Sé de sobra que a unos gustará más, a otro menos, y a otros rien de rien; pero si algo nunca se le puede negar a Don Arturo es su autenticidad y la firmeza, y agudeza, de su singular punto de vista.
Blanca Berasategui, directora de El Cultural (revista del El Mundo), entrevista al escritor, que aborda su nuevo libro “El Asedio” (líder de ventas antes de ponerse en circulación). Éste, además, y fiel a su estilo, también comenta el conflicto histórico-socio-cultural y los errores de actitud que, desde su perspectiva, afectan a esta España nuestra desde tiempos ha.
La cita la he extraido de este comprensivo, ilustrativo y tremendamente coherente post de Patricia en el blog del equipo más geek dentro de mis admirados BBH, el BBH Labs: “Will Social Media eat itself?“.
Aunque no a todo el mundo le guste el resultado del análisis, tanto el de Patricia como el Edelman Trust Barometer 2010 que ella comenta, vale la pena poner las cosas en perspectiva si realmente buscamos mejorar y profundizar en las relaciones entre personas y marcas, no tan sólo “estar porque toca estar”.
Id allí, dadle una leída, y si queréis, comentamos.
O cómo la cada vez más extendida jerga estilo MBA (el mencionado “CEO speech“) nos lleva a discursos crípticos, que hacen flaco favor por la comprensión y la claridad del mensaje.
The weakness in our value chain with the customer was really in our core product.
Funny language from Domino’s CEO David Brandon (Translation: The company’s service and delivery were fine but the pizza sucked.)
En todo mundillo profesional creo que cualquiera habrá sido, en algún momento, culpable de pasarse de rosca con la jerga, ofuscando significados bajo capas de barniz semántico.
En ambientes en los que se comprenda probablemente sea lícito, hasta necesario para agilizar algunos procesos, o incluso se espere de uno para demostrar que “entiende de qué va esto”, pero por lo general, y como los mejores redactores saben, suele ser una estupidez.
Encontrar el equilibrio entre “Simplicidad y Comprensión” VS “Términos Imprescindibles” es el reto al que se enfrenta cualquiera que cuente con una vertiente comunicativa en su actividad.
Le guste o no, mucho de lo que inspire o logre de los demás se lo estará jugando ahí.
Aún más si lo que se busca, como aquí ocurría con Domino’s Pizza, es conectar con sus clientes, reconocer errores, y transmitir honestidad, capacidad de escucha y actitud de redención.
Eso sí, siendo un CEO, siempre puedes quedarte tan ancho y esperar que tu agencia le de la forma adecuada.
Tiene más sentido que nunca el hablar de la información ubícua, del auge del consumidor crítico, analítico, receloso, racional e interconectado (gracias a la web social). Pero no es menos cierto, sino tal vez más, que las personas, los consumidores, siguen y seguirán necesitando que aquello que les hacemos llegar les interese, motive, emocione, implique, divierta, seduzca, sorprenda, incite a hablar de ello, que les haga soñar con cómo se sentirán, quiénes serán, qué obtendrán, y qué pensarán los demás una vez tengan aquello que les ofrecemos en sus manos.
Y hagámoslo con creatividad, con buenas historias. Nuestra atención clama por ellas, especialmente cuanto menos tiempos tenemos y más se acelera nuestro ritmo de vida.
Las crisis vienen y van, las exigencias se adaptan, los formatos cambian y las tecnologías evolucionan, pero, abranzando el contexto, no perdamos ni desterremos aún más aquello que mejor sabemos hacer.
A nivel personal he de decir que nunca me han desagradado las armas. Sigo considerando que todo depende del uso al que se destinen, y de las manos y contexto en los que se encuentren. Dicen mucho de cómo funcionamos y nos relacionamos en sociedad. El Mundo Real™ aún no es un lugar idílico, ni equilibrado, ni, mal que nos pese, somos Neo.
Acertemos a reconocer las oportunidades y gestionarlas en nuestro favor, o no, es evidente que todo mercado tiene sus drivers, las motivaciones intrísecas, generalmente apegadas a lo más íntimo y emocional de las personas, e insights, las llaves para comprenderlos.
Y el problema esencial es que en el caso de las armas de fuego esas motivaciones tienden a responder, de modo exponencial, al miedo, la irracionalidad primaria, la desconfianza, o la incertidumbre ambiental, política, social o económica (o todas). Poderosos factores por sí mismos, aún más, unidos y acentuados por la crisis.
Las cifras ya no hablan del estereotipado simpatizante de la NRA y admirador de la atlética y jodidamente zumbada pizpireta Palin, sino del tipo más moderado, tal vez hasta liberal, que incluso en la belicosa “Era Bush” llegó a descartar el adquirir una brillante y portatil distribuidora de plomo.
Es a ese nuevo segmento, a ese consumidor, situado en una cultura que favorece la autodefensa y aceptación de las armas, a quien ahora una turbulenta mezcla de sensaciones e informaciones le hace salir del hogar, raúdo y angustiado, a por uno, o varios, relajantes del calibre 38. Ese ciudadano buscará, como todos hacemos al comprar (lo que sea), calmar o satisfacer su necesidad, esa extraña angustia que le ahoga y se acrecienta.
Parece un clima de opinión, y de consumo, que sin duda ciertos medios (¿alguien dijo Fox?) estarán alentando cosa fina (nota profesional: no dudo de que con interesado soporte de potentes y eficaces agencias de RRPP, facilitando datos aportados por sus clientes).
Es curioso, aunque nada contradictorio, constatar cómo las motivaciones que hacen aumentar las ventas a cuidadanos “medios” (no-cazadores) de reconocidas marcas como Smith & Wesson, Glock, Colt, etc., funcionan casi a la inversa de las que suelen favorecer la generación de capitales, empleos o inversión en los mercados, elementos que siempre piden de más tranquilidad y estabilidad para fluir en el mercado y crecer, llevándose así, con sus aparentes bondades, muchas de esas angustias antes mencionadas.
Una firme realidad (no por eso menos inquietante), asociada a aquellos países donde es legal (o semi-legal) y sencillo hacerse con pistracos (o cosas más serias) por un módico precio, sin licencias o controles más estrictos por medio.
Aún así, para señalar que respecto a las armas hay muchas perspectivas, y que la historia y los hábitos juegan siempre un papel fundamental, recordaré aquella frase “tan USA” que rezaba:
“Dios creó al hombre, Samuel Colt los hizo iguales”.
“Big ideas are little ideas that no one killed too soon”.
The Escape Pod – is the “Big Idea” dead? – (selecciono los conceptos que me resultan más universales, el interesante post amplía y centra el diálogo en lo publicitario):
“A big idea is one that is pregnant with meaning for lots of people.
The very idea of it is exciting.
Big ideas:
Tend to be elemental. That is, they speak to something fundamental in humanity.
Also make everyone’s life easier.
Are participatory. Everyone can add to a big idea. If it’s a struggle to that, you don’t have a big idea. That’s the best test really.
Have room for communication and adoption and resonance in the culture.”
¿Tenéis otras propuestas sobre la “Gran Idea” que os identifiquen, gusten o inspiren?
Las diferencias entre los marketinianos y los vendedores son numerosas, tanto por enfoque como por objetivos, plazos u oportunidades para lograr resultados.
Al respecto, una de las apreciaciones más esenciales, simples y que más me gusta es la que apuntó Seth Godin:
“La diferencia entre marketing y ventas es que los primeros cuentan y difunden una historia, mientras que los segundos vencen la reticencia natural a decir “Sí”.”
Desde Marketing se piensa, innova y trabaja para crear algo que seduzca, sorprenda, interese y atraiga al público a conocer, preferir, elegir y comprar (y recomendar) nuestro producto o servicio.
El plan de acción juega con el mix, información, tiempo, difusión, cobertura, atención, disponibilidad, expectativas, tácticas, canales, recursos… que nuestra campaña desarrolle. Si no impactamos al (posible) cliente la primera vez, esperamos poder hacerlo la siguiente prevista. Buscamos lograr que asimile aquello que le contamos, y que actúe en consecuencia (por lo general, que vaya a comprarnos).
Ni veremos ni trataremos directamente con todos y cada uno de nuestros potenciales compradores, pero educarles en cómo y qué consumir y anticiparnos a lo buscan es nuestra razón de ser. Debemos conocer con antelación cómo son, cómo están, cómo piensan y sienten con tal de que lo expuesto sea relevante para ellos. Y es en esas parcelas donde la creatividad y la planificación estratégica sobresalen como grandes herramientas que ayudan a optimizar sobremanera nuestros esfuerzos.
En cambio, desde Ventas (B2C, y en parte también B2B) se vive para el cierre, la venta consolidada. Cada disparo gasta una bala. Se impacte o no, no podremos recuperarla. La relación con el posible cliente que marketing (en sus diversas facetas) haya logrado atraer hasta nosotros aguarda sólo dos resultados: bien dirá Sí (venta lograda) o bien dirá No (bala y venta perdidas).
Cada interacción tendrá un rostro, una necesidad, una actitud, un olor, un tacto, una voz y un clima distintos, no siempre agradables, no siempre favorables, pero que rápidamente se deben evaluar y enfocar con la mejor estrategia posible. Aquí es donde los vendedores expertos se diferencian del resto, cuando sus finas habilidades logran que un “No” inicial llegue a convertirse en un “Sí” final, sumando una feliz sensación que facilitará la recomendación a otros consumidores por parte del ahora satisfecho comprador.
Es un terreno en el que no suelen darse segundas oportunidades, y el corto plazo tiende a ejercer una dominación casi absoluta, definiendo el carácter, actitud y necesidades de la gente de ventas, y de la empresa y marca si ésta se orienta principalmente hacia esta vertiente.
Ello condiciona, de no pocas maneras, el tiempo y proceso que las marcas requieren para construirse una identidad coherente y proyectar una imagen memorable, con significados y valores añadidos. Pero, por otro lado, es premisa fundamental mantenerse comercialmente vivo para lograr que nuestra marca llegue a contar con ellas, o para que, invirtiendo recursos, pueda recordárselas al consumidor en momentos difíciles.
Sé que lo que hoy comento sonará a viejo conocido para muchos de quienes pertenecemos al ámbito del marketing, la comunicación o las ventas. Pero la realidad muestra que no siempre sabemos adecuarnos a ello, tanto en uno como otro bando, malogrando así oportunidades de generar inputs positivos para la marca, y también para las cuentas de resultados.
Por lo general no serán nuestros interlocutores (bien seamos agencia, bien dpto. de marketing), gente que comparte nuestro mismo lenguaje e ideas, quienes finalmente deban lograr la venta, argumentando para que todo el proceso e historias puestas en juego acaben siendo simple y felizmente compradas por los actuales o futuros clientes.
Entender sus complejidades, en qué momento pesará más una parte que la otra, aceptar y priorizar esos diferentes enfoques es vital si se pretende hacer crecer o rentabilizar un marca, económica y significativamente.
Implementar y fomentar esa cultura y necesidad dual en los equipos y sus colaboradores es tarea de los gestores de marca inteligentes, apuntando así sus esfuerzos de cara al consumidor y el mercado.
Un producto, una marca, sin historia, sin atractivo emocional, sin atributos intangibles que la sostengan, por funcional que sea, no dura mucho en un entorno competitivo. Una empresa que no venda a buen ritmo, con un territorio y márgenes adecuados, tampoco.
Y la inmediata pregunta que surge es ¿nos seduce, vende, atrae o convence la Honestidad?
Decía el genial Groucho Marx que “El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio. Si puedes simular eso, lo has conseguido”.
Aún así, dejando a un lado el práctico cinismo, no sé cuán efectiva será la campaña pero me gusta, va conmigo. Además, el anuncio en sí es una magnífica pieza.
Éste no suele ser un mundo honesto. Y no me refiero al de la publicidad, sino al Mundo Real™. Las personas no tendemos a elegir la transparencia y honestidad como valores principales de nuestro comportamiento característico, ni tampoco estamos siempre preparados o dispuestos a recibirlas.
De hecho, tal vez sea porque de tanto desgastarlas, de timarnos o mentirnos unos a otros y convertirlo en algo aceptable, de aprovecharnos socialmente de esas cualidades, han perdido credibilidad, y ahora parecen… paradójicamente, poco honestas. Aportando así, en principio, menos encanto, persuasión, ilusión o facilidad de aceptación a un mensaje o a una persona.
Es obvio reconocer que hay cualidades percibidas, y socialmente aceptadas, como más útiles y más rentables en la era de la atención saturada, del primer y único impacto, de la “fama rápida” aspiracional y del “corto plazo” empresarial. No creo que tardéis muchos segundos en pensar unas cuantas.
Y yo, sin embargo, sí creo que son necesarias más marcas, en más sectores, y más empresas y personas, que sean capaces de abrazar esa actitud e integrarla dentro de su identidad, comunicando así una imagen que permita, de nuevo, apreciar lo que eso aporta.
No es sólo que sea un momento propicio y necesario, contextualizado en la dichosa y desgastadora crisis, sino que a veces nos olvidamos de que también se pueden contar sorprendentes, memorables, relevantes y emotivas historias recurriendo a la honestidad, sin necesidad de renunciar a la capacidad de ilusionar o de ser muy persuasivos. Dependerá, como casi siempre, del público al que pretendamos dirigirnos.
Es relativamente accesible “usar” de la honestidad en una campaña. Lo hemos visto en numerosas, grandilocuentes y discontinuas ocasiones. Pero decidir y saber reflejar externamente un modo honesto de hacer las cosas y de entender los negocios internamente, es ahí, considero, donde radica la dificultad primordial, pues siguen siendo escasos los ejemplos.
No será fácil y no valdrá, según su sector o situación, para cualquier marca. Pero los avances, en mi opinión, merecen destacarse.
Una marca que ya llevaba tiempo en nuestro mercado, pero que se hallaba en un limbo de carencia de personalidad bastante evidente (y por tanto capacidad de conexión íntima con el consumidor).
Si House es “brutalmente honesto”, si Method (marca por la que tengo gran simpatía) aporta una “honesta limpieza del hogar”, si Dove apoya una “belleza honesta”, Aquabona decide ahora mostrarse “amigable y coherentemente honesta”.
Tenemos sitio para más.
¿Hay alguna marca que valoréis por su honestidad, además de apreciar sus productos/servicios? (lo contrario sería comercialmente suicida, y una estupidez estratégica por parte de la empresa)
¿Quién será, o podría ser, la siguiente marca que decida presentarse honestamente?
Vale la pena conocer la singular trayectoria de Buckminster Fuller y su pensamiento.
Mi post nº 100 está dedicado a todos aquellos innovadores, creativos, visionarios, soñadores que día tras días plasman y aportan su imaginación, esfuerzo, inventiva y energía para mejorar la sociedad.
Cualquiera que con su labor y actitud, individual o colaborativa, logre hacer más agradable, más comprensible, más eficiente, más democrático, más sostenible, más transparente, más ilusionante, más justo, más equilibrado, más honesto cuanto nos rodea, afecta, implica y relaciona.
Con o sin crisis, con o sin recesión, el único modo de hacer un mundo mejor es idearlo, y ponerlo en práctica.
Es realmente gratificante, por no ser tan habitual, constatar lo que se logra cuando toda una organización, todo un evento, todo un equipo pone el foco real de su atención y su trabajo en escuchar, sorprender, ilusionar, implicar, hacer disfrutar y ofrecer un producto o servicio memorable a sus consumidores, su público.
Si, además, uno es partícipe del despliegue, las sensaciones y los insights obtenidos aún son mayores.
Desde mis labores, principalmente de atención y gestión de prensa, pude observar y compartir de cerca aquello que Iñaki Pueyo y Maite Franco, los organizadores y promotores, habían planteado y desplegado, junto a sus voluntarios, para satisfacer a los entusiastas del manga, el anime y, por supuesto, la cultura (pop y tradicional) japonesa:
Selección de tiendas y editoriales nacionales, concursos de cosplay, de karaoke, de videojuegos, de juegos de mesa, talleres variados, autores y asociaciones invitados, exhibiciones de artes marciales, y, especialmente, por su muy notable predicamento en Valencia, shows y demostraciones de ParaPara.
En el blog Ramen Para Dos encontraréis fotos y una crónica más apropiada de los dosdías, en los que todos trabajamos hasta la extenuación, pero el buen ánimo y la alegría fueron la constante que aportó la energía necesaria.
No es el primer Salón de este tema o características al que acudo, ya sea como visitante, sea como profesional. Pero, respecto a otros tipos de Trade Shows o Salones (del automóvil, porno, moda, telefonía, alimentación, inmobiliario y construcción, turismo…), lo más cercano que me atrevería a comparar respecto al disfrute, participación e integración del público en las actividades de dicho Salón serían Consumer Shows como Barcelona Degusta o el Salón de la Infancia.
Espacios y momentos pensados y cuidados para y por el consumidor, no tan centrados en el lucimiento (que no negocio) de la industria que lo auspicia. Incluso la del porno, por motivos obvios, tiene barreras a una participación masiva semejante.
Y, aunque los recursos sean menos potentes, estos eventos son especialmente esperados, señalados y reconfortantes para quienes acuden devotamente, los fans, y son gratamente sorprendentes para el visitante casual o neófito, integrándole en una fiesta participativa y compartida por todos.
Salvo excepciones, muchos de los periodistas que acudieron a cubrir el evento, con los que tuve ocasión de charlar cordialmente, traían una noción más o menos superficial de lo que representaba este fenómeno social entre los jóvenes. Y, por las impresiones y crónicas obtenidas, parece que, aunque sabemos que tenemos que seguir mejorando varios aspectos, salieron de la visita con una estupenda opinión.
Todo ello dice mucho en favor de los asistentes, de la cultura y buen ánimo que comparten y generan entre ellos, y del espectáculo que ofrecieron gracias a las muchas y muchas horas de creatividad y trabajo dedicadas a sus atuendos y maquillajes, a aprender sobre el idioma y la cultura niponas, o a su extroversión al cantar, relacionarse y danzar con notable ritmo y coordinación.
A diferencia del evento líder y referente del sector, el Salón del Manga del Barcelona, o del también poderoso Expomanga de Madrid, asentados y con afluencias que superan las decenas de miles, se podría decir que los eventos organizados por Jointo cuentan con un factor que los profesionales del marketing solemos destacar positivamente: la voluntad y el esfuerzo por mejorar, aprender, innovar, evolucionar, crecer y sorprender edición tras edición.
Ya hace muchas décadas que el genial Bill Bernbach acuño para Avis aquel inolvidable “We are number 2, we try harder” (“Somos el número 2, por eso nos esforzamos más”).
Y así parece seguir siendo para aquellos emprendedores que se apoyan en su pasión (compartida con sus consumidores), que aprenden de, y no rehuyen, las críticas y los fracasos, que motivan y cuentan con equipos multidisciplinares y creativos, y que, por encima de todo, se esfuerzan e invierten en ofrecer una experiencia vitalista y memorable al público.
Algo que, especialmente en estos tiempos tan duros, sigue siendo una oportunidad de gran valor desde la perspectiva de negocio a medio plazo y de la construcción de una marca con verdadero significado e historia.
Este es el blog de Daniel Muro.
Un espacio abierto a la charla sobre marketing, publicidad, internet, creatividad, innovación, ciencia, diseño, política... y un sin fin más de las numerosas facetas del ingenio humano.
@DonnyKerabatsos Me congratula que mi casi total destarote horario siga logrando que nuestros transatlánticos horarios coincidan ;-D 2 years ago
Hilarious! @ChuckNorriz Pure fun with a daily dose of well known, and not so known, Chuck Norris fact's. Good way to capitalize on attention 2 years ago
RT @MMFlint: And now this: Turns out we've known for yrs there's $1 trillion of precious minerals in Afghanistan. $1 trillion. Be a sham ... 2 years ago
Should I be worried I lost a follower the very moment I tweeted my "gratitude" tweet to the book's link? Nope. Some people are too picky :-) 2 years ago