Muy cercano al tono, emotividad y plasticidad que vienen siendo territorio de la experiencia sensitiva de las campañas de la conocida marca de LCDs de Sony.
Algo me dice que el amigo Rob muy pronto estará haciendo cosas similares para alguna gran agencia o marca. Talento, ideas, iniciativa y capacidad operativa. Una combinación poderosa.
Rory Sutherland, vice presidente de Ogilvy UK, orador carismático, brillante y persuasivo, creativo experto y afín a las nuevas tecnologías, tipo de orondo ingenio donde los haya, y blogger en Campaing (entre muchas otras cosas), ofreció hace poco la charla que hoy os propongo disfrutar.
En ella articula, a través de simpáticos, reveladores y sorprendentes ejemplos, un discurso, plagado de ironías y que engancha desde el minuto 0, acerca de cómo resulta más importante el valor emocional y percibido que obtenemos de las cosas y experiencias, punto esencial de toda actividad publicitaria, que no la realidad material en la que nos desenvolvemos.
Merecen especial mención los últimos minutos, en los que Rory invita a usar eso que nos acaba de plantear sobre nuestra irracional y emotiva naturaleza para ser más felices o, como mínimo, disfrutar más y mejor de lo que nos rodea.
Brillante y juguetón lema para esta simpática, original y esencial campaña de concienciación en USA para prevenir y tratar a tiempo el cáncer de mama: Save a tit. (con formato blog, interesante propuesta)
Hay que reconocer que si existe una arma argumental tan o más poderosa que el Drama, es sin duda el Humor.
Eso sí, los riesgos y despropósitos de una mala o mediocre utilización son potencialmente mayores y más abundantes con el segundo que con el primero (bien lo saben, y luchan por evitarlo, guionistas y publicitarios).
Cuando la causa de una campaña es socialmente “delicada”, como la que hoy propongo, es muy probable que acabemos siendo testigos de innumerables ejemplos que opten por un enfoque dramático.
El objetivo e intención de concienciar mediante campañas ha tendido a asociarse a la necesidad y sensación de “golpe moral” (baste recordar las de Tráfico, de cualquier país). Y no es menos cierto que gracias a los conceptos y ejecuciones mejor desarrollados se han obtenido grandes dosis de memorabilidad y, posiblemente, comprensión del mensaje (la acción ya es harina de otro costal, y sabemos que depende una unión de factores más que de un simple, aunque importante, anuncio).
Por eso, para variar, me ha gustado que la virtud creativa fundamental de este spot radique en su enfoque opuesto a esa tendencia. Y que precisamente lo haga con una causa típica de ser abordada por el lado dramático.
Pretende potenciar el conocimiento y sugerir el autochequeo como medida preventiva. Y lo presenta con ingenio, quitándole tremendismo y parodiando, con fina intención, una escena y actitudes amigables e íntimas, comunes a la mayoría del público al que se dirige. Aportando, creo entrever, una sensación positiva y proactiva, la cual refuerza el mensaje autoprotector que se quiere transmitir.
La utilización de actrices conocidas y con reconocido sentido del humor (Alyson Hannigan, Emily Deschanel, Jaime King…) contribuye en gran medida a hacer más cotidiano el sketch (como mínimo en USA).
Que los post-its y el stop motion son grandes amigos y dinamizadores de la creatividad ya no debería ser ninguna novedad para quienes lleven un tiempo disfrutando de las curiosidades e ingenio que se difunden por la Red.
Pero eso no obsta para que, de vez en cuando, reparemos en alguna obra concreta, y reconozcamos especialmente su ingeniosa y simpática factura.
En mi opinión, en un proyecto que busque ser realmente memorable deben cuidarse todos los detalles, pues todos y cada uno transmirán parte del argumento y sensaciones del conjuto a comunicar.
En este caso el haber escogido Eple, de Röyksopp, como tema musical no sólo es un gran acierto que le aporta elegancia y fluidez al video, sino que ayuda enormemente a percibir la historia como una ensoñación producida por los agobios del dichoso deadline, el normalmente (muy) apretado plazo de entrega de un encargo o proyecto.
Si os sobran unos miles de post-its, muchas ganas, talento y horas, aquí tenéis una estupenda inspiración “a la prosumer” sobre cómo usarlos para contar una historia:
¿Qué directivo de 3M, ni en sus mejores sueños (comercialmente) húmedos, hubiese imaginado el culto, imagen y predilección que la Red 2.0 y los prosumers han ido creando alrededor de su ingenioso, casual y útil producto?
Las diferencias entre los marketinianos y los vendedores son numerosas, tanto por enfoque como por objetivos, plazos u oportunidades para lograr resultados.
Al respecto, una de las apreciaciones más esenciales, simples y que más me gusta es la que apuntó Seth Godin:
“La diferencia entre marketing y ventas es que los primeros cuentan y difunden una historia, mientras que los segundos vencen la reticencia natural a decir “Sí”.”
Desde Marketing se piensa, innova y trabaja para crear algo que seduzca, sorprenda, interese y atraiga al público a conocer, preferir, elegir y comprar (y recomendar) nuestro producto o servicio.
El plan de acción juega con el mix, información, tiempo, difusión, cobertura, atención, disponibilidad, expectativas, tácticas, canales, recursos… que nuestra campaña desarrolle. Si no impactamos al (posible) cliente la primera vez, esperamos poder hacerlo la siguiente prevista. Buscamos lograr que asimile aquello que le contamos, y que actúe en consecuencia (por lo general, que vaya a comprarnos).
Ni veremos ni trataremos directamente con todos y cada uno de nuestros potenciales compradores, pero educarles en cómo y qué consumir y anticiparnos a lo buscan es nuestra razón de ser. Debemos conocer con antelación cómo son, cómo están, cómo piensan y sienten con tal de que lo expuesto sea relevante para ellos. Y es en esas parcelas donde la creatividad y la planificación estratégica sobresalen como grandes herramientas que ayudan a optimizar sobremanera nuestros esfuerzos.
En cambio, desde Ventas (B2C, y en parte también B2B) se vive para el cierre, la venta consolidada. Cada disparo gasta una bala. Se impacte o no, no podremos recuperarla. La relación con el posible cliente que marketing (en sus diversas facetas) haya logrado atraer hasta nosotros aguarda sólo dos resultados: bien dirá Sí (venta lograda) o bien dirá No (bala y venta perdidas).
Cada interacción tendrá un rostro, una necesidad, una actitud, un olor, un tacto, una voz y un clima distintos, no siempre agradables, no siempre favorables, pero que rápidamente se deben evaluar y enfocar con la mejor estrategia posible. Aquí es donde los vendedores expertos se diferencian del resto, cuando sus finas habilidades logran que un “No” inicial llegue a convertirse en un “Sí” final, sumando una feliz sensación que facilitará la recomendación a otros consumidores por parte del ahora satisfecho comprador.
Es un terreno en el que no suelen darse segundas oportunidades, y el corto plazo tiende a ejercer una dominación casi absoluta, definiendo el carácter, actitud y necesidades de la gente de ventas, y de la empresa y marca si ésta se orienta principalmente hacia esta vertiente.
Ello condiciona, de no pocas maneras, el tiempo y proceso que las marcas requieren para construirse una identidad coherente y proyectar una imagen memorable, con significados y valores añadidos. Pero, por otro lado, es premisa fundamental mantenerse comercialmente vivo para lograr que nuestra marca llegue a contar con ellas, o para que, invirtiendo recursos, pueda recordárselas al consumidor en momentos difíciles.
Sé que lo que hoy comento sonará a viejo conocido para muchos de quienes pertenecemos al ámbito del marketing, la comunicación o las ventas. Pero la realidad muestra que no siempre sabemos adecuarnos a ello, tanto en uno como otro bando, malogrando así oportunidades de generar inputs positivos para la marca, y también para las cuentas de resultados.
Por lo general no serán nuestros interlocutores (bien seamos agencia, bien dpto. de marketing), gente que comparte nuestro mismo lenguaje e ideas, quienes finalmente deban lograr la venta, argumentando para que todo el proceso e historias puestas en juego acaben siendo simple y felizmente compradas por los actuales o futuros clientes.
Entender sus complejidades, en qué momento pesará más una parte que la otra, aceptar y priorizar esos diferentes enfoques es vital si se pretende hacer crecer o rentabilizar un marca, económica y significativamente.
Implementar y fomentar esa cultura y necesidad dual en los equipos y sus colaboradores es tarea de los gestores de marca inteligentes, apuntando así sus esfuerzos de cara al consumidor y el mercado.
Un producto, una marca, sin historia, sin atractivo emocional, sin atributos intangibles que la sostengan, por funcional que sea, no dura mucho en un entorno competitivo. Una empresa que no venda a buen ritmo, con un territorio y márgenes adecuados, tampoco.
En el principio de los tiempos (o sea, hace cuatro días), antes del LibroCara, de los miles de twits por segundo, de LinkedIn, de los blogs, del iPhone 3GS, de Infojobs, o incluso de la imprescindible Red de Redes, la gente también buscaba oportunidades, empleo o negocios, y se tiraba de contactos a mansalva (el tan actual y supercool Networking).
La tribu, la familia, los vínculos personales directos, las personas con las que habíamos tratado, interactuado, a quienes habíamos ayudado, enriquecido, seducido o dejado buena impresión eran el principal camino que podía aportarnos una posible o rápida plataforma laboral o de negocios mediante sus propios lazos sociales.
Impactar a quienes pudieran ejercer (aunque no siempre accediesen) de apoyo para llegar a aquellos que quisiéramos que nos necesitasen (aunque aún no supiesen lo útiles que les seríamos).
Fuese para jugar a nuestro favor, fuese para jugar en ayuda de otros, ligar el momento, contexto, tempo y clima adecuados para ello era tan importante como las ideas, el talento o los proyectos que se pretendiesen destacar y relatar en ese mensaje.
Hoy día todo ello no ha dejado de ser esencial para lograr la atención de un contacto, pero con un entorno 2.0 muy implantado, ya casi no reparamos en la gran ventaja que el mundo digital ha aportado a esa vertiente de personal branding: la capacidad de mostrarnos y aumentar los puntos de contacto a gran velocidad y de modo exponencial (aún a riesgo de perder algo de significado en según qué ocasiones) si alineamos empeño, interés, constancia, autenticidad y creatividad en ello.
Además, lo que la tecnología no ha cambiado (aún) un ápice es la esencia humana. Por ello, para que nuestro mensaje condense los conceptos necesarios que nos beneficien, que faciliten que se nos recuerde y posicione donde y como queremos, sigue siendo fundamental saber contar la propia historia (y hacerlo sin miedo).
Un relato (honesto o no, es decisión personal) atractivo y que transmita, con personalidad propia, quiénes somos, qué sabemos, qué aportamos, cuáles son nuestras circunstancias, motivaciones, proyectos y metas, y por qué alguien debería confiarnos su trabajo, su capital, su marca, sus bienes o sus ilusiones, esperando, obviamente, que los mejoremos, renovemos, difundamos, rentabilicemos, incrementemos o hagamos realidad.
Al auspicio de la crisis, de entre las últimas propuestas publicitarias que he visto nacer en blogs, redes sociales y demás, y que apela a ese networking, tanto digital como del Mundo Real™, quiero destacar la honestidad, estilo, tono y fondo con la que Jaime Barber (alias James Bernbach, creador del estupendo y amigo CSI) elige contarnos una historia en su nueva habitación digital.
Sufriendo en silencio no es sino un interesante, sincero, humilde a la vez que inspirador, elegante y directo ejemplo de lo que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, profesionales están viviendo hace bastante tiempo en su búsqueda, no sólo ya de un tan escaso puesto mileurista, sino de una oportunidad en la que desarrollar aquello para lo que mejor capacitados se sienten.
No se trata sólo de un ejemplo de ser “creativo” por serlo, sino de una iniciativa que demuestra la orientación a vender multimediamente una historia personal, y su talento añadido, como un producto memorable que algún publicitario o marketiniano avispado, su público principal, deseará conocer y adquirir, o incluso complementar, creando un nuevo proyecto colaborativo.
Bien sea por la imperante escasez de puestos, de empleadores, de financiación, de presupuestos, de clientes, de paciencia, de ideas innovadoras, de resultados, de ganas o de oídos receptivos, muchas personas están decidiendo o aprendiendo, de nuevo o por primera vez en sus carreras, los múltiples modos y la importancia de dejarse ver y saberse vender (así en la Tierra como en la Red).
Crearse las propias oportunidades no es en absoluto sencillo. No está exento de riesgos, desengaños y equivocaciones. Tal vez no surjan cuando lo necesitamos, tal vez sí. Tal vez estén donde no esperamos.
Pero sin intentarlo, sin buscarlas y fomentarlas, apoyados en una cierta piel de piedra para soportar los vaivenes, y sumando razón y emoción en un mismo plan, como nos demuestran el entusiasmo, ingenio, esperanza y perseverancia de Jaime, jamás conoceremos cuál puede ser el camino adecuado para lograrlas.
Si has leído esto y también necesitas contar tu historia, ya tienes un ejemplo donde inspirarte.
¿Has imaginado alguna vez llevar melenica a lo paje, vestir de negro super cool, tocar como nadie, robar corazones y despertar emociones por doquier (de ellas y de ellos), escribir canciones míticas que perduren, se alaben y se disfruten por los tiempos de los tiempos, y ser el referente creativo para la posteridad? ¿Has soñado con que tu rostro y tu vida se conviertan en icono por excelencia de la música del s.XX?
Si así es, estás de enhorabuena. Si no… deberías soñar más a menudo (¡aún es gratis!).
Poder encarnar y tocar como un Beatle.
Eso es lo que nos propone el más reciente capítulo de la saga de videojuegos musicales interactivos “Rock Band” (a lo “Guitar Hero” pero en grupo – de hecho, son de la misma empresa, MTV Networks -). Como toda la gama, desarrollados para consolas (Xbox 360, PS3 y Wii).
Era previsible que alguien con buen gusto y dinero, obtenida la suficiente masa crítica de jugadores y notoriedad de marca, un día u otro sacase al mercado una edición centrada en los Beatles, posiblemente el mejor (o más reconocido) grupo musical de la historia.
Pero es especialmente destacable cómo ha realizado el trabajo la gente de Harmonix (los detalles del juego parecen sensacionales), cómo lo promocionan (buscando el máximo word of mouth posible) y cómo lo presentan (a sabiendas de que han creado algo remarcable).
The Beatles.com, el portal del propio grupo (es decir, llevado por Apple Records) está totalmente dedicado al juego (escenas, trailer, track listing…) ofreciendo el absoluto compromiso de la discográfica y de los componentes (los vivos, claro) con el proyecto ante el consumidor/usuario, cosa que dice en favor de su credibilidad y posible excelencia.
Y The Beatles Rock Band actúa como portal promocional de las noticias y avances sobre el título. Incluye foros, detalles técnicos sobre el juego (los instrumentos para jugar son impresionantes), información sobre eventos promocionales (en el E3), fecha de venta, posibilidad de reservar su compra, y los enlaces al trailer con escenas del juego y al impresionante opening cinemático.
Sugiero, especialmente, ver éste último. A algunos puede que os recuerde el estilo “Happy Factory” de Coca-Cola, o sea, creatividad, narrativa visual y animación de lo mejorcito que se puede disfrutar.
Cuando la autencidad y la dedicación se apoyan en una creatividad a prueba de bomba, y se apunta con un excelente conocimiento del público objetivo, el disparo se presenta bastante certero:
Con este (segundo) teaser trailer empieza a calentar motores la campaña de REC 2, la nueva obra de Jaume Balagueró y Paco Plaza para Filmax. Pero no dudo de que en breve habrá muchos más movimientos interesantes en la Red, y que la Conversación tratará sobre ellos. Se ganaron nuestra atención con creces.
Seguiremos atentos, escopeta en mano (aunque prefiero tirar de Desert Eagle).
En este periodo de crisis, en el que las reducciones de ventas, de presupuestos, de plantillas y de confianza son norma, y en el que la dificultad de financiación es el pan nuestro de cada día para muchos, sigue habiendo valientes, creativos, soñadores, hombres y mujeres con propósitos, espíritu de sacrificio y, especialmente, motivación por vivir su propio negocio, que, arriesgando capital, tiempo y esfuerzo siguen manteniendo vivo el tejido empresarial de pymes de nuestro mercado y generando oportunidades.
Crear, comunicar, enriquecer, difundir, aportar emoción, razonamientos, historias, ilusiones, vinculaciones y sentido a las marcas es algo que sólo alcanza su verdadero potencial y tiene sólido propósito cuando hay alguien que se apoya en una visión y comprensión de marketing, y que desmuestra la capacidad y voluntad de establecer una empresa, un servicio, un producto que sea remarcable y auténtico, no sólo un negocio más entre una multitud con fines irrelevantes.
Si el emprendedor/a, independientemente de la escala de su aventura, cree firmemente en su proyecto, innova, gestiona estratégica y honestamente, y es capaz de contagiar y entusiasmar a sus colaboradores con su motivación, generando confianza, objetivos y metas compartidas, es muy probable que juntos logren transmitir mucho mejor esas virtudes y la solidez de su propuesta al consumidor, y hacerle llegar un mensaje memorable y relevante.
Si la crisis no ha logrado desgastar del todo tu interés y tus ideas, si tienes un proyecto, has encontrado apoyos y has decidido lanzarte e iniciar tu empresa, te hago llegar mis más sinceros ánimos.
De ellos, por cuanto tan importante es lo que representa tu marca y las personas que comparten tu idea, destacaría:
En un proyecto lo más importante no es la idea sino el equipo que está detrás. Rodéate del mejor equipo del mundo y todo saldrá mejor. La mejor idea del mundo con un equipo mediocre no llega a ningún sitio, pero un equipo brillante puede hacer un gran negocio hasta de una idea mediocre.
Muchas pequeñas empresas y emprendedores pierden el sueño pensando “cómo va a reaccionar el mamut que tengo por competidor a mi entrada en su negocio” pero la realidad es que muchas grandes empresas no pueden hacer lo que hace un emprendedor porque tienen un distinto “perfil de riesgo”. Como emprendedor tú puedes equivocarte, hacer errores, arriesgar tu marca… Tú puedes fallar, ellos no. Ellos tienen más miedo a arriesgar su marca y su prestigio. Tu puedes hacer el ridículo, ellos no. Esa es tu ventaja.
¿Cuánta atención y difusión, sostenida, le dedicarán los medios no especializados al tema? (con excepción de RTVE, que ya tiene varios reportajes en marcha)
¿Cuánto y cuál será el reconocimiento y aprecio que los ciudadanos tendrán y sentirán por esos premios, por los galardonados y por su increíble creatividad, ingenio, constancia, tenacidad, motivación y capacidad innovadora constante, y por lo mucho que aportan para renovar y difundir el significado de la marca “España”? (Amén de Cataluña y Euskadi)
Por desgracia, todo sigue indicando que muchísimo menos que si los premiados fuesen destacados futolistas* apátridas triunfando en la gala del Balón de Oro, o en un torneo internacional. Jóvenes atléticos y voluntariosos, cierto, pero ególatras y multimillonarios a fin de cuentas y que, por lo general, son tan mercenarios como lo somos otros trabajadores infinitamente peor pagados de éste país.
No hace falta haber probado la cocina, su trabajo y el de sus colaboradores, o la experiencia de marca de sus locales para conocer y saber apreciar y valorar lo que aportan culturalmente y representan estos autores.
En mi experiencia personal, he de decir que hace unos 10 años tuve la impagable oportunidad de conocer y charlar con Ferran Adrià, y no sólo aprecié enormemente su cercanía, sinceridad, honestidad y templanza, sino su espíritu educativo y la capacidad de contagiar a propios y ajenos con una visión y misión que, si bien por entonces aún sonaban a -sabrosos- experimentos dalinianos, hoy por hoy, afortunadamente, ya muchos reconocen y alaban sin reservas como genialidad pura.
Si estos creadores, emprendedores y maestros, pero ante todo, cocineros de principio a fin, fuesen franceses o norteamericanos, probablemente lo percibiríamos, y se nos vendería, de distinto modo.
La capacidad de ciertas marcas y sectores para, apoyándose en un contexto social proclive, comunicar, despertar y generar afinidad, empatía y vinculación emocional hacia ellos (incluso fuera de su público objetivo), o la dificultad con la que se encuentran para lograrlo, es uno de los mejores indicadores para analizar qué desea potenciar, qué valora, cómo se mide a sí misma y a qué aspira una sociedad en su conjunto.
* Nota:No, no tengo nada contra el fútbol en general, y entiendo la afición como cualquier otra pasión cultural, que cambia de intensidad, o incluso de “deporte rey”, según el país o contiente. Pero me revienta el exceso absoluto y monopolizador de atención mediática que se le da, y que se fundamenta en unos manipuladores intereses económicos de enorme cuantía.
Este es el blog de Daniel Muro.
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