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Redes Sociales: contribuyes y entretienes, o contaminas

“If you’re not offering something genuinely useful or entertaining in the social space, you’re simply polluting the stream”.

- Patricia McDonald -

La cita la he extraido de este comprensivo, ilustrativo y tremendamente coherente post de Patricia en el blog del equipo más geek dentro de mis admirados BBH, el BBH Labs: Will Social Media eat itself?.

Aunque no a todo el mundo le guste el resultado del análisis, tanto el de Patricia como el Edelman Trust Barometer 2010 que ella comenta, vale la pena poner las cosas en perspectiva si realmente buscamos mejorar y profundizar en las relaciones entre personas y marcas, no tan sólo “estar porque toca estar”.

Id allí, dadle una leída, y si queréis, comentamos.

“The Man from Earth”, storytelling en estado puro

Muchas marcas sueñan con lograr lo que un amigo puede conseguir con una simple frase de recomendación: que hagas, veas, pruebes o compres algo con determinación y convencimiento, a la par que con curiosidad e ilusión.

Esa vertiente tan especial y difícil de obtener del marketing, el tan traído y deseado Word of Mouth Marketing, no es sino el clásico “boca a boca”, o “boca oreja”, que tiene sus auténticas, efectivas y extensivas raíces tanto en la confianza, influencia, experiencias o conocimiento mutuo desarrollado entre los hablantes, como en la sintonía, relevancia y tendencias que configuran el contexto de la conversación.

Hace unos días charlaba con uno de mis grandes amigos, Oriol. Co-inspirador de este blog, profesor de la UB, tipo de formidable sentido del humor, viva y multidisciplinar inteligencia y admirable y viajada cultura.

Él fue la primera persona con quien, siendo aún unos mocosos que bien poco sabíamos de la realidad, compartí una incipiente afición por el género fantástico, que hemos ido puliendo y ampliando con el devenir de las décadas, los autores, los directores, los dibujantes, los anillos para gobernarlos a todos, las trilogías a bordo del Halcón Milenario, los largos abrigos y las ráfagas en “bullet time”, los viajes allí donde nunca antes ha estado nadie, llegando más allá de la puerta de Tannhäuser, donde los rayos C brillan en la oscuridad…

Susodicha conversación, no podía ser de otro modo, nos llevó a tratar las últimas cintas que habíamos visto. Y, con urgencia y brevedad, pero con seductor énfasis, haciendo que fuese yo quien quisiera comprar la idea, no él vendérmela, me incitó a visionar “The Man from Earth“.

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Y, cómo no, tan pronto llegué a casa usé de la solidaridad y difusión en la Red, y la bajé (de hecho, desde aquí mismo).

Al cabo de unas pocas horas había sido testigo de la construcción de una las mejores historias que me han narrado, y he gozado, en años:

Un grupo de profesores de universidad, expertos en sus disciplinas, se reúnen en casa de uno de ellos para despedirle, pues ha decidido mudarse a otro lugar. La charla, cordial y emotiva, se vuelve un remolino de sorpresa, descrédito, controversia, curiosidad, interés, afán de conocimiento y preguntas cuando el anfitrión, John Oldman, les plantea la siguiente situación: ¿Qué ocurriría si él llevase vivo 14.000 años?

La película es de 2007, con guión del ingenioso, y ya difunto, Jerome Bixby. Está rodada en formato casi teatral. Una casa rural y su porche son los escenarios predominantes. Una iluminación natural, unos notables actores (conocidos pero no “mainstream“) y una apasionante conversación como único combustible para que, a lo largo de sus absorbentes 87 minutos de metraje, nuestra imaginación decida si estamos del lado de los que creen en la asombrosa, genial e inolvidable historia que John nos relata, o de quienes dudan y se molestan ante lo que bien podría ser una enorme, desconsiderada y egoista tomadura de pelo.

Pocas veces, en pantalla, he sido testigo de un ejercicio de storytelling puro y esencial tan memorable, mágico y logrado. Sin artificios ni efectos de ningún tipo, aunque con gran lujo de detalles, planos y cuidado, Richard Schenkman nos ofrece la que bien podría ser, en breve, una de tus cintas de culto preferidas, aupándose al Olimpo en que guardas Donnie Darko y compañía.

Aquí tienes su entrada en la Wikipedia (que NO recomiendo leer hasta después de haberla visto, pues desvela todas las intrigas), y el trailer oficial, en inglés, como el resto de la cinta.

Si una vez descargada y disfrutada, no te gusta, sino que te encanta, recomiéndala a quienes aprecies, y cómprala en el formato que prefieras. Tu videoteca lo merece.

Cambiando de máquina

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Como llevamos un año de cambios moviditos y, por lo general, no muy agradables, estaba esperando un momento adecuado, sin agobios, para actualizar mi PC. Venía dándome problemas de rendimiento y funcionalidad desde hace tiempo.

Esta pasada semana, ya que el común de los mortales tiende a aprovechar sus vacaciones para airearse, y contando con que por fiestas la actividad profesional y bloguera decrecería, he hecho el cambio de máquina. Baratica pero suficiente, que no está la cosa para dispedios.

La instalación al completo, puesta a punto y traspaso de datos entre uno y otro me han llevado bastante más tiempo, y quebraderos de cabeza, de lo esperado. De ahí mi silencio, tanto al escribir como al comentar en blogs amigos (aludidos se den los estupendos CSI y Viendo Videos).

La ventaja con la tecnología, si uno tiene afición y curiosidad (amén de paciencia, perseverancia y necesidad, qué remedio), aunque no sea experto (como con casi todo en la vida), es que, gracias al continuo proceso “problema-solución”, se tiende a acabar aprendiendo más de lo que se esperaba. Generando así nuevos modelos y recursos mentales para posteriores situaciones, lo que en absoluto resulta menospreciable.

En breve volveré a postear contenido relevante, vuestras aportaciones y visitas bien lo merecen.

Mientras, aquí os dejo un interesante y nostálgico post que muestra, en imágenes, parte de la evolución experimentada por los ordenadores. Desde las máquinas de válvulas hasta las pantallas táctiles, pasando por el primer Mac o algún portatil “retrotuneado” (a lo steampunk).