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Redes Sociales: contribuyes y entretienes, o contaminas

“If you’re not offering something genuinely useful or entertaining in the social space, you’re simply polluting the stream”.

- Patricia McDonald -

La cita la he extraido de este comprensivo, ilustrativo y tremendamente coherente post de Patricia en el blog del equipo más geek dentro de mis admirados BBH, el BBH Labs: Will Social Media eat itself?.

Aunque no a todo el mundo le guste el resultado del análisis, tanto el de Patricia como el Edelman Trust Barometer 2010 que ella comenta, vale la pena poner las cosas en perspectiva si realmente buscamos mejorar y profundizar en las relaciones entre personas y marcas, no tan sólo “estar porque toca estar”.

Id allí, dadle una leída, y si queréis, comentamos.

Twitter y la gripe porcina

winged_pigInteresante ver cómo de nuevo se pone de manifiesto que la sociedad en general, mucho antes de razonar y buscar informaciones coherentes y fiables, no responde, sino que reacciona, del mismo modo, colectiva e individualmente, ante cualquier disparador emocional (sea amenaza, miedo, alegría, sorpresa…).

Imagino que muchos recordaréis los múltiples y alarmistas e-mails que habréis recibido en centenares de ocasiones sobre el cierre de Hotmail, lo malo de consumir leche de vaca en tetrabrik, las bandas de peruanos que te atracan en el parking del centro comercial que, justamente, tienes al ladito de casa, y un larguísimo etcétera de bulos y exageraciones que ya tendréis en mente.

La circulación de esos bulos, rumores, opiniones gratuitas, aceleradas o infundadas, amigas del contagio, la cizaña, la acción irresponsable, el “pásalo”, el pánico y la euforia, son tan nuestras como lo son la pasión por comunicar, acercar lo desconocido, informar sobre los hechos según los presenciamos, relatar lo anecdótico y convertirlo en mítico, compartir lo emotivo, mostrar lo exclusivo, proteger y prevenir a los nuestros (sea la familia cercana, sean los miles de followers o contactos) y ser los “primeros” en difundir algo, y convertirnos en referentes o líderes de opinión.

Por eso, con cada nuevo medio, cada nuevo canal, cada nueva interacción, eso nos seguirá acompañando. En su vertiente más útil o relevante, y en la no tanto.

La gripe porcina ha tomado Twitter al asalto, y parece que su virulencia está siendo casi mayor que la de la propia enfermedad.

Eso sí, el daño y propagación del virus son reales y directos, mientras que la alarma que pueden provocar nuestras reacciones, tal vez injustificadas, ególatras o irreflexivas dado el contexto, aunque comprensibles y probablemente bienintencionadas, la generamos nosotros si no aceptamos la necesidad de calmarnos e ir más allá, a buscar y escuchar a fuentes contrastadas y reputadas.

Mientras el grueso del problema siga al otro lado del charco podremos observarlo con cierta distancia, pero dudo que nuestras reacciones fuesen muy diferentes a las de los ciudadanos digitales de USA o Méjico.

Aquí dos versiones del Twitteralarmismo, una abordándolo desde la seriedad del fenómeno de la desinformación, y la otra, desde una ingeniosa perspectiva cínica-geek:

Foreign Policy – Net.effect – Swine flu: Twitter power to misinform (Iñigo, siempre atento y alerta, también lo comenta aquí)

xkcd – Swine flu

Sobre la manipulación del Lenguaje (y por tanto de la Realidad)

En este mundo nuestro del marketing y la comunicación, de mercenarios de las ideas, uno tiende a plantearse, desgraciadamente, si comentar o no sobre según qué cosas, por cierta (y no equivocada) prevención a quienes puedan acabar siendo, o no quieran serlo, sus empleadores o clientes. Es la peligrosa censura preventiva que en unas ocasiones otros logran que lleguemos a autoimponernos, y en otras, simplemente, es la razón práctica la que nos advierte que es mejor ponerse en modo “cierra-el-boquino”.

Israel y sus políticas son un tema que claramente entra dentro de esa dinámica.

Pero sinceramente creo que, antes que profesionales, fuimos y seremos personas, inviduos con talento y capacidad para el aprendizaje, la reflexión y la crítica (y la autocrítica), y como tales tenemos la obligación de ser fieles a nuestra libertad de expresión, cada vez más cuestionada, y que tanto costó alcanzar. Ejercerla con visión ilustrada, argumentada y constructiva debe ser algo a lo que aspirar. Soltar palabras por la boca (o por la tecla) no siempre equivale a expresarse.

El respeto y coherencia para con los demás debe empezar por uno mismo.

Dicho esto, ahí va una selección de las cosas que en estas semanas me han parecido más interesantes para un comunicador, y más punzantes para un individuo que tienda cuestionarse el mundo en el que vive:

Mauro Entrialgo, en Plétora de Piñatas:

Nir Rosen, en The Guardian:  “Gaza: The logic of colonial power” (vía Guerra Eterna)

[...] Terrorism is a normative term and not a descriptive concept. An empty word that means everything and nothing, it is used to describe what the Other does, not what we do. The powerful – whether Israel, America, Russia or China – will always describe their victims’ struggle as terrorism, but the destruction of Chechnya, the ethnic cleansing of Palestine, the slow slaughter of the remaining Palestinians, the American occupation of Iraq and Afghanistan – with the tens of thousands of civilians it has killed … these will never earn the title of terrorism, though civilians were the target and terrorising them was the purpose. [...]

Luisa Morgantini (Vicepresidenta del Parlamento Europeo), en Público: “A nuestros líderes políticos”

[...] Vosotros, líderes políticos: ¿acaso no habéis visto alguna vez la desesperación en los ojos de un campesino palestino que, desesperado, se abraza al tronco de su olivo mientras los bulldozers intentan desarraigarlo, mientras los soldados le golpean con sus rifles para obligarle a soltarlo? ¿O a una mujer dando a luz detrás de una roca mientras su marido corta el cordón umbilical con una piedra porque los soldados israelíes, simplemente, no le dejan cruzar el checkpoint para ir al hospital? ¿Habéis visto a Um Kamel, desalojada de su casa, construida con el sacrificio de toda una vida, porque los fanáticos judíos –no las víctimas del Holocausto, sino los de Brooklyn–, piensan que esa tierra les pertenece por mandato divino y que, por lo tanto, tienen derecho a ocuparla para construir otra colonia judía en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén? [...]

Nacho Escolar: “Israel, la Ley de Godwin y el Talión”

[...] Durante las últimas dos semanas, la Ley de Godwin se ha cumplido con aún más frecuencia de lo habitual en casi cualquier discusión. Es un recurso simple pues comparte protagonistas. Si los judíos, las víctimas de Hitler, ahora masacran Gaza, es que los judíos son ahora los nuevos nazis. Es una comparación falaz, no tanto porque sea extremadamente ofensiva para un pueblo que ha sufrido como pocos la historia reciente, sino porque, sencillamente, no es cierta. La democracia israelí, a pesar de cómo ha pisoteado Palestina durante décadas, no se puede equiparar al régimen nazi porque el mal absoluto no admite comparación. Pero sobre todo es una equivalencia injusta porque al igual que no todos los alemanes fueron nazis, no todos los judíos del mundo comparten las políticas del gobierno de Israel y, bajo una equiparación así, se esconde un más que sospechoso tufo antisemita: si los judíos son los nuevos nazis, es que los nazis tenían razón al exterminarlos. [...]

Mónica G. Prieto, excelente artículo en El Mundo: “Desmontando los tópicos sobre Gaza”

Ver la cobertura de los acontecimientos en Gaza en los canales de televisión árabes y en los occidentales es como asomarse a dos mundos diferentes. Influidos por la corriente de opinión promovida por la Administración de Washington, próxima a Israel, los medios europeos y estadounidenses han asumido medias verdades como hechos, ignorando la situación global en la Franja y muchos de los recientes acontecimientos políticos imprescindibles para comprender qué está ocurriendo. [...]