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Si fuera una campaña teaser de cerveza, sería brillante

… y muy, muy arriesgada.

La venganza 2.0 en esencia:

Gearfuse – Brother gets sweet, sweet revenge on sister by posting hook up list on Facebook


Pero, como la cosa viene de USA (país de peculiar y polarizada moral), y mediante Facebook (que se jugaría una avalancha de quejas alimentando un caso así), no, no creo que ni siquiera DDB, con sus habituales propuestas divertidas y arriesgadas para Bud Light, se atreviese. En casi todo juicio de marketing los potenciales inconvenientes superarían los beneficios.

Aún así, sigue pareciéndome, simple y llanamente, un hecho jodidamente divertido y tremendamente viral (vale, y controvertido). Causa-Efecto, Acción-Reacción.

Además, por encima de todo, creo que sirve de gran (y esperpéntica) lección práctica sobre cómo las generaciones más “naturalizadas” con la Red han perdido (o siguen perdiendo) muchas de las barrerras racionales y emocionales respecto a qué hacer y no hacer público de nosotros mismos (… o de nuestas hermanas), que los algo más viejunos sí solemos tener.

Vía: un gran amigo y creativo que se me va a las Américas, a recuperar el amor y probar fortuna como mercenario de los titulares con ingenio. (Un brindis por tu sabia decisión, Victor. ¡Muchísima suerte Monsieur!)

“The Man from Earth”, storytelling en estado puro

Muchas marcas sueñan con lograr lo que un amigo puede conseguir con una simple frase de recomendación: que hagas, veas, pruebes o compres algo con determinación y convencimiento, a la par que con curiosidad e ilusión.

Esa vertiente tan especial y difícil de obtener del marketing, el tan traído y deseado Word of Mouth Marketing, no es sino el clásico “boca a boca”, o “boca oreja”, que tiene sus auténticas, efectivas y extensivas raíces tanto en la confianza, influencia, experiencias o conocimiento mutuo desarrollado entre los hablantes, como en la sintonía, relevancia y tendencias que configuran el contexto de la conversación.

Hace unos días charlaba con uno de mis grandes amigos, Oriol. Co-inspirador de este blog, profesor de la UB, tipo de formidable sentido del humor, viva y multidisciplinar inteligencia y admirable y viajada cultura.

Él fue la primera persona con quien, siendo aún unos mocosos que bien poco sabíamos de la realidad, compartí una incipiente afición por el género fantástico, que hemos ido puliendo y ampliando con el devenir de las décadas, los autores, los directores, los dibujantes, los anillos para gobernarlos a todos, las trilogías a bordo del Halcón Milenario, los largos abrigos y las ráfagas en “bullet time”, los viajes allí donde nunca antes ha estado nadie, llegando más allá de la puerta de Tannhäuser, donde los rayos C brillan en la oscuridad…

Susodicha conversación, no podía ser de otro modo, nos llevó a tratar las últimas cintas que habíamos visto. Y, con urgencia y brevedad, pero con seductor énfasis, haciendo que fuese yo quien quisiera comprar la idea, no él vendérmela, me incitó a visionar “The Man from Earth“.

cover_the_man_from_earth

Y, cómo no, tan pronto llegué a casa usé de la solidaridad y difusión en la Red, y la bajé (de hecho, desde aquí mismo).

Al cabo de unas pocas horas había sido testigo de la construcción de una las mejores historias que me han narrado, y he gozado, en años:

Un grupo de profesores de universidad, expertos en sus disciplinas, se reúnen en casa de uno de ellos para despedirle, pues ha decidido mudarse a otro lugar. La charla, cordial y emotiva, se vuelve un remolino de sorpresa, descrédito, controversia, curiosidad, interés, afán de conocimiento y preguntas cuando el anfitrión, John Oldman, les plantea la siguiente situación: ¿Qué ocurriría si él llevase vivo 14.000 años?

La película es de 2007, con guión del ingenioso, y ya difunto, Jerome Bixby. Está rodada en formato casi teatral. Una casa rural y su porche son los escenarios predominantes. Una iluminación natural, unos notables actores (conocidos pero no “mainstream“) y una apasionante conversación como único combustible para que, a lo largo de sus absorbentes 87 minutos de metraje, nuestra imaginación decida si estamos del lado de los que creen en la asombrosa, genial e inolvidable historia que John nos relata, o de quienes dudan y se molestan ante lo que bien podría ser una enorme, desconsiderada y egoista tomadura de pelo.

Pocas veces, en pantalla, he sido testigo de un ejercicio de storytelling puro y esencial tan memorable, mágico y logrado. Sin artificios ni efectos de ningún tipo, aunque con gran lujo de detalles, planos y cuidado, Richard Schenkman nos ofrece la que bien podría ser, en breve, una de tus cintas de culto preferidas, aupándose al Olimpo en que guardas Donnie Darko y compañía.

Aquí tienes su entrada en la Wikipedia (que NO recomiendo leer hasta después de haberla visto, pues desvela todas las intrigas), y el trailer oficial, en inglés, como el resto de la cinta.

Si una vez descargada y disfrutada, no te gusta, sino que te encanta, recomiéndala a quienes aprecies, y cómprala en el formato que prefieras. Tu videoteca lo merece.

En tiempos de crisis, cuéntales tu historia

En el principio de los tiempos (o sea, hace cuatro días), antes del LibroCara, de los miles de twits por segundo, de LinkedIn, de los blogs, del iPhone 3GS, de Infojobs, o incluso de la imprescindible Red de Redes, la gente también buscaba oportunidades, empleo o negocios, y se tiraba de contactos a mansalva (el tan actual y supercool Networking).

La tribu, la familia, los vínculos personales directos, las personas con las que habíamos tratado, interactuado, a quienes habíamos ayudado, enriquecido, seducido o dejado buena impresión eran el principal camino que podía aportarnos una posible o rápida plataforma laboral o de negocios mediante sus propios lazos sociales.

Impactar a quienes pudieran ejercer (aunque no siempre accediesen) de apoyo para llegar a aquellos que quisiéramos que nos necesitasen (aunque aún no supiesen lo útiles que les seríamos).

Fuese para jugar a nuestro favor, fuese para jugar en ayuda de otros, ligar el momento, contexto, tempo y clima adecuados para ello era tan importante como las ideas, el talento o los proyectos que se pretendiesen destacar y relatar en ese mensaje.

Hoy día todo ello no ha dejado de ser esencial para lograr la atención de un contacto, pero con un entorno 2.0 muy implantado, ya casi no reparamos en la gran ventaja que el mundo digital ha aportado a esa vertiente de personal branding: la capacidad de mostrarnos y aumentar los puntos de contacto a gran velocidad y de modo exponencial (aún a riesgo de perder algo de significado en según qué ocasiones) si alineamos empeño, interés, constancia, autenticidad y creatividad en ello.

Además, lo que la tecnología no ha cambiado (aún) un ápice es la esencia humana. Por ello, para que nuestro mensaje condense los conceptos necesarios que nos beneficien, que faciliten que se nos recuerde y posicione donde y como queremos, sigue siendo fundamental saber contar la propia historia (y hacerlo sin miedo).

Un relato (honesto o no, es decisión personal) atractivo y que transmita, con personalidad propia, quiénes somos, qué sabemos, qué aportamos, cuáles son nuestras circunstancias, motivaciones, proyectos y metas, y por qué alguien debería confiarnos su trabajo, su capital, su marca, sus bienes o sus ilusiones, esperando, obviamente, que los mejoremos, renovemos, difundamos, rentabilicemos, incrementemos o hagamos realidad.

Al auspicio de la crisis, de entre las últimas propuestas publicitarias que he visto nacer en blogs, redes sociales y demás, y que apela a ese networking, tanto digital como del Mundo Real™, quiero destacar la honestidad, estilo, tono y fondo con la que Jaime Barber (alias James Bernbach, creador del estupendo y amigo CSI) elige contarnos una historia en su nueva habitación digital.

Sufriendo en silencio no es sino un interesante, sincero, humilde a la vez que inspirador, elegante y directo ejemplo de lo que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, profesionales están viviendo hace bastante tiempo en su búsqueda, no sólo ya de un tan escaso puesto mileurista, sino de una oportunidad en la que desarrollar aquello para lo que mejor capacitados se sienten.

Jaime, demostrando una muy actual inteligencia estratégica, entiende lo imprescindible de la coopetición, por ello nos invita a unirnos, compartir y superar su causa, nuestra causa, y desde su rincón procura difundir otras historias afines.

No se trata sólo de un ejemplo de ser “creativo” por serlo, sino de una iniciativa que demuestra la orientación a vender multimediamente una historia personal, y su talento añadido, como un producto memorable que algún publicitario o marketiniano avispado, su público principal, deseará conocer y adquirir, o incluso complementar, creando un nuevo proyecto colaborativo.

Bien sea por la imperante escasez de puestos, de empleadores, de financiación, de presupuestos, de clientes, de paciencia, de ideas innovadoras, de resultados, de ganas o de oídos receptivos, muchas personas están decidiendo o aprendiendo, de nuevo o por primera vez en sus carreras, los múltiples modos y la importancia de dejarse ver y saberse vender (así en la Tierra como en la Red).

Crearse las propias oportunidades no es en absoluto sencillo. No está exento de riesgos, desengaños y equivocaciones. Tal vez no surjan cuando lo necesitamos, tal vez sí. Tal vez estén donde no esperamos.

Pero sin intentarlo, sin buscarlas y fomentarlas, apoyados en una cierta piel de piedra para soportar los vaivenes, y sumando razón y emoción en un mismo plan, como nos demuestran el entusiasmo, ingenio, esperanza y perseverancia de Jaime, jamás conoceremos cuál puede ser el camino adecuado para lograrlas.

Si has leído esto y también necesitas contar tu historia, ya tienes un ejemplo donde inspirarte.

Utilidad de las redes sociales (II): Relacionarse con amigos

Aquí damos con el cruce entre el concepto de lo que en el mundo 1.0. se solía llamar Amigo (de amistad, conexión, afecto), y de lo que está viniendo a representar, para bien o para mal, en el 2.0. (más cercano, por otro lado, a la más abierta definición de “amigo” de la RAE).

Los conocidos, cercanos, no tan cercanos, lejanos o, directamente, desconocidos, pasan con relativa facilidad a la categoría de “amigo” gracias al uso poco filtrado y alegre que muchos tienden, o tendemos, a hacer de sus perfiles en las redes sociales generalistas (Facebook, MySpace, Tuenti, etc.).

gold-pile-scrooge-mcduckEl coleccionismo de números, no de relaciones, ser un “friendmonger”, viene a ilustrar el “Complejo de Tío Gilito digital” (alias Scrooge McDuck): Tener fichados cuanto más amigos/conocidos/desconocidos mejor en una bóveda controlada. En este caso, el propio y saturado perfil de cada uno en la red social preferida (o en varias, lo que se acerca al colmo del egocentrismo onanista 2.0.).

Recuperar amistades del colegio, instituto, universidad, antiguos trabajos, lugar de veraneo infantil/juvenil; mantener el contacto con amigos emigrados, o si uno emigra, con lo que se quedan; seguir con detalle, puenteando la escasa atención que el tiempo y espacio físicos permitirían dedicar, la vida de aquellos que nos importan/queremos; ampliar la red de conocidos y relaciones, o intentar ligar con nuevas personas (hay mejores plataformas especialistas); compartir o exhibir facetas de nuestra vida, hobbies o, incluso y bastante habitual hasta cierta edad, nuestro cuerpo serrano; etc.

Todo ello, y muchas variantes más, tiene cabida en los usos más comunes de las redes sociales generalistas. Pero esas mismas dinámicas pueden devolvernos actitudes que luego sean difíciles de llevar o controlar sin parecer un (o una) “estrecho/antipático digital”.

Un escenario que a muchos no les vendrá de nuevo:

Si te conozco por tu blog/perfil abierto/puesto de trabajo, o por un conocido común, o, simplemente, si he visto tu foto, o que tienes 100 o 200 amigos, y me interesa saber más de ti, ¿me aceptas como “amigo”?

La solicitud no viene de alguien que conozcamos directa o recientemente en el Mundo Real™, y probablemente tampoco de alguien que haya mantenido un trato previo e interesante con nosotros por otros caminos digitales.

Las reacciones, según la persona, edad y actitud serán variadas:

  • Aceptar incuestionadamente (acción no exenta de riesgos, especialmente entre los adolescentes)
  • Comprobar los perfiles de otros amigos relevantes por si aparece ese contacto
  • Responder con un correo y preguntar algo más sobre esa persona antes de aceptar
  • Dar una respuesta más o menos considerada justificando nuestra negativa
  • Ignorar la solicitud
  • Otras posibilidades (¡la imaginación al poder!)

El cómo respondemos ante esas peticiones define, al menos en parte, cómo enfocamos y qué esperamos de nuestra Vida Digital. Si en las redes sociales generalistas buscamos una ligera extensión de nuestra Vida Física, si estamos creando una plataforma de contactos comerciales, si seguimos alimentando la buena relación con una audiencia, o si nos estamos construyendo una personalidad digital más abierta que la física, tal vez porque nos resulta más fácil, son sólo algunos de los resultados posibles, y absolutamente lícitos.

Eso sí, en ello influirá, no sólo el grado de apertura (mayor no significa mejor), sino el grado de atención, escucha, conversación, interés y conocimiento que deseemos dedicar y ofrecer a cada una las personas, números, contactos o “amigos” que vayamos incorporando.

El tiempo y nuestras capacidades son limitados, las demandas y expectativas de los demás tienden a no serlo. Trabajo, Blogs, Twitter, Redes Sociales generalistas y especialistas, E-mail, relaciones en el Mundo Real™… Todo un reto para no saturarse y poder desarrollar una vida social eficiente, guardando una saludable Netiqueta.

A mayor nivel de conocimiento “verdadero” (físico o digital) entre personas, mayor comprensión de las actitudes y actividades desarrolladas en cada canal. Es una decisión que no está de más plantearse tanto se tenga un perfil, se escriba un blog, se gobierne o participe en un foro, se twittee, o todo a la vez.

Raúl Hernández, quien durante años fue (muy) conocido simplemente como el ingenioso “Consultor Anónimo“, expone en esta entrada, con realismo y sinceridad, su postura al respecto del tema que comento. Es la de un profesional, pero ante todo persona, muy abierta, conectada y disponible en la Red, pero que aprecia y entiende la diferenciación de objetivos, intereses y actividades que cada medio y canal permite desarrollar. Me ha parecido muy relevante, y tal vez sirva de ayuda a quienes aún duden sobre qué desean obtener de las redes sociales y de su propio potencial 2.0.

El virus de La Conversación sigue contagiando, nace “Normanmente”

Es un privilegio 2.0 y un orgullo para mí poder dar a conocer, enlazar y, en adelante, leer, al nuevo habitante de la Blogosfera, nacido fruto del contagio conversacional: NORMANMENTE.

Será el cuaderno digital de Norman Gracia, ingenioso creativo, hombre emprendedor y solidario, hábil observador, emotivo storyteller y gran amigo de quien esto escribe.

Hace ya… un buen puñado de años que conocí a Norman. Desde nuestras primeras clases de publicidad hasta nuestros días profesionales, se ha ido convirtiendo, poco a poco, pero sin pausa, gracias a su inconfundible humildad, ingenio, ironía, gran sentido del humor, cultura, talento, imaginación, apoyo, crítica, paciencia, impagable cordialidad y generosidad, y no sin algo de nocturnidad y alevosía, en una de aquellas personas que, sin saber explicar cómo, parecen haber pasado la vida con nosotros, que nos estimulan, retan y motivan intelectualmente a ir más allá de los convencionalismos, personas con quien uno puede mantener cualquier conversación por arriesgada que sea, sabiendo que la conclusión enriquecerá y sorprenderá a ambos por igual, aunque se acabe estando en comprensible, profundo y aceptado desacuerdo (yo soy gatuno y él perruno, faltaría más).

Pocos individuos he tenido el placer de encontrar en este decenio dosmilero que me hayan inpirado tanto, y tan constantemente, a mantener el interés, la autocrítica y las ganas por seguir aprendiendo, leyendo, observando, indagando, compartiendo y nunca dando nada por sentado en la vida, ni sobre las personas, ni sobre esta profesión tan peculiar, tan interante, tan volatil y efímera, tan amplia (y agridulce) en sus exigencias como en sus fines, que es la Publicidad.

En su blog, con el devenir de las entradas y los días, encontraréis la imaginación, sinceridad y verbo de un dotado redactor, de un emprendedor imaginativo y concienciado, de un ilusionado descreído, de un crítico ideólogo, de un bon vivant, de un gourmet, de un cuentacuentos, de un soñador, de un (otro) soltero empedernido, de un melómano de categoría, de un buscador de realidades alternativas, de un voyeur y explorador social, y de un tipo a quien, a poco que leáis, encontraréis extraña y emotivamente cercano.

Os invito y animo a entrar en su mente, a leerle, a conversar, a discutir con él, a asentir o rebatir sus propuestas, a compartir su visión de este nuestro Mundo Real™.

Yo ya he estado allí, y mola.