“When people told themselves their past with stories,
explained their present with stories,
and foretold their future with stories,
the best place by the fire was kept for…
The Storyteller”
- Intro del mítico “El Cuentacuentos“, obra del inolvidable y genial Jim Henson -
Tiene más sentido que nunca el hablar de la información ubícua, del auge del consumidor crítico, analítico, receloso, racional e interconectado (gracias a la web social). Pero no es menos cierto, sino tal vez más, que las personas, los consumidores, siguen y seguirán necesitando que aquello que les hacemos llegar les interese, motive, emocione, implique, divierta, seduzca, sorprenda, incite a hablar de ello, que les haga soñar con cómo se sentirán, quiénes serán, qué obtendrán, y qué pensarán los demás una vez tengan aquello que les ofrecemos en sus manos.
Como decía Paul Feldwick: “Apuntemos al corazón, no a la cabeza”.
Y hagámoslo con creatividad, con buenas historias. Nuestra atención clama por ellas, especialmente cuanto menos tiempos tenemos y más se acelera nuestro ritmo de vida.
Las crisis vienen y van, las exigencias se adaptan, los formatos cambian y las tecnologías evolucionan, pero, abranzando el contexto, no perdamos ni desterremos aún más aquello que mejor sabemos hacer.
