
(Análisis a toro pasado, pero varias cintas han sido estrenadas después de la gala, y tocaba verlas)
En épocas en las que el clima social y económico son más estables, la Academia y los electores suelen fijarse algo más en las historias cómicas, fantásticas, incorrectas o socialmente “negativas”.
Pero, como bien sabemos, en USA están (y estamos) en un momento necesitado de alegrías y esperanzas, de mensajes positivos, de dramas con redención, de homenajes a los que nos dejan, de “Obama power” para los oprimidos, desamparados o cuestionados por los injustos y la injusticia de nuestras sociedades.
¿Slumdog Millionaire merecía sus galardones? No tantos. Pero el ambiente general favoreció la victoria de este cuento de “rags to riches”, muy interesante y magníficamente rodado, aunque con huecos notables en su guión. Además, lo exótico tiende a ser bien recibido por Hollywood y sus espectadores. La India, la real o la mediatizada, es, y más que será, país en tendencia.
Danny Boyle viene ofreciendo gran creatividad e ideas frescas desde sus inicios, y eso se nota en su película. Trainspotting fue realmente genial, pero no era políticamente correcta. Slumdog Millionaire es destacable, y además sí es apta para el gusto y visionado de las audiencias masivas.
¿Merecía Sean Penn su Oscar? Me resta por ver la actuación de Richard Jenkins en The Visitor (aún no estrenada en España), pero he disfrutado de las de los cuatro competidores. Entiendo que la de Brad Pitt pueda ser cuestionada por algunos que no acepten, o conozcan, el esfuerzo actoral y técnico trabajado en la mágica El curioso caso de Benjamin Button (mi preferida, aunque sea irrelevante al tema). Y es innegable el optimista, inteligente, sensible, detallado y muy creíble papel que desarrolló Penn en Milk. Pero… ¿mejor que la sólida, descarnada, impactante, sorprendente, carismática, demacrada y poderosa actuación de Mickey Rourke en The Wrestler? No. Y, ¿por encima del excelentísimo trabajo de Frank Langella mostrándonos a un consistente, estratégico, firme y humano Nixon en Frost/Nixon? No, tampoco.
Tanto Rourke como Langella lo merecían igual o más. Pero la película del primero no es precisamente positiva, aunque muchos aprecien su valor, y la del segundo les recuerda que sus políticos (como los nuestros) la cagan y mienten, a veces estrepitosamente. Ya han votado a Obama para (intentar) cambiar eso. Un Oscar para Langella, por tanto, sería redundante. Lo que nos lleva al canto humanista, solidario, positivo, esperanzador, igualitario y brillante que ofrece Sean Penn en Milk. Algo que la sociedad norteamericana, ahora, parece desear.
¿Kate Winslet lo bordó en The Reader? Sí, y ofreció una actuación valiente, natural, contenida a la vez que sincera con un personaje controvertido, de claroscuros tremendos, que encarna en sí mismo los conflictos de toda una etapa durísima, y que ejemplifica la aceptación y reflexión sobre el bien y el mal de la naturaleza humana, sus dualidades y sus incongruencias.
Pero también los papeles de Jolie en El Intercambio o Streep en La Duda eran especialmente oscarizables. Aquí, tal vez, y como señaló Ricky Gervais, intervino el factor Holocausto+Hollywood en favor de Winslet. Aunque no hay que dejar de lado que ya llevaba tiempo mereciendo reconocimiento, y que estaba apoyada por un guión que inspiraba a crear un personaje muy memorable.
¿Merecía Heath Ledger? Su impagable Joker tan sólo guardaba rival lejano en el blanco negrata de Robert Downey Jr., pero era casi obvio que se reconocería al artista caído. El tiempos como estos, premiar una destacada actuación en una comedia, frente al gran papel alumbrado por el joven que contó con su propio final dramático hubiese sido mal recibido, además de, creo, injusto.
¿Y el de Penélope? Tomei aporta carisma, pero está excesivamente bien tratada y en demasiado buen estado físico (cosa que uno aprecia, sin duda) en su papel en The Wrestler, lo que no ayuda a su candidatura (más desgastada hubiese sido más memorable). Y Viola Davis tiene una actuación destacada en La Duda. Pero el influjo de Allen y Bardem pueden haber ayudado a Pe. Por la parte que toca a la promoción de la industria española, no me quejaré. Sea más o menos justo, no será algo habitual
Relación de causas implícitas:
- Cinta, Director, etc.: la alegría de vivir, el amor y la pasta por azar lo podrán todo. La crisis se solucionará, confiamos en ello.
- Actor: optimismo. Las motivaciones liberadoras, constructivas e igualitarias serán más fuertes que el egoísmo, el desánimo y los personajes corruptos.
- Actriz: la redención mediante el amor y la aceptación de responsabilidad. El sistema y la sociedad pueden equivocarse, pero el perdón y el avance puede alcanzarse si aceptamos nuestra parte de culpa (en cualquier crisis).
- Secundarios: honrar a los caídos (con talento) es importante, especialmente cuando tantos jóvenes están guerreando fuera de su país. En el caso femenino, lo acepto, se me desdibuja la causa.
Coletilla marketiniana: si lo que ofreces aparece en el momento y contexto adecuados, será el propio público el que dé viento a tu alas. Lo que cuesta es iniciar el vuelo. Crea algo memorable, presta atención a las tendencias y situación sociales, y logra tu oferta concuerde con sus necesidades y haga feliz a los demás. Probablemente acabes siéndolo tú también.

