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Redes Sociales: contribuyes y entretienes, o contaminas

“If you’re not offering something genuinely useful or entertaining in the social space, you’re simply polluting the stream”.

- Patricia McDonald -

La cita la he extraido de este comprensivo, ilustrativo y tremendamente coherente post de Patricia en el blog del equipo más geek dentro de mis admirados BBH, el BBH Labs: Will Social Media eat itself?.

Aunque no a todo el mundo le guste el resultado del análisis, tanto el de Patricia como el Edelman Trust Barometer 2010 que ella comenta, vale la pena poner las cosas en perspectiva si realmente buscamos mejorar y profundizar en las relaciones entre personas y marcas, no tan sólo “estar porque toca estar”.

Id allí, dadle una leída, y si queréis, comentamos.

San Valentín “a la hooligan”: Hardchorus, by Puma

Para quienes este próximo 14 de febrero, domingo, día de fútbol por excelencia, deseéis felicitar San Valentín a vuestra pareja de un modo más auténtico y potente, y menos cursi, que con las habituales postales/videos con corazoncicos y similares, Puma (y su agencia Droga5) nos ofrece hacerlo regalando esta perla de emotividad concentrada. (Muy en la línea de la memorable “The Football Factory“)

“The Hardchorus”, by Puma:

Fuckin’ love it!!!

En el video se ha contado con la participación de cantantes futboleros y con auténticos aficionados del Tottenham, cosa que daría para otro post de análisis sobre la magnífica jugada por parte de la marca del felino. Engagement del bueno apoyado en los vínculos más profundos de su público (especialmente el de UK, claro está).

Como bien dice uno de ellos, Ian Seale, para muchos el Amor = Fútbol. Y qué mejor que demostrarlo con tal exhibición/declaración de sentimiento y camaradería hooligan.

PD: Y si lo vuestro es más el poderoso y muy honorable juego del Rugby, también nos dan la posibilidad de felicitar con un toque tierno, inspirado en la iconicidad del gran Chabal.

Ellas tambien quieren jugar

Interesante y divertido análisis/reflexión de Daniel Floyd y Leigh Alexander que plantean cómo el sector del videojuego debería intentar ser cada vez más un entorno empático en el que ambos sexos se encuentren abierta y colectivamente a gusto, llegando así a desarrollar su máximo potencial de ocio y consumo, sin sentirse objeto de posibles “afrentas” de género.

Los autores sueltan una más que probablemente merecida colleja a algunas costumbres muy poco empáticas del (mal) marketing, pero la acompañan (como siempre debería ocurrir al ejercer la crítica) de propuestas, soluciones e inspiración para reenfocar nuestro modus operandi si pretendemos lograr la paridad gamer.

Aún así, una vez visto el video y leídas varias opiniones, creo que quien aporta el insight más significativo respecto a esos rechazos, hábitos o actitudes distantes femeninas es una lúcida jovencita llamada Hanna Burrows en este comentario.

No es tanto el peso del seximo (aunque lo haya), sino la importancia de la dicotomía: Jugador Social (femenino) VS Jugador Individualista (masculino).

Vía Veronica Belmont.

Haz que valga la pena contarlo: Coca-Cola’s “Happiness Machine”

¿Original? No demasiado. Seguro que habremos visto algo parecido en (buenos) programas de cámara oculta.

Pero es más importante que resulta brillante, auténtico, sorprendente, alegre, bien intencionado, bien planteado, bien diseñado, bien ejecutado y muy compartible:

Coca-Cola sigue y seguirá siendo Coca-Cola, y con el muy fragmentado entorno actual (probablemente) no veremos existir otra marca como ella. Una marca que sea tanto para tantos.

Nunca se ha conformado o asentado en su tremenda e incontestable herencia y posición, sino que siempre busca, desea, exige innovar, ir ese paso más allá en sus propuestas, siempre fiel a simbolizar su conceptual “Alegría” generosa y multifacética, siempre auténtica en sus historias.

La originalidad es fundamental y necesaria para avanzar, sin duda, pero solemos sobrevalorarla en comunicación (no así en otros campos, ojo). Todo fue original en algún momento, pero el tiempo y las ideas vuelan cada día más rápido, alimentando un constante ciclo de recombinación cultural.

Es la autenticidad respecto a lo que uno representa y ofrece lo que genera y afianza el vínculo más sólido en las relaciones entre personas, y entre personas y marcas.

Convierte algo interesante, curioso o llamativo (viralidad) en algo significativo que merece la pena contar (propagación).

Vía Walter Naeslund, marketiniano digital sueco a quien vale tener presente en vuestros feeds.

El dichoso “CEO speech” en acción

O cómo la cada vez más extendida jerga estilo MBA (el mencionado “CEO speech“) nos lleva a discursos crípticos, que hacen flaco favor por la comprensión y la claridad del mensaje.

Ejemplar y reciente muestra vía los magníficos chicos de 37signals:

The weakness in our value chain with the customer was really in our core product.

Funny language from Domino’s CEO David Brandon (Translation: The company’s service and delivery were fine but the pizza sucked.)

En todo mundillo profesional creo que cualquiera habrá sido, en algún momento, culpable de pasarse de rosca con la jerga, ofuscando significados bajo capas de barniz semántico.

En ambientes en los que se comprenda probablemente sea lícito, hasta necesario para agilizar algunos procesos, o incluso se espere de uno para demostrar que “entiende de qué va esto”, pero por lo general, y como los mejores redactores saben, suele ser una estupidez.

Encontrar el equilibrio entre “Simplicidad y Comprensión” VS “Términos Imprescindibles” es el reto al que se enfrenta cualquiera que cuente con una vertiente comunicativa en su actividad.

Le guste o no, mucho de lo que inspire o logre de los demás se lo estará jugando ahí.

Aún más si lo que se busca, como aquí ocurría con Domino’s Pizza, es conectar con sus clientes, reconocer errores, y transmitir honestidad, capacidad de escucha y actitud de redención.

Eso sí, siendo un CEO, siempre puedes quedarte tan ancho y esperar que tu agencia le de la forma adecuada.

Si fuera una campaña teaser de cerveza, sería brillante

… y muy, muy arriesgada.

La venganza 2.0 en esencia:

Gearfuse – Brother gets sweet, sweet revenge on sister by posting hook up list on Facebook


Pero, como la cosa viene de USA (país de peculiar y polarizada moral), y mediante Facebook (que se jugaría una avalancha de quejas alimentando un caso así), no, no creo que ni siquiera DDB, con sus habituales propuestas divertidas y arriesgadas para Bud Light, se atreviese. En casi todo juicio de marketing los potenciales inconvenientes superarían los beneficios.

Aún así, sigue pareciéndome, simple y llanamente, un hecho jodidamente divertido y tremendamente viral (vale, y controvertido). Causa-Efecto, Acción-Reacción.

Además, por encima de todo, creo que sirve de gran (y esperpéntica) lección práctica sobre cómo las generaciones más “naturalizadas” con la Red han perdido (o siguen perdiendo) muchas de las barrerras racionales y emocionales respecto a qué hacer y no hacer público de nosotros mismos (… o de nuestas hermanas), que los algo más viejunos sí solemos tener.

Vía: un gran amigo y creativo que se me va a las Américas, a recuperar el amor y probar fortuna como mercenario de los titulares con ingenio. (Un brindis por tu sabia decisión, Victor. ¡Muchísima suerte Monsieur!)

Monetarizando Twitter

No es la primera vez, ni muchos menos será la última, que se demuestra aquello de que en la Red son los usuarios (más avanzados) quienes acaban por encontrar formas de sacar provecho a las plataformas tecnológicas, incluso antes que sus creadores/desarrolladores.

En este caso es el Huffington Post quien parece tomar la avanzadilla en la carrera por convertir en $ la atención que genera Twitter introduciendo publicidad específica en sus feeds.

Como empresa 2.0 que es, innovadora y nativa del mundo digital, que comprende el valor y utilidad que para los usuarios tiene la red social del pajarito, pretende guiar a sus anunciantes para que no generen ruido ni distorsionen las conversaciones, sino que aporten información y valor añadido a los temas tratados en cada momento.

223 Grados – El Huffington Post sabe cómo rentabilizar Twitter (a su vez, vía Ad Age)

Habrá que ver si logran desarrollar la propuesta de modo no invasivo, y si se extiende el sistema una vez contrastado.

El menos común de los sentidos

Siempre me resulta interesante analizar conversaciones, tanto informales como de negocios, que acaben en desencuentro o en un mal entendimiento de las partes.

Ante tales situaciones, procuro preguntar a alguno de los implicados, con quien tenga confianza, por qué cree que ha ido mal. Y muchas de las respuestas que recibo acaban sonando a un frustrante: “¡Pero si era de sentido común!”

Si la situación lo permite, le pido que me explique qué era eso que tan razonable y común le parecía. Y es entonces cuando, con claridad y detalle, me plantean lo que la otra parte no ha hecho/dicho/aportado, y que se esperaba de ella (sin habérselo comunicado, ojo al dato).

Sin duda, vosotros también recordaréis abundantes casos similares.

El análisis para mí, por tanto, sería este: la suposición de una parte respecto a las acciones e intuición de la otra es lo que tiende a llevar el proceso al fracaso, no la falta de voluntad de quien se ha visto privado de información en origen (si no hay mala fe de por medio, claro).

El Sentido Común requiere sintonía en el contexto, estado de ánimo, actitud, situación e incluso cultura de quienes se relacionen. Y por ello acaba estando bastante más lejos de lo que realmente nos encontramos y aceptamos en nuestras interacciones cotidianas. Solemos confundir lo primero por aquello que podríamos llamar la “Práctica Común“.

Los abogados, por ejemplo, conocen bien la importancia de no eludir lo obvio. Aunque a veces lleguen extremos agotadores o surreales en los detalles, ¿quién de vosotros desearía ver uno de sus contratos sin una cláusula esencial porque ésta es “de sentido común”?

También se suele decir que el marketing es sentido común aplicado. Y aún así, día tras día su errática e irregular aplicación en el mercado no deja de sorprendernos, en demasiadas ocasiones para mal.

Éste, sin embargo, sí que refleja que las marcas que triunfan, las más inteligentes, innovadoras o creativas, son quienes, desafiando lo supuesto, construyen un discurso enfocado a mostrar su punto de vista, conectando, informando y educando a sus consumidores sobre qué valorar y esperar cuando compran, logrando con ello una posición destacada respecto a su competencia, quien deja a la intuición de sus clientes el entender y aceptar sus propuestas o innovaciones, sin un discurso realmente relevante y útil que las apoye. (Mi amigo Ramón Ollé es uno de los principales defensores en nuestro país de los beneficios del “enseñar a comprar”, y siempre merece la pena leer sus sensatas relfexiones al respecto)

En muchas ocasiones, bien por razones emotivas, por prisas, por desapego, o por reparo a ser tildados de obvios, interesados o impositivos, eludimos educar, informar con precisión sobre qué consideramos importante tener en cuenta, sobre cómo entendemos nosotros el proceso, cómo nos gustaría que se diese, o bien cual esperamos que sea el resultado de la interacción.

Toda conversación siempre es un desafío a ese “sentido común”, cada vez menos común y compartido. Por tanto, tan importante será saber qué pretendemos y esperamos, como saber qué decir y cómo decirlo para lograrlo.

Si me permitís, recomiendo que la próxima vez que vayáis a iniciar un diálogo valioso, no pongáis todas vuestras cartas en el “sentido común” del otro.

Y para quienes su sentido común aún les indique que el aportar los argumentos esenciales puede resultar pesado, desproporcionado, o que coarta el dinamismo y la creatividad, vayan aquí tres de mis ejemplos preferidos de todo lo contrario:

Tal vez sea un mal pensado…

…pero ¿no os sugiere un simil demasiado evidente? Shake Weight

(es incluso mejor el video que contiene el enlace que os he puesto arriba)

Soy fan de los infomerciales. Por lo general me parecen obras maestras de la posmodernidad consumista. Pero a éste, por mucho que reconozco que el principio físico en que se basa funciona, su diseño, ejecución, presentación… todo, lo llevan a ser más carne de viral descontrolado que otra cosa.

Juzgad vosotros mismos y decidme (y no, no parece seguir una premeditada estrategia de difusión al estilo de la estupenda “Will it blend?”)

Eso sí, tal vez se venda como churros (no va con doble intención), y las risas inmediatas están garantizadas.

Vía los cachondos de HCwDB.

Actualización: Hay versión masculina… me ahorro comentarios.

Actualización 2 (14/Nov): La parodia que no podía tardar en llegar.

“The Man from Earth”, storytelling en estado puro

Muchas marcas sueñan con lograr lo que un amigo puede conseguir con una simple frase de recomendación: que hagas, veas, pruebes o compres algo con determinación y convencimiento, a la par que con curiosidad e ilusión.

Esa vertiente tan especial y difícil de obtener del marketing, el tan traído y deseado Word of Mouth Marketing, no es sino el clásico “boca a boca”, o “boca oreja”, que tiene sus auténticas, efectivas y extensivas raíces tanto en la confianza, influencia, experiencias o conocimiento mutuo desarrollado entre los hablantes, como en la sintonía, relevancia y tendencias que configuran el contexto de la conversación.

Hace unos días charlaba con uno de mis grandes amigos, Oriol. Co-inspirador de este blog, profesor de la UB, tipo de formidable sentido del humor, viva y multidisciplinar inteligencia y admirable y viajada cultura.

Él fue la primera persona con quien, siendo aún unos mocosos que bien poco sabíamos de la realidad, compartí una incipiente afición por el género fantástico, que hemos ido puliendo y ampliando con el devenir de las décadas, los autores, los directores, los dibujantes, los anillos para gobernarlos a todos, las trilogías a bordo del Halcón Milenario, los largos abrigos y las ráfagas en “bullet time”, los viajes allí donde nunca antes ha estado nadie, llegando más allá de la puerta de Tannhäuser, donde los rayos C brillan en la oscuridad…

Susodicha conversación, no podía ser de otro modo, nos llevó a tratar las últimas cintas que habíamos visto. Y, con urgencia y brevedad, pero con seductor énfasis, haciendo que fuese yo quien quisiera comprar la idea, no él vendérmela, me incitó a visionar “The Man from Earth“.

cover_the_man_from_earth

Y, cómo no, tan pronto llegué a casa usé de la solidaridad y difusión en la Red, y la bajé (de hecho, desde aquí mismo).

Al cabo de unas pocas horas había sido testigo de la construcción de una las mejores historias que me han narrado, y he gozado, en años:

Un grupo de profesores de universidad, expertos en sus disciplinas, se reúnen en casa de uno de ellos para despedirle, pues ha decidido mudarse a otro lugar. La charla, cordial y emotiva, se vuelve un remolino de sorpresa, descrédito, controversia, curiosidad, interés, afán de conocimiento y preguntas cuando el anfitrión, John Oldman, les plantea la siguiente situación: ¿Qué ocurriría si él llevase vivo 14.000 años?

La película es de 2007, con guión del ingenioso, y ya difunto, Jerome Bixby. Está rodada en formato casi teatral. Una casa rural y su porche son los escenarios predominantes. Una iluminación natural, unos notables actores (conocidos pero no “mainstream“) y una apasionante conversación como único combustible para que, a lo largo de sus absorbentes 87 minutos de metraje, nuestra imaginación decida si estamos del lado de los que creen en la asombrosa, genial e inolvidable historia que John nos relata, o de quienes dudan y se molestan ante lo que bien podría ser una enorme, desconsiderada y egoista tomadura de pelo.

Pocas veces, en pantalla, he sido testigo de un ejercicio de storytelling puro y esencial tan memorable, mágico y logrado. Sin artificios ni efectos de ningún tipo, aunque con gran lujo de detalles, planos y cuidado, Richard Schenkman nos ofrece la que bien podría ser, en breve, una de tus cintas de culto preferidas, aupándose al Olimpo en que guardas Donnie Darko y compañía.

Aquí tienes su entrada en la Wikipedia (que NO recomiendo leer hasta después de haberla visto, pues desvela todas las intrigas), y el trailer oficial, en inglés, como el resto de la cinta.

Si una vez descargada y disfrutada, no te gusta, sino que te encanta, recomiéndala a quienes aprecies, y cómprala en el formato que prefieras. Tu videoteca lo merece.