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Jon Stewart reparte cera a los cazatendencias

Aunque la observación y captación de tendencias socio-culturales nos ha acompañado desde el principio de los tiempos, su vertiente más actual, comercial, oficial y abundantemente popularizada por los mismos consultores, no había sido tan reconocida, aceptada y difundida como en esta década.

La explosión de profesionales de muy diversos bagajes y estilos ha acabado convenciendo a muchas empresas, medios y otros profesionales de lo estratégico de usar sus servicios, siempre con la esperanza y el interés de contar con una posible ventaja competitiva. Y ello, como ocurre con todo florecimiento, ha llenado el mercado, físico y digital, de variadas metodologías, presentaciones, informes, artículos y listas de todo tipo y condición.

Sin duda muchos de nosotros habremos tenido oportunidad de leer algunos más relevantes, fiables o sólidos, que habrán resultado realmente útiles e inspiradores, pero en otras muchas ocasiones nos habrán colado goles a mansalva, y habremos pagado por ellos bien con nuestro capital, bien con nuestro tiempo y atención, bien con nuestra credibilidad profesional.

El genial, ingenioso y mordaz Jon Stewart, a través de su inimitable vehículo mediático, el “The Daily Show“, se marca una sesión de ilustrativo cinismo dando cera al colectivo.

(No puedo embeber el video en WordPress.com, por lo que sugiero verlo mediante ese enlace).

Un colectivo, además, tan variado hoy día que cabe casi cualquiera que se autodenomine y promueva como “trend watcher”, “coolhunter”, “trend spotter”, “cazador de tendencias”, “consultor de tendencias”, y un largo etc. Cosa que provoca que sea una creciente, ardua y (en ocasiones) costosa labor filtrar a los cantamañanas y espabilaos de aquellos que de verdad aportan valor e insights con sus propuestas.

Aquí, como en casi todo juego adivinatorio/intuitivo, por más o menos análisis profundo y formal con el que contemos, se juega con tantos factores ambientales y percepciones sesgadas que en demasiadas ocasiones se acaba deseando ver trufas donde sólo había piedras.

Aún así, no niego que a menudo me resulta atractivo repasar las propuestas por sorprendentes u obvias que sean (y acaben resultando una enorme chorrada, o no) de ciertos “tendencieros” a quienes leo y que me despiertan confianza,  ya que siempre provocan, como mínimo, que piense al respecto. Es lo que tiene la curiosidad humana.

He llegado al video vía esta buena y breve reflexión de Tim Stock en su Brand Noise.

El dichoso “CEO speech” en acción

O cómo la cada vez más extendida jerga estilo MBA (el mencionado “CEO speech“) nos lleva a discursos crípticos, que hacen flaco favor por la comprensión y la claridad del mensaje.

Ejemplar y reciente muestra vía los magníficos chicos de 37signals:

The weakness in our value chain with the customer was really in our core product.

Funny language from Domino’s CEO David Brandon (Translation: The company’s service and delivery were fine but the pizza sucked.)

En todo mundillo profesional creo que cualquiera habrá sido, en algún momento, culpable de pasarse de rosca con la jerga, ofuscando significados bajo capas de barniz semántico.

En ambientes en los que se comprenda probablemente sea lícito, hasta necesario para agilizar algunos procesos, o incluso se espere de uno para demostrar que “entiende de qué va esto”, pero por lo general, y como los mejores redactores saben, suele ser una estupidez.

Encontrar el equilibrio entre “Simplicidad y Comprensión” VS “Términos Imprescindibles” es el reto al que se enfrenta cualquiera que cuente con una vertiente comunicativa en su actividad.

Le guste o no, mucho de lo que inspire o logre de los demás se lo estará jugando ahí.

Aún más si lo que se busca, como aquí ocurría con Domino’s Pizza, es conectar con sus clientes, reconocer errores, y transmitir honestidad, capacidad de escucha y actitud de redención.

Eso sí, siendo un CEO, siempre puedes quedarte tan ancho y esperar que tu agencia le de la forma adecuada.

Monetarizando Twitter

No es la primera vez, ni muchos menos será la última, que se demuestra aquello de que en la Red son los usuarios (más avanzados) quienes acaban por encontrar formas de sacar provecho a las plataformas tecnológicas, incluso antes que sus creadores/desarrolladores.

En este caso es el Huffington Post quien parece tomar la avanzadilla en la carrera por convertir en $ la atención que genera Twitter introduciendo publicidad específica en sus feeds.

Como empresa 2.0 que es, innovadora y nativa del mundo digital, que comprende el valor y utilidad que para los usuarios tiene la red social del pajarito, pretende guiar a sus anunciantes para que no generen ruido ni distorsionen las conversaciones, sino que aporten información y valor añadido a los temas tratados en cada momento.

223 Grados – El Huffington Post sabe cómo rentabilizar Twitter (a su vez, vía Ad Age)

Habrá que ver si logran desarrollar la propuesta de modo no invasivo, y si se extiende el sistema una vez contrastado.

Rupert Murdock contra Internet

Michael Wolff escribe un interesante, entretenido y revelador artículo Rupert_Murdoch_-_WEF_Davos_2007 para Vanity Fair acerca de la actitud y posición que el mega magnate de los medios Rupert Murdoch (Sky, Fox, MySpace, The Sun, NY Post…) tiene respecto a la Red de Redes:

Rupert to Internet: It’s War!

Wolff ha trabajado muy de cerca con el empresario ya que hace unos años fue su biógrafo, y precisamente por ello es impagable el conocimiento del que hace gala al referirse y describir las posturas, sensaciones, desafectos e intenciones que Murdoch y sus allegados tienen y plantean sobre lo que para muchos parece un debate del pasado (al menos en los términos que éste pretende).

Poderoso, decidido, persistente, épico, belicoso, tecnófobo, muy old-school y empeñado en una vuelta atrás del modelo actual. Así se podría describir cómo es y enfoca su personal y empresarial batalla ante los cambios y avances, actividades y actitudes que se han ido desarrollando e implantando en la Web y, cómo no, entre sus usuarios.

Aunque el autor apunta que a la mayoría de expertos les parece un error contracorriente e ineficiente la decisión de Murdoch de cobrar por acceder a los contenidos, incluso los generalistas, en todos sus sites de noticias (a la vieja y fallida usanza), en el caso del imparable australiano nunca es menor cualquier decisión que tome, pues arrastra a gran parte de la industria, competidores y gregarios, con el peso de sus acciones (las estratégicas y las bursátiles).

Veremos en qué resulta esta importante batalla personal y empresarial contra el cambio, que pese a resultar paradójica por su énfasis retrógrado, de resolverse en favor de la coherencia y modelos acordes con los tiempos bien podría llegar a cobrarse inesperadas víctimas colaterales entre las cabeceras de News Corp.

Vía el Barbarian blog (de The Barbarian Group, claro)

¿Clase media? Va a ser que no

Siguiendo con lo planteado hace unos días por Santiago Niño Becerra, y ampliándolo, Ramón Muñoz escribe un reportaje para El País ofreciendo el más que posible retrato de nuestro inmediato futuro.

Es extenso, es áspero, es realista y de útil (aunque masoquista) lectura:

El País – Adiós, clase media, adiós (muchos de los 300 comentarios también merecen un vistazo)

Como ya me advertía a principios de la década el filósofo, profesor y gran observador Javier Barraycoa: “Si usted no dispone, o gana por encima, de 700.000 ptas., olvídese de considerar que pertenece a la clase media”.

La próxima vez que os plateéis dónde estáis, recordad, Proletariado.

Esa palabra tan rojeras, y supuestamente anacrónica, que rara vez habréis pronunciado fuera de las aulas o de los debates ideológicos, y aún menos visto/escrito en los briefs que recibís, supervisáis o redactáis.

Tal vez debáis tenerla más en cuenta cuando describáis a ese público objetivo compuesto por una ingente masa de mileuristas de edad indefinida, de perspectivas poco claras, de habitaciones a falta de hogares y de bolsillos eternamente vacíos, pero hambrientos de estímulos, aventuras, sueños, horizontes e ilusiones.

Bienvenidos, de nuevo, al s. XIX.

Vía Escolar.

¿Dispuesto a emprender?

En este periodo de crisis, en el que las reducciones de ventas, de presupuestos, de plantillas y de confianza son norma, y en el que la dificultad de financiación es el pan nuestro de cada día para muchos, sigue habiendo valientes, creativos, soñadores, hombres y mujeres con propósitos, espíritu de sacrificio y, especialmente, motivación por vivir su propio negocio, que, arriesgando capital, tiempo y esfuerzo siguen manteniendo vivo el tejido empresarial de pymes de nuestro mercado y generando oportunidades.

Crear, comunicar, enriquecer, difundir, aportar emoción, razonamientos, historias, ilusiones, vinculaciones y sentido a las marcas es algo que sólo alcanza su verdadero potencial y tiene sólido propósito cuando hay alguien que se apoya en una visión y comprensión de marketing, y que desmuestra la capacidad y voluntad de establecer una empresa, un servicio, un producto que sea remarcable y auténtico, no sólo un negocio más entre una multitud con fines irrelevantes.

Si el emprendedor/a, independientemente de la escala de su aventura, cree firmemente en su proyecto, innova, gestiona estratégica y honestamente, y es capaz de contagiar y entusiasmar a sus colaboradores con su motivación, generando confianza, objetivos y metas compartidas, es muy probable que juntos logren transmitir mucho mejor esas virtudes y la solidez de su propuesta al consumidor, y hacerle llegar un mensaje memorable y relevante.Lanzarte en paraca

Si la crisis no ha logrado desgastar del todo tu interés y tus ideas, si tienes un proyecto, has encontrado apoyos y has decidido lanzarte e iniciar tu empresa, te hago llegar mis más sinceros ánimos.

Pero, además de eso, creo que puede serte útil leer lo que Jesús Encinar, CEO de Idealista.com y emprendedor de múltiples aventuras, te ofrece conocer mediante sus 10 consejos sobre cómo empezar una empresa.

De ellos, por cuanto tan importante es lo que representa tu marca y las personas que comparten tu idea, destacaría:

  • En un proyecto lo más importante no es la idea sino el equipo que está detrás. Rodéate del mejor equipo del mundo y todo saldrá mejor. La mejor idea del mundo con un equipo mediocre no llega a ningún sitio, pero un equipo brillante puede hacer un gran negocio hasta de una idea mediocre.
  • Muchas pequeñas empresas y emprendedores pierden el sueño pensando “cómo va a reaccionar el mamut que tengo por competidor a mi entrada en su negocio” pero la realidad es que muchas grandes empresas no pueden hacer lo que hace un emprendedor porque tienen un distinto “perfil de riesgo”. Como emprendedor tú puedes equivocarte, hacer errores, arriesgar tu marca… Tú puedes fallar, ellos no. Ellos tienen más miedo a arriesgar su marca y su prestigio. Tu puedes hacer el ridículo, ellos no. Esa es tu ventaja.

Vía los imprescindibles Microsiervos.

Santiago Niño plantea un escenario drástico

Santiago NiñoEn esta reciente entrevista en La Contra de La Vanguardia, el economista y catedrático de la Universitat Ramón Llull, Santiago Niño Becerra, plantea algunas cuestiones que, no por muy amargas, apocalípticas o pesimistas, dejan de conllevar realismo respecto a la coyuntura y el contexto, o de guardar sentido y credibilidad estratégica.

Muchas de sus propuestas y predicciones, aceptando que nos sitúan en (casi) lo peor, afectan y afectarán de manera directa a quienes nos/se dediquen a gestionar y comunicar marcas.

Nuevos retos en un entorno cada vez más hostil, y precario, pero que muy probablemente genere oportunidades para nuevos y especializados tipos de empresas, discursos y profesionales.

Algunas afirmaciones potentes (y nada alagüeñas) que ofrece el entrevistado:

“A mediados del 2010 es cuando verdaderamente empezará la crisis”

“La recuperación de la crisis estará basada en la productividad y en la eficiencia, lo que significa que sobra y sobrará sin remedio mano de obra”.

“El nivel de deuda es brutal, las entidades financieras tienen unos agujeros tremendos aunque no se quiera admitir, los recursos van a la baja y la capacidad de absorción de nuevos televisores, electrodomésticos, etcétera, se ha agotado”.

“En España, un país muy dependiente, la crisis será durísima por la estructura del PIB basado en el ladrillo, el turismo, el automóvil y en infraestructuras baratas ya insostenibles. O hay un cambio del modelo productivo capaz de absorber a toda esa población o vamos a una tasa de paro del 30%”.

“Con el 2010 vamos a entrar en un parón de la actividad económica. No creo que quiebre ningún banco, porque el Estado los sostendrá, pero la gente no podrá sacar su dinero libremente porque si se vacían los bancos el Estado no podrá sostenerlos”.

Todo lo argumentado por Niño me lleva a plantearme (así a bote pronto, no pretendo gran seriedad ideológica) que una posible reacción a medio-largo plazo por parte de diversos colectivos ideológicos, económicos y sociales podría fraguarse en una vuelta inspiracional a un Comunismo-Socialismo reformado, para el que todavía no tenemos ni nombre, ni definición, ni postulados claros.

¿Libre mercado? Dejar de contemplarlo como tal chocaría con gran parte de las necesidades e ilusiones actuales, que cuentan y dependen de él por igual. Reeducarnos a lo contrario llevará tiempo. Si no sabemos cómo serán ni la sociedad ni el mercado en una década, aún menos en mayor periodo. ¿Intervención y gestión estatal? Necesaria para llegar allí donde nadie tiene interés o poder para llegar. ¿Protección social? Conveniente, aunque su sustento es cuestión harto compleja. ¿Producción y consumo inteligentes, coligados y sostenibles? Mucho tenemos aún que avanzar y asentar en eso.

El tiempo y los votos dirán si necesitamos y queremos buscar, encontrar y elegir alternativas a un modelo de Capitalismo que se ha demostrado desequilibrado y canibal, y a un estilo de crecimiento económico no sostenible y poco prorrogable. Ambos sin una aparente visión e intención clara de rediseñarse y saber asimilar la (brutal) desaceleración.

Si aportáis más ideas seguro que sale una conversación interesante (fantástico-apocalíptica tal vez, pero interesante sin duda).

Vía Escolar.

Gripe porcina, oportunidades y amenazas

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Como en todo proceso crítico, la gripe porcina plantea posibles oportunidades y amenazas, tanto en lo socio-político como en lo empresarial.

Dando por sentado que los damnificados evidentes y principales son los contagiados y su entorno, además de los diversos sistemas sanitarios y de transporte de cada país afectado, planteo algunas circunstancias que vienen dándose en situaciones similares (gripe aviar, vacas locas…) y que no dejan de ser interesantes.

En un caso así, por ser la primera referencia mental, quienes primero reciben el daño de la opinión pública son las explotaciones porcinas. El consumo y venta de cerdo se ve reducido, su precio global cae y las reticencias y maledicencias sobre estos animales crecen a merced de miedos, supersticiones y bulos interesados. Aquí no son ellos quienes nos contagian (o sea, el consumo de su carne), como sí ocurría con las vacas y su encefalopatía espongiforme, sino nosotros, unos a otros, como en la gripe “común”.

La oportunidad comercial puede aparecer para las carnes de similar precio, que no cuenten con los conflictos emotivo-sanitarios que el gorrino sufre actualmente. Aumentar su cuota de mercado gracias a la sinrazón.

Por otra parte, los medios ya informan hace días de que casi todas las actividades colectivas y de ocio social están viéndose drásticamente recortadas en Méjico DF, y puede extenderse la tendencia, que no entiende de fronteras. Centros de estudio, tiendas de no-primera necesidad, estadios, centros comerciales, etc. Caída de la asistencia escolar y laboral, y de los ingresos, inesperada, de duración indefinida y poco evitable.

Oportunidad para recuperar el tiempo y ocio familiar en el hogar, pero también para numerosos servicios digitales, tanto de pago (p. ej.: servicios on-line de las consolas) como gratuitos (p.ej.: nuevos followers en Twitter).

En cuanto a los directamente beneficiados en los económico, los medios (mayor interés y atención), las farmacias, los productores de mascarillas y Roche con su poderoso (y patentado) Tamiflu son los más claros receptores de estímulo a cambio de la tan ansiada seguridad/información/prevención.

Respecto a las mascarillas, algo que me sorprende y desconcierta es la cantidad de personas  que las múltiples conexiones televisivas muestran (más en Méjico que en USA) con dicho objeto protector mal colocado. Una gran parte de la población enmascarada las lleva dejando su nariz al descubierto, algo que podría indicar que ni las farmacias, ni los medios nacionales, ni ningún organismo público autorizado se han molestado en hacer una simple y útil demostración de su correcto uso.

Vender 5.000 mascarillas al día es inútil si no se educa en cómo prevenir el contagio mediante su adecuada aplicación.

La oportunidad para las autoridades pertinentes (globales y locales) es tomar cercanía, conectar por todas las vías posibles (analógicas y digitales) con la población, plantear respuestas rápidas, con un discurso comprensible, abierto (que no indiscreto) y ubicuo que tranquilice, organice y prevenga a los ciudadanos. Si las actuaciones son correctas, dentro del inevitable control y contagio, esas mismas autoridades pueden salir reforzadas. Si frustran y evitan conversar con la ciudadanía, el desgaste de credibilidad y confianza puede ser aún mayor.

Si se os ocurren más, añadidlas en los comentarios, y así podremos llegar a un análisis marketiniano más amplio de la situación.

La TV patrio cojea

Buen post, como es habitual (pese a las quejas), de José A. Pérez en su Mi Mesa Cojea:

Si te dicen que caí”

Estoy de acuerdo con José respecto a que la mala (pésima en ciertas franjas) TV que, mayoritariamente, tenemos es un síntoma y reflejo de otros males sociales. Empezando por nuestra “brillante” clase política, y acabando por nuestras numerosas actitudes y tendencias colectivas e individuales que han ido minando la coherencia general (a la década de masiva y distribuída estupidez pro-hipoteca me remito).

Pero discrepo en que la “libertad de empresa y de elección” (o incluso de “apagón”) sea el escudo detrás del que se puedan amparar los perpetradores (productores y programadores) de una notable parte del infumable y degradante producto televisivo (nacional, y en ocasiones también el adquirido).

Es de obvio rigor aceptar y asimilar, y más para quienes nos formamos y/o dedicamos a esto de la comunicación, que no todos los públicos prefieren el mismo contenido o estilo, ni lo disfrutarán del mismo modo, ni sus intenciones y expectativas al encender la pantalla serán en absoluto las mismas.

Pero el incremento de mierda catódica ha sido exponencial, y muy lucrativo, en casi todas las franjas horarias, saltándose a la torera regulaciones como la del “horario de protección del menor” (que sin embargo sí tienden a respetar los anunciantes).

Un síntoma es la desmesura en los bloques publicitarios. Otro de los males a los que los propios publicitarios se enfrentan y sufren, pues el trabajo que desarrollan para sus clientes, por brillante, creativa, narrativa y estratégicamente bien planteado que sea, se perderá, cansará o diluirá fácilmente entre la agotadora miríada de spots por bloque de anuncios. Eso, o pagar sobrecostes por modelos premium más eficientes o innovadores, cosa que sin duda  también favorece al expositor.

Volviendo al post mencionado, uno de los comentaristas anónimos ha ofrecido una argumentación muy sincera y ajustada a la realidad, y de una crítica lucidez que vale la pena señalar. Os copio un par de párrafos:

[...] Ahora, en las series adolescentes, cuanto mas hijoputa, mas guay eres, y el ídolo es el Duque, un narco sin escrúpulos. Es un buen referente a imitar (como la Esteban). En las series se putea a los niños y adolescentes débiles, se miente por sistema, y se ponen los cuernos a tus novios/as para hacer sufrir a los demás, por puro entretenimiento y gusto. No me jodas que eso pide un crío, y que eso no le condiciona. De “Compañeros” a “Física y química” va un abismo.

Que decía una chica, no pienso acabar la ESO que me he apuntado al casting de Gran Hermano y ya no me hace falta. Subnormal. Lo malo es que van a crear una generación de desgraciados, irresponsables con lo que les toque, siempre frustrados, convencidos de que hay que ir “arrasando por la vida” y ser cuanto mas hijoputa mejor. Y encima piensan que las cosas se resuelven solas, porque los gilipollas de sus padres así se lo dan. Esto será una selva de vagos y cabrones sin empatía. Los pobres tendrán que aprender a palos. Nosotros tuvimos la suerte de que hasta la tele nos educó, y el cole nos enseñó a leer. Ellos también tienen derecho a ser algo felices, coño.

Es evidente que a toda generación le cuesta entender, y a veces aceptar, lo que le gusta o motiva a la siguiente, o incluso los modelos de éxito y conducta que perciben como atractivos, referentes y relevantes. Pero, sinceramente, no se trata de no comprender los diversos intereses y sensibilidades implicados, se trata de aportar mayor calidad (más de contenido que de forma) y esfuerzo creativo.

Ni pido, ni absurdamente espero, que toda la TV nacional en abierto llegue al nivel del imprescindible, innovador e impagable 33 (la segunda autonómica catalana) o la siempre interesante La 2. Pero hay abundancia de cadenas y programas que se congratulan en joder y agilipollar sistemáticamente las pocas neuronas que le quedan al espectador medio después de pasarse el santo día trabajando (dentro o fuera de casa) o estudiando.

Y además lo hacen sin puta gracia y con mínima autocrítica, cosa agravante y alevosa (en La Sexta al menos se toman ellos mismo a cachondeo, lo que dice en su favor).

Se puede entretener de muchas maneras, algunas constructivas, otras deconstructivas. Elegir, o crear, algunos de los peores modelos y paradigmas posibles no es precisamente algo para llevarse a la tumba felizmente. Aunque se vaya uno cubierto de millones y cifras de share abultadas.

No, el enemigo no son los salarios, son las mentiras

cierre-empresas

Por más que la CEOE se empeñe en focalizar su mensaje demagógico en los salarios, que tan bien le viene a la hora de generar EREs masivos o pequeñas y constantes sangrías, barnizados con la respetabilidad que otorga el optimizar para estos tiempos difíciles.

Cosa que, como buenos profesionales y trabajadores, sí que comprendemos necesario, e incluso colaboramos si lo vemos justo, como el caso de SEAT y su congelación salarial.

Declaraciones de Gerardo Díaz Ferrán, hoy, en su discurso de reelección como presidente de la patronal:

[...] Tras ser reelegido, Díaz Ferrán aseguró que la moderación salarial es “esencial” para paliar la destrucción del empleo y advirtió a los sindicatos de que no firmarán ningún acuerdo de negociación colectiva que favorezca la desaparición de empresas.

Díaz Ferrán aseguró que fue imposible llegar a un acuerdo en la negociación colectiva con los sindicatos porque los empresarios no pueden ceder “ante las convicciones de lo que es necesario”, y dijo que la patronal siempre está dispuesta a un acuerdo “excepto cuando las empresas están en peligro”.

Palabras orientadas a mostrar inquietud y victimismo interesado, y en clara oposición a lo que ayer Díaz Ferrán, como espectador, escuchaba de boca de Cándido Méndez de UGT:

“En los últimos meses se ha pasado a otro tipo de afirmaciones”, señaló Méndez, tras asegurar que los “profetas del despido libre” son los “profetas de la inseguridad” y subrayar que lo que le hace falta al país es confianza y que la “inseguridad es la madre de todos los desastres”.

Insistió en que el verdadero problema de la economía española es que los salarios son bajos. “Hay que subirlos, que quede claro de una vez”, subrayó en presencia del presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, y del presidente de Cepyme, Jesús Bárcenas, que acudieron a la apertura del congreso.

A su juicio, son los trabajadores los que están pagando con más dureza la crisis económica, y consideró que algunos pretenden “que la vuelvan a pagar reduciendo los salarios”, motivo por el que pidió a la CEOE que actúe de forma contenida en épocas de crisis.

Y si alguien busca una dosis de cierto análisis economicista de la situación salarial actual, muy recomendable es el artículo de Juan Carlos Escudier “De reducir los salarios y otras memeces“:

[...] Algo tiene que fallar en este esquema porque ni los salarios son altos ni han crecido en los últimos tiempos, sino todo lo contrario -el sueldo medio cayó en 2006 un 0,7%- y su impacto en la productividad es similar al de otras economías. Lo certificaba recientemente el catedrático de Economía Aplicada, Vincenç Navarro: “El nivel de productividad de los trabajadores de la manufactura en España es el 75% de sus homólogos estadounidenses (año 2007), el mismo porcentaje prácticamente que los salarios de tales trabajadores representan de los estadounidenses (79%). Los trabajadores españoles no están sobrepagados. En realidad, en comparación con sus homólogos en la UE-15, están subpagados”. Duda despejada.

[...] Según este análisis, las rentas del capital habrían crecido vertiginosamente en los últimos años y en su comportamiento especulativo estaría la causa de la crisis financiera actual; por el contrario, las rentas del trabajo habrían perdido peso en la renta nacional, provocando un descenso de la capacidad adquisitiva de las clases medias y populares y, en definitiva, del consumo, lo que explicaría la crisis económica. [...]

Parece absurdo que la patronal olvide lo que es una Sociedad de Consumo. Aunque, tal vez, sea una amnesia voluntaria, amparada en el deseo de llevar el país a un modelo similar a la China, y no a alcanzar al resto de nuestros “socios europeos” (los cuales, de media, tienen un salario mínimo que dobla el español).

Si en España se produce o importa, pero los ciudadanos no pueden o quieren consumir, sea por escasez de recursos más allá de la subsistencia o por falta de trabajo, sea por el estado emocional agobiante al que están sometidos mediáticamente, entonces sí que las empresas no tendrán razón alguna para su existencia. Por mucho que desde el marketing y la publicidad intentemos generar alegría, dinamismo o ilusión.

Seguimos escuchando las historias de miedo y los apocalípticos relatos que constantemente envían, desde púlpitos privilegiados, aquellos que sí tienen poder para negociar y que están recibiendo las ayudas y los créditos que los trabajadores o las pymes no obtienen ni por activa ni por pasiva.

Es incontestable y reconocido que el fin principal de una empresa debe ser generar beneficios y enriquecer, lícitamente, a sus dueños, directivos o accionistas, y mantenerse a flote en los malos tiempos, incluso a costa de prescindir, mediante acuerdos, de parte de sus trabajadores.

Pero en esta crisis hay demasiados movimientos interesados que huelen intensamente a podrido.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Somos el lumpenpropletariat posmoderno? ¿Pagamos unos por los excesos de otros? ¿Tenéis datos o argumentos que apoyen, fundadamente, el mensaje de la CEOE?