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Guest Post: Venga… ¡Vamos a intentarlo!

Desde que emprendí este blog he ido comentando, citando o enlazando ideas y post de personas que me resultan ingeniosas, admirables, inspiradoras, remarcables, o… todo junto a la vez. Y habrá sido gracias a ellas que en numerosas ocasiones habré llegado a escribir entradas a las que, espero, haya valido la pena dedicar tu atención.

Por eso he considerado que el siguiente paso a tomar sería dar voz directa a algunas de ellas, invitándoles a escribir un Guest Post (aún no sé si regular o puntualmente), con temática afín, pero de elección y estilo totalmente subjetivos, con el que todos pudiésemos disfrutar, pensar y dialogar, pues este espacio le debe mucho a su ingenio y capacidad de motivarme.

Es un orgullo poder anunciaros que el primer invitado que se lanza a la palestra en Dosis de Ingenio es mi amigo, Norman Gracia.

Y aquí está su entrada:

Venga… ¡Vamos a intentarlo!

Hace pocos días pudimos ver por activa y por pasiva el estreno de este spot para Nike que protagonizan los futbolistas del real “mandril” Sergio Ramos y Raúl Albiol.

Al verlo, primero tuve que ir al baño para hacer mayores, pero justo después, pensé en ello y me asaltó una terrible duda:

¿La agencia de publicidad, o en su defecto, el organismo vivo (no necesariamente inteligente) que tuvo esa idea, cobraría por el trabajo o pagaría dignamente los derechos de autor?

Por lo visto en las “Españas” lo de hacer algo nuevo no se nos da mu-bien, ahora, lo del saqueo como a nadie… Es más fácil “arremangarse” las conciencias, tirar por la calle del medio y copiar sin reparos lo ya hecho antes para Football Hero (canción original “Underdog” de Kasabian).

Total… ¿Quién se va a enterar? O peor… ¿Qué más da?

Por eso, luego mostramos con orgullo la burda copia en todos los medios y nos vanagloriamos de ella porque salen dos jugadores del real equipo del real reino, porque vive dios y porque al fin y al cabo todo suma, lo que no mata engorda y ya saldrá en Sol por Antequera.

Ser original, o cuanto menos, intentar hacer algo divertido, merece la pena. Recordad lo alto que dejó el listón el grupo Ok Go con este vídeoclip para su canción ”Here It Goes Again”,  y ahora, en vez de amilanarse, han vuelto a darle al coco y han realizado para su nuevo tema  ”This too Shall Pass” no uno, sino dos vídeos a cual más ingenioso:

Y digo yo, si esta gente lo consigue (y a pares) tampoco será tan difícil, ¿no?

Venga… ¡Vamos a intentarlo!

Norman Gracia Román es autor de Normanmente, redactor publicitario freelance, diseñador y fotógrafo ocasional, y empresario del sector vinícola. Si quieres saber más de él, aquí te cuenta su historia personal y profesional. Si deseas ponerte en contacto con Norman, puedes hacerlo mediante los comentarios de esta entrada, o en su blog.

Pérez-Reverte: “En España nos faltó la guillotina”

Foto obra de Sergio Enríquez

Sé de sobra que a unos gustará más, a otro menos, y a otros rien de rien; pero si algo nunca se le puede negar a Don Arturo es su autenticidad y la firmeza, y agudeza, de su singular punto de vista.

Blanca Berasategui, directora de El Cultural (revista del El Mundo), entrevista al escritor, que aborda su nuevo libro “El Asedio” (líder de ventas antes de ponerse en circulación). Éste, además, y fiel a su estilo, también comenta el conflicto histórico-socio-cultural y los errores de actitud que, desde su perspectiva, afectan a esta España nuestra desde tiempos ha.

El Cultural: Arturo Pérez-Reverte – “En España nos faltó la guillotina”.

Por cierto, claro, yo me encuentro entre aquellos a quienes nos gusta. Y mucho.

Pero, ¿alguien creía que nos saldría gratis?

En la vida y circunstancia de cada cual, y de cada grupo social, las razones para consumir más unas marcas que otras, o destinar una mayor parte del presupuesto a unas empresas que a otras, son muchas y variopintas. Y es ahí donde los marketinianos ponemos todo nuestro énfasis en influir.

Aún así, parece que como ciudadanos se nos escapa o nos sorprende (no sin cierta hipocresía por nuestra parte), que toda rebaja y desgaste sostenido de los márgenes tiende ir a costa de algo, o de alguien. En muchas ocasiones ese “alguien” nos resultaba lejano. En estos tiempos estamos viendo que ya no lo es tanto:

Expansión – El ahorro de la marca blanca: sus trabajadores cobran hasta un 63% menos

El discurso de la brillantemente denominada “compra inteligente“, y sus  muy diversos corolarios, guarda un innegable atractivo para el consumidor. Aún más, si cabe, en épocas de incertidumbre económica.

Es un concepto que se ha ampliado con la crisis. Ya no discrimina, ya no es sólo para “los que no pueden”. Medios, comunicadores, asesores y opinadores influyentes han (hemos) difundido, mejorado, abrillantado y contagiado tanto que a todos se nos ha presentado atractiva la oportunidad de actuar como “inteligentes”. Y los mercados siguen saturados de bienes a la espera de que los seleccionemos con habilidad.

Se apela a nuestra autoestima, al innato egoísmo humano, maximizador y satisfactorio. Conseguir más por lo mismo es un seductor canto de sirena, de práctica relevancia, que ante nuestros ojos, y nuestros bolsillos, nos convierte en consumidores más listos y eficientes que quienes nos rodean, o de lo que lo éramos nosotros mismos antes de saber “comprar inteligentemente”.

Un estupendo concepto que, en el caldeado clima crítico, ha logrado desconocidas (en España) cotas de éxito en manos de los hábiles, expertos y muy poderosos Señores de la Distribución.

A base de gestionar una compleja mezcla con dosis de:

  • Innovación utilitarista (si algo es interesante, se copia, se iguala a una calidad similar y se ofrece rápidamente al cliente a un precio inferior)
  • Dominio del punto y canal de venta (de un gran número de productos)
  • Cercanía, popularidad, eficacia y relevancia comunicativa
  • Enorme porcentaje de productores sin posibilidad, o interés, de crear valor añadido ni vínculos a sus marcas de cara al consumidor
  • Autoafirmación social (a más crisis, más idóneo parece actuar así)
  • Experiencia repetida de consumo y comparación (que también ha dejado a muchas marcas-marcas en merecida evidencia por su falta de argumentos, todo sea dicho)

De esta manera se ha logrado que, unos por otros, casi todos hayamos interiorizado cada vez más esa actitud, y queramos y esperemos más sin importar muy bien de quién.

Pero, ¿hay consecuencias ante tanto y tan constante ejercicio de “inteligencia” en las compras?

Como solemos demostrar los humanos, valorar apropiadamente las consecuencias de nuestras acciones y actitudes a medio plazo no es nuestro punto fuerte precisamente. En muchas ocasiones, hay que decirlo, porque no acabamos de ver/entender la relación o, simplemente, porque nos la trae floja  (o nadie ha conseguido que nos importe, que vendría a ser lo mismo).

Parece que, ahora que desde el Gobierno se nos invita (con no mucho éxito que digamos) a “mentalizarnos” de que muy pronto empezaremos a dejar atrás esta mala situación, se van divulgando más abiertamente noticias que reflejan que las cotidianas actitudes “inteligentes”, hasta ahora muy convenientes para capear el temporal, también tienen unos costes colaterales incómodos y crecientes, que probablemente no sean sostenibles.

Tú compras. Tú exiges. Tú decides si habrá modo de reequilibrarlo.

NOTA: Esta entrada va de relaciones causa-efecto. Para leer sobre el estado del mercado o las cualidades y batallas de las marcas-marcas y de las marcas de la Distribución, hace tiempo escribí esta otra entrada.

Panem et circenses

La próxima vez que no tengas para pagar la cuota de tu hipoteca, el alquiler de tu piso habitación, se te esté acabando el paro o necesites aplazar pagos, tengas dificultades para financiar tu proyecto de investigación o tecnología, o te denieguen renegociar las líneas de crédito que aún permiten sobrevivir a duras penas a tu empresa, te doy un consejo:

Dile a tu banco que necesitas el dinero para fichar a un mercenario del balón.

La banca ama la obscenidad y la sinvergonzonería tanto como aman ponerla en práctica nuestros próceres de la más alta clase empresarial.

Marca.com – Cristiano Ronaldo jugará en el Real Madrid

florentinoFichado por unos 96 milloncetes de euros (salario aparte, ojo, no escatimemos), que sumamos a los 60 y pico que Florentino ya le ingresó hace unos días al cachondo (en todos los sentidos) de Berlusconi por Kaká.

Como siempre, espectáculo no puede faltar y la competitividad de las plantillas es asunto de Estado.

Aunque la ética de semejante marketing sea más que discutible, la estrategia está clara y suele mostrarse efectiva. Es de rigor contar con fichajes para deslumbrar a la plebe (o sea, todos nosotros) y que olvidemos que pronto el panem escaseará en cada vez más casas.

Pero cuidado, todos contentos y felices comprando camisetas y abonos por un tubo (que la cosa ha de amortizárse rápidito), pagando el “pay-per-view” y aplaudiendo los toques de pelota de los apolíneos y aúreos chavalotes, faltaría más.

Y mientras, si no ganáis más de 3.500 € al mes es indicador de que no merecéis acceder a una vivienda, o si los proyectos que podrían salvar vidas, o crear nuevas plataformas tecnológicas, no cuentan con más aporte de capital, o directamente, ni siquiera logran inversión, es porque hay mejores cosas a que destinar los dineros.

Panem et circenses… hay que joderse.

¿Clase media? Va a ser que no

Siguiendo con lo planteado hace unos días por Santiago Niño Becerra, y ampliándolo, Ramón Muñoz escribe un reportaje para El País ofreciendo el más que posible retrato de nuestro inmediato futuro.

Es extenso, es áspero, es realista y de útil (aunque masoquista) lectura:

El País – Adiós, clase media, adiós (muchos de los 300 comentarios también merecen un vistazo)

Como ya me advertía a principios de la década el filósofo, profesor y gran observador Javier Barraycoa: “Si usted no dispone, o gana por encima, de 700.000 ptas., olvídese de considerar que pertenece a la clase media”.

La próxima vez que os plateéis dónde estáis, recordad, Proletariado.

Esa palabra tan rojeras, y supuestamente anacrónica, que rara vez habréis pronunciado fuera de las aulas o de los debates ideológicos, y aún menos visto/escrito en los briefs que recibís, supervisáis o redactáis.

Tal vez debáis tenerla más en cuenta cuando describáis a ese público objetivo compuesto por una ingente masa de mileuristas de edad indefinida, de perspectivas poco claras, de habitaciones a falta de hogares y de bolsillos eternamente vacíos, pero hambrientos de estímulos, aventuras, sueños, horizontes e ilusiones.

Bienvenidos, de nuevo, al s. XIX.

Vía Escolar.

Santiago Niño plantea un escenario drástico

Santiago NiñoEn esta reciente entrevista en La Contra de La Vanguardia, el economista y catedrático de la Universitat Ramón Llull, Santiago Niño Becerra, plantea algunas cuestiones que, no por muy amargas, apocalípticas o pesimistas, dejan de conllevar realismo respecto a la coyuntura y el contexto, o de guardar sentido y credibilidad estratégica.

Muchas de sus propuestas y predicciones, aceptando que nos sitúan en (casi) lo peor, afectan y afectarán de manera directa a quienes nos/se dediquen a gestionar y comunicar marcas.

Nuevos retos en un entorno cada vez más hostil, y precario, pero que muy probablemente genere oportunidades para nuevos y especializados tipos de empresas, discursos y profesionales.

Algunas afirmaciones potentes (y nada alagüeñas) que ofrece el entrevistado:

“A mediados del 2010 es cuando verdaderamente empezará la crisis”

“La recuperación de la crisis estará basada en la productividad y en la eficiencia, lo que significa que sobra y sobrará sin remedio mano de obra”.

“El nivel de deuda es brutal, las entidades financieras tienen unos agujeros tremendos aunque no se quiera admitir, los recursos van a la baja y la capacidad de absorción de nuevos televisores, electrodomésticos, etcétera, se ha agotado”.

“En España, un país muy dependiente, la crisis será durísima por la estructura del PIB basado en el ladrillo, el turismo, el automóvil y en infraestructuras baratas ya insostenibles. O hay un cambio del modelo productivo capaz de absorber a toda esa población o vamos a una tasa de paro del 30%”.

“Con el 2010 vamos a entrar en un parón de la actividad económica. No creo que quiebre ningún banco, porque el Estado los sostendrá, pero la gente no podrá sacar su dinero libremente porque si se vacían los bancos el Estado no podrá sostenerlos”.

Todo lo argumentado por Niño me lleva a plantearme (así a bote pronto, no pretendo gran seriedad ideológica) que una posible reacción a medio-largo plazo por parte de diversos colectivos ideológicos, económicos y sociales podría fraguarse en una vuelta inspiracional a un Comunismo-Socialismo reformado, para el que todavía no tenemos ni nombre, ni definición, ni postulados claros.

¿Libre mercado? Dejar de contemplarlo como tal chocaría con gran parte de las necesidades e ilusiones actuales, que cuentan y dependen de él por igual. Reeducarnos a lo contrario llevará tiempo. Si no sabemos cómo serán ni la sociedad ni el mercado en una década, aún menos en mayor periodo. ¿Intervención y gestión estatal? Necesaria para llegar allí donde nadie tiene interés o poder para llegar. ¿Protección social? Conveniente, aunque su sustento es cuestión harto compleja. ¿Producción y consumo inteligentes, coligados y sostenibles? Mucho tenemos aún que avanzar y asentar en eso.

El tiempo y los votos dirán si necesitamos y queremos buscar, encontrar y elegir alternativas a un modelo de Capitalismo que se ha demostrado desequilibrado y canibal, y a un estilo de crecimiento económico no sostenible y poco prorrogable. Ambos sin una aparente visión e intención clara de rediseñarse y saber asimilar la (brutal) desaceleración.

Si aportáis más ideas seguro que sale una conversación interesante (fantástico-apocalíptica tal vez, pero interesante sin duda).

Vía Escolar.

Aquabona opta por la honestidad

Y la inmediata pregunta que surge es ¿nos seduce, vende, atrae o convence la Honestidad?

Decía el genial Groucho Marx que “El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio. Si puedes simular eso, lo has conseguido”.

Aún así, dejando a un lado el práctico cinismo, no sé cuán efectiva será la campaña pero me gusta, va conmigo. Además, el anuncio en sí es una magnífica pieza.

Éste no suele ser un mundo honesto. Y no me refiero al de la publicidad, sino al Mundo Real™. Las personas no tendemos a elegir la transparencia y honestidad como valores principales de nuestro comportamiento característico, ni tampoco estamos siempre preparados o dispuestos a recibirlas.

De hecho, tal vez sea porque de tanto desgastarlas, de timarnos o mentirnos unos a otros y convertirlo en algo aceptable, de aprovecharnos socialmente de esas cualidades, han perdido credibilidad, y ahora parecen… paradójicamente, poco honestas. Aportando así, en principio, menos encanto, persuasión, ilusión o facilidad de aceptación a un mensaje o a una persona.

Es obvio reconocer que hay cualidades percibidas, y socialmente aceptadas, como más útiles y más rentables en la era de la atención saturada, del primer y único impacto, de la “fama rápida” aspiracional y del “corto plazo” empresarial.  No creo que tardéis muchos segundos en pensar unas cuantas.

Y yo, sin embargo, sí creo que son necesarias más marcas, en más sectores, y más empresas y personas, que sean capaces de abrazar esa actitud e integrarla dentro de su identidad, comunicando así una imagen que permita, de nuevo, apreciar lo que eso aporta.

No es sólo que sea un momento propicio y necesario, contextualizado en la dichosa y desgastadora crisis, sino que a veces nos olvidamos de que también se pueden contar sorprendentes, memorables, relevantes y emotivas historias recurriendo a la honestidad, sin necesidad de renunciar a la capacidad de ilusionar o de ser muy persuasivos. Dependerá, como casi siempre, del público al que pretendamos dirigirnos.

Es relativamente accesible “usar” de la honestidad en una campaña. Lo hemos visto en numerosas, grandilocuentes y discontinuas ocasiones. Pero decidir y saber reflejar externamente un modo honesto de hacer las cosas y de entender los negocios internamente, es ahí, considero, donde radica la dificultad primordial, pues siguen siendo escasos los ejemplos.

No será fácil y no valdrá, según su sector o situación, para cualquier marca. Pero los avances, en mi opinión, merecen destacarse.

The Coca-Cola Company, que tiene sobrada experiencia y se ha curtido en otras batallas y pifias acuáticas, y está apoyada por los insights y la estupenda creatividad de McCann Erickson, ha elegido comunicar con ese tono y actitud para aportar notoriedad e ir reposicionando su marca de agua mineral embotellada en España.

Una marca que ya llevaba tiempo en nuestro mercado, pero que se hallaba en un limbo de carencia de personalidad bastante evidente (y por tanto capacidad de conexión íntima con el consumidor).

Si House es “brutalmente honesto”, si Method (marca por la que tengo gran simpatía) aporta una “honesta limpieza del hogar”, si Dove apoya una “belleza honesta”, Aquabona decide ahora mostrarse “amigable y coherentemente honesta”.

Tenemos sitio para más.

¿Hay alguna marca que valoréis por su honestidad, además de apreciar sus productos/servicios? (lo contrario sería comercialmente suicida, y una estupidez estratégica por parte de la empresa)

¿Quién será, o podría ser, la siguiente marca que decida presentarse honestamente?

La TV patrio cojea

Buen post, como es habitual (pese a las quejas), de José A. Pérez en su Mi Mesa Cojea:

Si te dicen que caí”

Estoy de acuerdo con José respecto a que la mala (pésima en ciertas franjas) TV que, mayoritariamente, tenemos es un síntoma y reflejo de otros males sociales. Empezando por nuestra “brillante” clase política, y acabando por nuestras numerosas actitudes y tendencias colectivas e individuales que han ido minando la coherencia general (a la década de masiva y distribuída estupidez pro-hipoteca me remito).

Pero discrepo en que la “libertad de empresa y de elección” (o incluso de “apagón”) sea el escudo detrás del que se puedan amparar los perpetradores (productores y programadores) de una notable parte del infumable y degradante producto televisivo (nacional, y en ocasiones también el adquirido).

Es de obvio rigor aceptar y asimilar, y más para quienes nos formamos y/o dedicamos a esto de la comunicación, que no todos los públicos prefieren el mismo contenido o estilo, ni lo disfrutarán del mismo modo, ni sus intenciones y expectativas al encender la pantalla serán en absoluto las mismas.

Pero el incremento de mierda catódica ha sido exponencial, y muy lucrativo, en casi todas las franjas horarias, saltándose a la torera regulaciones como la del “horario de protección del menor” (que sin embargo sí tienden a respetar los anunciantes).

Un síntoma es la desmesura en los bloques publicitarios. Otro de los males a los que los propios publicitarios se enfrentan y sufren, pues el trabajo que desarrollan para sus clientes, por brillante, creativa, narrativa y estratégicamente bien planteado que sea, se perderá, cansará o diluirá fácilmente entre la agotadora miríada de spots por bloque de anuncios. Eso, o pagar sobrecostes por modelos premium más eficientes o innovadores, cosa que sin duda  también favorece al expositor.

Volviendo al post mencionado, uno de los comentaristas anónimos ha ofrecido una argumentación muy sincera y ajustada a la realidad, y de una crítica lucidez que vale la pena señalar. Os copio un par de párrafos:

[...] Ahora, en las series adolescentes, cuanto mas hijoputa, mas guay eres, y el ídolo es el Duque, un narco sin escrúpulos. Es un buen referente a imitar (como la Esteban). En las series se putea a los niños y adolescentes débiles, se miente por sistema, y se ponen los cuernos a tus novios/as para hacer sufrir a los demás, por puro entretenimiento y gusto. No me jodas que eso pide un crío, y que eso no le condiciona. De “Compañeros” a “Física y química” va un abismo.

Que decía una chica, no pienso acabar la ESO que me he apuntado al casting de Gran Hermano y ya no me hace falta. Subnormal. Lo malo es que van a crear una generación de desgraciados, irresponsables con lo que les toque, siempre frustrados, convencidos de que hay que ir “arrasando por la vida” y ser cuanto mas hijoputa mejor. Y encima piensan que las cosas se resuelven solas, porque los gilipollas de sus padres así se lo dan. Esto será una selva de vagos y cabrones sin empatía. Los pobres tendrán que aprender a palos. Nosotros tuvimos la suerte de que hasta la tele nos educó, y el cole nos enseñó a leer. Ellos también tienen derecho a ser algo felices, coño.

Es evidente que a toda generación le cuesta entender, y a veces aceptar, lo que le gusta o motiva a la siguiente, o incluso los modelos de éxito y conducta que perciben como atractivos, referentes y relevantes. Pero, sinceramente, no se trata de no comprender los diversos intereses y sensibilidades implicados, se trata de aportar mayor calidad (más de contenido que de forma) y esfuerzo creativo.

Ni pido, ni absurdamente espero, que toda la TV nacional en abierto llegue al nivel del imprescindible, innovador e impagable 33 (la segunda autonómica catalana) o la siempre interesante La 2. Pero hay abundancia de cadenas y programas que se congratulan en joder y agilipollar sistemáticamente las pocas neuronas que le quedan al espectador medio después de pasarse el santo día trabajando (dentro o fuera de casa) o estudiando.

Y además lo hacen sin puta gracia y con mínima autocrítica, cosa agravante y alevosa (en La Sexta al menos se toman ellos mismo a cachondeo, lo que dice en su favor).

Se puede entretener de muchas maneras, algunas constructivas, otras deconstructivas. Elegir, o crear, algunos de los peores modelos y paradigmas posibles no es precisamente algo para llevarse a la tumba felizmente. Aunque se vaya uno cubierto de millones y cifras de share abultadas.

No, el enemigo no son los salarios, son las mentiras

cierre-empresas

Por más que la CEOE se empeñe en focalizar su mensaje demagógico en los salarios, que tan bien le viene a la hora de generar EREs masivos o pequeñas y constantes sangrías, barnizados con la respetabilidad que otorga el optimizar para estos tiempos difíciles.

Cosa que, como buenos profesionales y trabajadores, sí que comprendemos necesario, e incluso colaboramos si lo vemos justo, como el caso de SEAT y su congelación salarial.

Declaraciones de Gerardo Díaz Ferrán, hoy, en su discurso de reelección como presidente de la patronal:

[...] Tras ser reelegido, Díaz Ferrán aseguró que la moderación salarial es “esencial” para paliar la destrucción del empleo y advirtió a los sindicatos de que no firmarán ningún acuerdo de negociación colectiva que favorezca la desaparición de empresas.

Díaz Ferrán aseguró que fue imposible llegar a un acuerdo en la negociación colectiva con los sindicatos porque los empresarios no pueden ceder “ante las convicciones de lo que es necesario”, y dijo que la patronal siempre está dispuesta a un acuerdo “excepto cuando las empresas están en peligro”.

Palabras orientadas a mostrar inquietud y victimismo interesado, y en clara oposición a lo que ayer Díaz Ferrán, como espectador, escuchaba de boca de Cándido Méndez de UGT:

“En los últimos meses se ha pasado a otro tipo de afirmaciones”, señaló Méndez, tras asegurar que los “profetas del despido libre” son los “profetas de la inseguridad” y subrayar que lo que le hace falta al país es confianza y que la “inseguridad es la madre de todos los desastres”.

Insistió en que el verdadero problema de la economía española es que los salarios son bajos. “Hay que subirlos, que quede claro de una vez”, subrayó en presencia del presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, y del presidente de Cepyme, Jesús Bárcenas, que acudieron a la apertura del congreso.

A su juicio, son los trabajadores los que están pagando con más dureza la crisis económica, y consideró que algunos pretenden “que la vuelvan a pagar reduciendo los salarios”, motivo por el que pidió a la CEOE que actúe de forma contenida en épocas de crisis.

Y si alguien busca una dosis de cierto análisis economicista de la situación salarial actual, muy recomendable es el artículo de Juan Carlos Escudier “De reducir los salarios y otras memeces“:

[...] Algo tiene que fallar en este esquema porque ni los salarios son altos ni han crecido en los últimos tiempos, sino todo lo contrario -el sueldo medio cayó en 2006 un 0,7%- y su impacto en la productividad es similar al de otras economías. Lo certificaba recientemente el catedrático de Economía Aplicada, Vincenç Navarro: “El nivel de productividad de los trabajadores de la manufactura en España es el 75% de sus homólogos estadounidenses (año 2007), el mismo porcentaje prácticamente que los salarios de tales trabajadores representan de los estadounidenses (79%). Los trabajadores españoles no están sobrepagados. En realidad, en comparación con sus homólogos en la UE-15, están subpagados”. Duda despejada.

[...] Según este análisis, las rentas del capital habrían crecido vertiginosamente en los últimos años y en su comportamiento especulativo estaría la causa de la crisis financiera actual; por el contrario, las rentas del trabajo habrían perdido peso en la renta nacional, provocando un descenso de la capacidad adquisitiva de las clases medias y populares y, en definitiva, del consumo, lo que explicaría la crisis económica. [...]

Parece absurdo que la patronal olvide lo que es una Sociedad de Consumo. Aunque, tal vez, sea una amnesia voluntaria, amparada en el deseo de llevar el país a un modelo similar a la China, y no a alcanzar al resto de nuestros “socios europeos” (los cuales, de media, tienen un salario mínimo que dobla el español).

Si en España se produce o importa, pero los ciudadanos no pueden o quieren consumir, sea por escasez de recursos más allá de la subsistencia o por falta de trabajo, sea por el estado emocional agobiante al que están sometidos mediáticamente, entonces sí que las empresas no tendrán razón alguna para su existencia. Por mucho que desde el marketing y la publicidad intentemos generar alegría, dinamismo o ilusión.

Seguimos escuchando las historias de miedo y los apocalípticos relatos que constantemente envían, desde púlpitos privilegiados, aquellos que sí tienen poder para negociar y que están recibiendo las ayudas y los créditos que los trabajadores o las pymes no obtienen ni por activa ni por pasiva.

Es incontestable y reconocido que el fin principal de una empresa debe ser generar beneficios y enriquecer, lícitamente, a sus dueños, directivos o accionistas, y mantenerse a flote en los malos tiempos, incluso a costa de prescindir, mediante acuerdos, de parte de sus trabajadores.

Pero en esta crisis hay demasiados movimientos interesados que huelen intensamente a podrido.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Somos el lumpenpropletariat posmoderno? ¿Pagamos unos por los excesos de otros? ¿Tenéis datos o argumentos que apoyen, fundadamente, el mensaje de la CEOE?

¿Cuánto ganamos los publicitarios?

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Los amigos de Viendo Videos, Jesús y Moscov, han planteado una de esas entradas imprescindibles, y no tan frecuentes, para saber cómo respira la profesión en estos tiempos críticos:

Viendo Videos – ¿Cuánto ganas en tu agencia?

Si quieres hacerte una idea sobre cuánto ganan algunos compañeros publicitarios, valorar, comparar o exponer cuánto te llevas tú a casa, cómo te tratan en tu empresa, aportar información u opiniones al respecto, o incluso destacar alguna oferta laboral o agencia que esté fichando más que despidiendo, sin duda alguna es un buen lugar para charlar al respecto.

Eso sí, nadie te garantiza que no salgas desmoralizado de la visita. Parece que los publicitarios españoles seguimos, grosso modo, teniendo que vivir más de la ilusión, el conocimiento, el talento, el arte y el aire, que de los dineros.

Extraña paradoja para quienes deben pensar y crear para apoyar y motivar al consumo.