tu historia, ya tienes un ejemplo donde inspirarte.

¿Dispuesto a emprender?

En este periodo de crisis, en el que las reducciones de ventas, de presupuestos, de plantillas y de confianza son norma, y en el que la dificultad de financiación es el pan nuestro de cada día para muchos, sigue habiendo valientes, creativos, soñadores, hombres y mujeres con propósitos, espíritu de sacrificio y, especialmente, motivación por vivir su propio negocio, que, arriesgando capital, tiempo y esfuerzo siguen manteniendo vivo el tejido empresarial de pymes de nuestro mercado y generando oportunidades.

Crear, comunicar, enriquecer, difundir, aportar emoción, razonamientos, historias, ilusiones, vinculaciones y sentido a las marcas es algo que sólo alcanza su verdadero potencial y tiene sólido propósito cuando hay alguien que se apoya en una visión y comprensión de marketing, y que desmuestra la capacidad y voluntad de establecer una empresa, un servicio, un producto que sea remarcable y auténtico, no sólo un negocio más entre una multitud con fines irrelevantes.

Si el emprendedor/a, independientemente de la escala de su aventura, cree firmemente en su proyecto, innova, gestiona estratégica y honestamente, y es capaz de contagiar y entusiasmar a sus colaboradores con su motivación, generando confianza, objetivos y metas compartidas, es muy probable que juntos logren transmitir mucho mejor esas virtudes y la solidez de su propuesta al consumidor, y hacerle llegar un mensaje memorable y relevante.Lanzarte en paraca

Si la crisis no ha logrado desgastar del todo tu interés y tus ideas, si tienes un proyecto, has encontrado apoyos y has decidido lanzarte e iniciar tu empresa, te hago llegar mis más sinceros ánimos.

Pero, además de eso, creo que puede serte útil leer lo que Jesús Encinar, CEO de Idealista.com y emprendedor de múltiples aventuras, te ofrece conocer mediante sus 10 consejos sobre cómo empezar una empresa.

De ellos, por cuanto tan importante es lo que representa tu marca y las personas que comparten tu idea, destacaría:

  • En un proyecto lo más importante no es la idea sino el equipo que está detrás. Rodéate del mejor equipo del mundo y todo saldrá mejor. La mejor idea del mundo con un equipo mediocre no llega a ningún sitio, pero un equipo brillante puede hacer un gran negocio hasta de una idea mediocre.
  • Muchas pequeñas empresas y emprendedores pierden el sueño pensando “cómo va a reaccionar el mamut que tengo por competidor a mi entrada en su negocio” pero la realidad es que muchas grandes empresas no pueden hacer lo que hace un emprendedor porque tienen un distinto “perfil de riesgo”. Como emprendedor tú puedes equivocarte, hacer errores, arriesgar tu marca… Tú puedes fallar, ellos no. Ellos tienen más miedo a arriesgar su marca y su prestigio. Tu puedes hacer el ridículo, ellos no. Esa es tu ventaja.

Vía los imprescindibles Microsiervos.

22 consejos para mejorar en tus entrevistas

Vía el imprescindible Seth Godin llego a How to nail an interview.

En la página se nos ofrecen 22 útiles consejos, acompañados de diversos videos demostrativos.

El autor ha desarrollado estas indicaciones, en su mayor parte destinadas a refrescar nuestro ya no tan “sentido común”, basándose en las conclusiones empíricas obtenidas de su proyecto de investigación acerca del comportamiento que mostramos en las entrevistas de trabajo.

El proceso, a grandes rasgos, consistió en:

  • Poner un anuncio en craiglist buscando un “coordinador de marketing” para un empresa web apunto de lanzarse al mercado.
  • Analizar los cientos de CVs recibidos y planificar las entrevistas
  • Preparar un ambiente apropiado para recibir a los aplicantes (o solicitantes): despacho, secretaria, entrevistador (se turnaron él y un amigo) y cámaras semi-ocultas para grabar la charla (el entrevistado daba su consentimiento, aunque en los videos diga lo contrario).
  • Desarrollar 28 entrevistas y analizar los resultados de conducta en base a las respuestas dadas, actitud, lenguaje no-verbal, etc.

Quería encontrar aquello que hace que algunas personas brillen, convenzan y motiven más y mejor en los procesos de selección, y destacar los errores que, si se corrigen, no eviten a otras lograrlo.

Tal vez no se puedan aplicar a todo sector o estilo de profesión, o a todo tipo de entrevistadores, pero, te dediques o no al marketing, las ventas o la comunicación, creo que sus conclusiones siguen siendo útiles a la hora de plantearte cómo enfocar esa próxima oportunidad para conseguir el trabajo que te interesa.

Yo ya he tomado nota de varias cosas a mejorar.

Tenéis videos demostrativos y explicaciones ampliadas en la página.

Aquí os hago una traducción, ligeramente libre, de los 22 consejos y algunos detalles (mis comentarios, sólo en cursiva):

  1. Las cartas de presentación son inútiles, lo que cuenta es tu CV. (Aquí discrepo, pero dependerá mucho del tipo de empresa, perfil y sector)
  2. Tienes 10 segundos para interesar al seleccionador, o di adiós. Haz relevante tu CV (o tu book), adáptalo a la oferta en cuestión.
  3. Sé puntual.
  4. Apaga el móvil.
  5. Conoce la empresa, y ten claro por qué quieres trabajar allí.
  6. Trae CVs impresos. No des por hecho que lo tendrán sobre la mesa.
  7. Trae un bloc de notas. Toma notas cuando sea o consideres apropiado.
  8. Viste de forma limpia, pulida y sin extravagancias. (Creo que los creatas podrán saltarse lo de las extravagancias)
  9. Pon en modo “privado/sólo amigos” todos tus perfiles en las redes sociales. Te buscarán en Google, mejor que sólo encuentren aquello que te favorezca o no comprometa. Si ven algo que no les cuadra con su cultura de empresa, adiós.
  10. No hagas bromas. Tu sentido del humor puede no cuadrar con el suyo. Sé cordial, pero no cachondo.
  11. No balbucees al responder. Procura centrarte en lo que te preguntan y sé directo.
  12. No pongas a parir a tu ex jefe. Aunque se lo merezca, darás una imagen negativa.
  13. No flirtees/intentes ligar con el/la entrevistador/a. (Puedes rebajar mucho tu imagen. Si te interesa, déjalo para cuando te hayan aceptado. Valora tu talento e inteligencia. Si tú no lo haces, ¿por qué deberían ellos?)
  14. No juguetees con tu cabello o con tu rostro. Intenta mantener una pose de seguridad y confianza, aunque estés nervioso.
  15. No menciones el trabajo de tu pareja. (El video de ejemplo de este punto es la risa, pero no sé si es tan peliagudo para otras personas. Lo dicho, un poco de sentido común, y no entrar en detalles)
  16. Mantén buen contacto ocular. Perder mucho la mirada puede indicar falta de interés o atención.
  17. La honestidad es (a veces no) la mejor política. Sé abierto y honesto, pero hay cosas que es mejor no contar ni especificar.
  18. Ten metas. Aunque no sepas dónde o cómo quieres acabar, es bueno tener algunas ideas planteadas. Si no, pueden asociar una falta de ambición a un futuro comportamiento holgazán.
  19. Cuenta con logros. Cosas que estés orgulloso, profesional o personalmente, de haber logrado. O errores de los que hayas aprendido lecciones.
  20. Ten pasión. Sé capaz de comunicarla y de explicar qué te motiva e interesa de la empresa y el sector, y qué haces, lees o practicas para ampliar tus habilidades y conocimientos.
  21. Haz preguntas. Si te dan la oportunidad, hazlas. Si no, pregunta si puedes hacerlas, y hazlas. Demostrarás interés y motivación por el puesto.
  22. Envía una nota de agradecimiento. Enviar un e-mail es sencillo, pero mejor una nota manuscrita, en la que agradeces a tu entrevistador el tiempo y atención dedicados. No tiene porqué ser extensa, pero sí sincera. (Vuelvo a discrepar. A veces te será imposible enviar dicha nota a tiempo o acceder de nuevo al entorno del entrevistador-seleccionador. Si el correo electrónico es honesto y claro, puede ser tan o más válido. Eso sí, acuérdate de pedírselo)

Eso es todo lo que Steinar plantea, que no es poco.

Si entendéis bien en inglés, podéis seguirle por Twitter o ver los videos en su canal de Youtube. Ambos pueden aportaros aún más información sobre el comportamiento a evitar o mejorar.

Comprender para relatar con eficacia

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Toda interpretación, para producir comprensión, debe ya tener comprendido lo que va a interpretar.”

- Martin Heidegger – (acerca de la hermenéutica)

Vivimos una época acelerada, en la que las gentes de marketing y, especialmente, de publicidad y relaciones públicas tenemos como principal aspiración y objetivo el saber definir y contar las historias que las marcas representan y significan, o buscan significar, para sus consumidores.

En un mercado de elevada igualdad práctica entre productos, la marca tiende a ser el principal diferenciador, informador, garante, satisfactor y dinamizador emocional en la batalla por lograr preferencia de compra/uso.

Ello supone el reto de aportar historias sólidas, coherentes, creíbles pero sorprendentes, que conlleven un estimulo directo a la emoción y/o razón del consumidor que le motive a entablar relación con la marca.

Pero, entre prisas y presiones por lograrlo, a veces, unos u otros olvidamos lo fundamental de llegar a conocer y comprender a fondo aquello que servirá de materia prima para elabora nuestra comunicación.

Lo necesario variará según los objetivos y necesidades de cada caso:

La naturaleza y cualidades de la empresa, del producto, del público, del posicionamiento histórico, del entorno y contexto, del proceso de investigación y desarrollo, del proceso de venta, de la competencia…

Todo ello supone mucho tiempo, interés, talento, recursos y esfuerzo aplicados. El comunicador debe lograr, o al menos intentar, implicar y motivar al cliente más allá de encargar, pagar y esperar resultados. Extraer de él cuanto sea y considere necesario para poder, de ahí, acabar sintetizando aquello que entiende será más relevante para su público.

De otro modo, si al cliente no se le muestra, o no colabora, o no acepta esa vía más eficaz del proceso, nos encontramos con resultados forzosamente acelerados, mal planteados o fundados, o que ofrecen visiones y argumentos contradictorios entre sí. Lo cual se traduce en obras mediocres, útiles tal vez, pero poco relevantes, que a medio plazo podrán confundir al consumidor, o devaluar la historia de la marca y su propuesta.

Casi todos los pájaros ofrecen a sus crías, ávidas de alimento, aquella comida que primero han obtenido y semi-digerido ellos, para hacerla más fácil y rápida de asimilar.

No podemos interpretar, con el objetivo de que el mensaje sea eficazmente comprendido y provoque la reacción deseada, si nosotros mismos no hemos podido ejercer una previa y eficiente comprensión de los hechos, o no se nos ha permitido obtenerla en las condiciones adecuadas.

Defender esa necesidad de tiempo, recursos, información e implicación es tan derecho y obligación nuestras como el acabar ofreciendo una creatividad y soluciones a la altura de todo lo obtenido.

Aprender, un compromiso con uno mismo

Aprender, y aprender a aprender, conlleva tiempo. Y no poco.

Se calcula que unas 10.000 horas, o 10 años, son necesarios para dominar con maestría una materia.

Aprendemos mejor en la juventud, pero seguimos siendo muy capaces conforme llega la vejez.

Aprender requiere, dotes naturales aparte, esfuerzo, motivación, disponibilidad, convencimiento, necesidad, sacrificio e interés, y unas circunstancias que los favorezcan y fomenten. Y, además, la existencia de oportunidades para ir practicando, probando y contrastando lo asimilado.

Es algo que todos parecemos conocer, pero que, una vez toca aplicarnos la lección, tendemos a obviar, o bien poner como excusa (con o sin fundamento) para no dedicarnos a fondo, o ni siquiera empezar con ello.

El tiempo es limitado. Nuestra capacidad de atención y esfuerzo está bajo constante demanda. Y las ofertas y estímulos son incontables, siempre crecientes.

De ahí el atractivo que despiertan los múltiples productos o servicios que prometen rapidez de logro cómo su principal beneficio:

Rapidez en aprender un idioma, una técnica, una habilidad, un programa, en ser capaz de dominar una herramienta o un instrumento, o en aprender a cambiar la propia personalidad, rápidamente, mediante unas lecciones dadas, sea sobre comunicación, negociación, seducción, expresividad, etc.

Por ello, parece lícito y coherente situar en el mercado algo que sabemos que el consumidor está deseando, esperando, que incluso necesita, y que le será conveniente respecto a su coste y expectativas.

Y digo “parece” porque en numerosas ocasiones esas promesas de rapidez en el aprendizaje son el reclamo dirigido a una mayoría que desea escucharlo, aunque de antemano sabemos que será una minoría (más o menos amplia) la que alcanzará el objetivo planteado mediante el esfuerzo y compromiso consigo mismos, apoyándose en la plataforma que se les ofrezca (por un precio y condiciones acordadas, claro está).

Pero es que, haciendo una observación práctica, el nivel de implicación y aprendizaje que mucha gente está dispuesta a alcanzar no es, ni mucho menos, el de dominio o maestría. El deseo, necesidad o entusiasmo se llega a satisfacer, o a apagar, bastante antes de que el nivel obtenido permita a esa persona destacar y ejercer con verdadera solvencia. Esa será siempre una decisión muy personal.

Aún así, a quienes hayan vivido en propias carnes el esfuerzo y tiempo que conlleva la excelencia o dominio de una disciplina, o hayan indagado sobre el tema, o bien hayan disfrutado de la última y muy ilustrativa obra de Malcolm Gladwell, Outliers, no les será en absoluto ajeno lo expuesto en mis primeras frases.

Pero a quienes les venga de nuevo lo comentado, o pretendan entender mejor el esfuerzo del aprendizaje, recomiendo la lectura de estas buenas historias y ejemplos que Hector García, más conocido como Kirai (persona y blogger admirable y referente donde los haya), ofrecía hace poco al respecto. Creo que os resultarán muy interesantes.

Verdades sobre gaticos y marcas

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Es un hecho comprobado que si muestras elegancia y carisma en lo que haces, la gente tiende a percibirte y tratarte más favorablemente.

Sea cual sea tu finalidad.

Una lección igualmente extrapolable al mundo de las marcas (Apple, Google…)

(Imagen por cortesía y gracia del simpático Dancing Platypuss, que he conocido mediante los cachondos de micockringnomedejapensar. Ambos blogs muy recomendables para amigos del ingenio y humor visual).

Simplicidad

“La simplicidad significa el logro máximo del efecto con los medios mínimos”.

- Dr. Koichi Kanawa -

Año nuevo, ¿viejos propósitos?

El Ser Humano es el único animal que tropieza incontables veces con el mismo propósito.

Si algún día nos visita el Monstruo de Espagueti Volador, no podrá decir que no somos constantes en nuestra inconstancia. Con crisis y sin crisis por medio.

Quien más quien menos tendrá ya su cíclica, y por otro lado, impenitente, costumbre de plantearse qué se cambiará (o intentará cambiar) de uno mismo, qué se espera de los acontecimientos y qué se querría alcanzar o lograr en este año que iniciamos.

En mi caso, soy más bien poco de “propósitos anuales”, pero dado lo “peculiar” de este bienio 2008-09 que nos está tocando aguantar (¡y a ver 2010!), mis esfuerzos y objetivos se centran en lo profesional. En los últimos meses he tenido la oportunidad de tratar con personas, empresas y proyectos interesantes, con los cuales el llegar a colaborar en diferentes ocasiones ya representa en sí mismo buenas metas que proponerse.

Pero, ya seas personaje mentalmente inquieto como un servidor, ya seas de los que tienen propósitos más diversos, cabe tener presente algo que suele olvidársenos más rápido de lo que nos gustaría: Un propósito se formula como una meta.

  • Dejar de “xxxx” (póngase lo que se desee, lo más común solía ser “fumar”).
  • Hacer (algo más de) ejercicio (o mantener el que ya se conseguía practicar en 2008).
  • Encontrar pareja (en el Mundo Real™ o a través de las Redes Sociales).
  • Cambiar de pareja (una o varias veces, depende de tu ciclo de rotación).
  • Dejar a la pareja (no, si te menosprecia de continuo o te levanta la mano no es que te quiera mucho, o que “tiene un pronto pero es buen chico”, sencillamente es un hijolagranputa, acéptalo y déjale ya, tienes un año por delante para retomar tu vida).
  • Cambiar de aspecto (aquí entrarían las dietas -las coherentes y las absurdas-, operaciones estéticas, renovaciones de look…)
  • Cambiar de sexo (“un poco” más radical que el anterior).
  • Encontrar trabajo.
  • Cambiar de trabajo (tal vez no sea el mejor momento, pero las oportunidades surgen si estás dispuesto a reconocerlas).
  • Emprender un proyecto, iniciar un negocio.
  • Adoptar y cuidar de una mascota (un perrete, un gatico, un colega en paro…)
  • Iniciar un hobby que te satisfaga (hacer punto de cruz, fotografiar a tus amigo/as en ropa interior, jugar a los bolos, ser montador voluntario en Ikea…)
  • Leer algo/leer más (por la cantidad de veces que lo he oído, merece mención aparte)
  • Disponer de tiempo para ti mismo (si el estrés te invade hasta el último espacio, algo falla).
  • Disponer de tiempo para compartirlo con los demás.
  • Ser más interesante/conocer a gente que lo sea.
  • Estudiar o aprender algo nuevo (sea un Master, sea un idioma, sea la guía de la Thermomix)
  • Irte de casa de tus padres (sí, ellos también se han hecho un propósito similar, echarte)
  • Cambiar de compañeros de piso (el olor a pizza de 2006 ya se hace insoportable, aunque sean tus amigos)
  • Ser más sociable o comunicativo (eres reservado, de acuerdo, pero muchos creen que eres mudo).
  • Ser menos sociable (o sea, salir algo menos y moderar la ingesta de todas las “inas” y alcoholes que tanto te gustan, pero que tan poco te aportan).
  • Lograr ese ascenso (no siempre quienes lo merecen lo obtienen, si no llega, tal vez sea hora de plantearse un cambio de aires).
  • Tratar mejor a quienes te importan (y te soportan, te quieren o te entienden).
  • Que te traten mejor o te respeten quienes te rodean (sea en tu trabajo, sea en tu círculo social, es importante que tu opinión cuente o sea escuchada, dales motivos para ello).
  • Tener o adoptar un crío (seas del sexo y tendencia que seas).
  • Escribir/empezar a escribir un libro (hoy por hoy la autpublicación es más factible).
  • Abrir un blog (en tal caso, bienvenido a la Conversación seas).
  • … y todo el largo etc. que se os pueda ocurrir, y queráis añadir en los comentarios.

Pero todo ello, como cualquier meta, requiere de un cierto, pero flexible, plan, de una estrategia, medios y términos adecuados y coherentes, de unos objetivos parciales que permitan mantener la motivación, pero sobre todo de sinceridad, realismo y compromiso. No se trata tanto de ser más positivo o más negativo, sino de hallar soluciones a los problemas y propósitos planteados.

Unos serán infinitamente más sencillos de cumplir que otros, en unos intervendrán más factores aleatorios, en otros la crisis y la recesión tendrán mayor influencia y en otros deberás conseguir que otras personas te otorguen su confianza, su apoyo o su guía. Pero cada uno de nosotros compone su lista, y no estaría de más contar con esos factores al definirla.

Hoy es un buen día para empezar a organizarte y pensar. Mañana, lo será para poner en práctica el plan.

Espero que, como mínimo, alcances los más importantes para ti. Yo, por mi parte, me aplicaré el cuento, e iré comentando novedades y logros en este nuestro rincón de la Red.

Para despedir esta entrada, no me queda sino recordar que, aunque este 2009 se presente harto jodido complicado, el gran Bobby McFerrin ya nos silbó la clave para, pese a todo, seguir sonriendo: