Una historia de los mismos que nos trajeron “Colega, ¿dónde está mi Uzi?”, “Volando los puentes de Madison”, o “Pistolón en Las Vegas”:
Público – La recesión dispara la venta de armas en USA
A nivel personal he de decir que nunca me han desagradado las armas. Sigo considerando que todo depende del uso al que se destinen, y de las manos y contexto en los que se encuentren. Dicen mucho de cómo funcionamos y nos relacionamos en sociedad. El Mundo Real™ aún no es un lugar idílico, ni equilibrado, ni, mal que nos pese, somos Neo.
Acertemos a reconocer las oportunidades y gestionarlas en nuestro favor, o no, es evidente que todo mercado tiene sus drivers, las motivaciones intrísecas, generalmente apegadas a lo más íntimo y emocional de las personas, e insights, las llaves para comprenderlos.
Y el problema esencial es que en el caso de las armas de fuego esas motivaciones tienden a responder, de modo exponencial, al miedo, la irracionalidad primaria, la desconfianza, o la incertidumbre ambiental, política, social o económica (o todas). Poderosos factores por sí mismos, aún más, unidos y acentuados por la crisis.
Las cifras ya no hablan del estereotipado simpatizante de la NRA y admirador de la atlética y jodidamente zumbada pizpireta Palin, sino del tipo más moderado, tal vez hasta liberal, que incluso en la belicosa “Era Bush” llegó a descartar el adquirir una brillante y portatil distribuidora de plomo.
Es a ese nuevo segmento, a ese consumidor, situado en una cultura que favorece la autodefensa y aceptación de las armas, a quien ahora una turbulenta mezcla de sensaciones e informaciones le hace salir del hogar, raúdo y angustiado, a por uno, o varios, relajantes del calibre 38. Ese ciudadano buscará, como todos hacemos al comprar (lo que sea), calmar o satisfacer su necesidad, esa extraña angustia que le ahoga y se acrecienta.
Parece un clima de opinión, y de consumo, que sin duda ciertos medios (¿alguien dijo Fox?) estarán alentando cosa fina (nota profesional: no dudo de que con interesado soporte de potentes y eficaces agencias de RRPP, facilitando datos aportados por sus clientes).
Es curioso, aunque nada contradictorio, constatar cómo las motivaciones que hacen aumentar las ventas a cuidadanos “medios” (no-cazadores) de reconocidas marcas como Smith & Wesson, Glock, Colt, etc., funcionan casi a la inversa de las que suelen favorecer la generación de capitales, empleos o inversión en los mercados, elementos que siempre piden de más tranquilidad y estabilidad para fluir en el mercado y crecer, llevándose así, con sus aparentes bondades, muchas de esas angustias antes mencionadas.
Una firme realidad (no por eso menos inquietante), asociada a aquellos países donde es legal (o semi-legal) y sencillo hacerse con pistracos (o cosas más serias) por un módico precio, sin licencias o controles más estrictos por medio.
Aún así, para señalar que respecto a las armas hay muchas perspectivas, y que la historia y los hábitos juegan siempre un papel fundamental, recordaré aquella frase “tan USA” que rezaba:
“Dios creó al hombre, Samuel Colt los hizo iguales”.

