Utilidad de las redes sociales (II): Relacionarse con amigos

Aquí damos con el cruce entre el concepto de lo que en el mundo 1.0. se solía llamar Amigo (de amistad, conexión, afecto), y de lo que está viniendo a representar, para bien o para mal, en el 2.0. (más cercano, por otro lado, a la más abierta definición de “amigo” de la RAE).

Los conocidos, cercanos, no tan cercanos, lejanos o, directamente, desconocidos, pasan con relativa facilidad a la categoría de “amigo” gracias al uso poco filtrado y alegre que muchos tienden, o tendemos, a hacer de sus perfiles en las redes sociales generalistas (Facebook, MySpace, Tuenti, etc.).

gold-pile-scrooge-mcduckEl coleccionismo de números, no de relaciones, ser un “friendmonger”, viene a ilustrar el “Complejo de Tío Gilito digital” (alias Scrooge McDuck): Tener fichados cuanto más amigos/conocidos/desconocidos mejor en una bóveda controlada. En este caso, el propio y saturado perfil de cada uno en la red social preferida (o en varias, lo que se acerca al colmo del egocentrismo onanista 2.0.).

Recuperar amistades del colegio, instituto, universidad, antiguos trabajos, lugar de veraneo infantil/juvenil; mantener el contacto con amigos emigrados, o si uno emigra, con lo que se quedan; seguir con detalle, puenteando la escasa atención que el tiempo y espacio físicos permitirían dedicar, la vida de aquellos que nos importan/queremos; ampliar la red de conocidos y relaciones, o intentar ligar con nuevas personas (hay mejores plataformas especialistas); compartir o exhibir facetas de nuestra vida, hobbies o, incluso y bastante habitual hasta cierta edad, nuestro cuerpo serrano; etc.

Todo ello, y muchas variantes más, tiene cabida en los usos más comunes de las redes sociales generalistas. Pero esas mismas dinámicas pueden devolvernos actitudes que luego sean difíciles de llevar o controlar sin parecer un (o una) “estrecho/antipático digital”.

Un escenario que a muchos no les vendrá de nuevo:

Si te conozco por tu blog/perfil abierto/puesto de trabajo, o por un conocido común, o, simplemente, si he visto tu foto, o que tienes 100 o 200 amigos, y me interesa saber más de ti, ¿me aceptas como “amigo”?

La solicitud no viene de alguien que conozcamos directa o recientemente en el Mundo Real™, y probablemente tampoco de alguien que haya mantenido un trato previo e interesante con nosotros por otros caminos digitales.

Las reacciones, según la persona, edad y actitud serán variadas:

  • Aceptar incuestionadamente (acción no exenta de riesgos, especialmente entre los adolescentes)
  • Comprobar los perfiles de otros amigos relevantes por si aparece ese contacto
  • Responder con un correo y preguntar algo más sobre esa persona antes de aceptar
  • Dar una respuesta más o menos considerada justificando nuestra negativa
  • Ignorar la solicitud
  • Otras posibilidades (¡la imaginación al poder!)

El cómo respondemos ante esas peticiones define, al menos en parte, cómo enfocamos y qué esperamos de nuestra Vida Digital. Si en las redes sociales generalistas buscamos una ligera extensión de nuestra Vida Física, si estamos creando una plataforma de contactos comerciales, si seguimos alimentando la buena relación con una audiencia, o si nos estamos construyendo una personalidad digital más abierta que la física, tal vez porque nos resulta más fácil, son sólo algunos de los resultados posibles, y absolutamente lícitos.

Eso sí, en ello influirá, no sólo el grado de apertura (mayor no significa mejor), sino el grado de atención, escucha, conversación, interés y conocimiento que deseemos dedicar y ofrecer a cada una las personas, números, contactos o “amigos” que vayamos incorporando.

El tiempo y nuestras capacidades son limitados, las demandas y expectativas de los demás tienden a no serlo. Trabajo, Blogs, Twitter, Redes Sociales generalistas y especialistas, E-mail, relaciones en el Mundo Real™… Todo un reto para no saturarse y poder desarrollar una vida social eficiente, guardando una saludable Netiqueta.

A mayor nivel de conocimiento “verdadero” (físico o digital) entre personas, mayor comprensión de las actitudes y actividades desarrolladas en cada canal. Es una decisión que no está de más plantearse tanto se tenga un perfil, se escriba un blog, se gobierne o participe en un foro, se twittee, o todo a la vez.

Raúl Hernández, quien durante años fue (muy) conocido simplemente como el ingenioso “Consultor Anónimo“, expone en esta entrada, con realismo y sinceridad, su postura al respecto del tema que comento. Es la de un profesional, pero ante todo persona, muy abierta, conectada y disponible en la Red, pero que aprecia y entiende la diferenciación de objetivos, intereses y actividades que cada medio y canal permite desarrollar. Me ha parecido muy relevante, y tal vez sirva de ayuda a quienes aún duden sobre qué desean obtener de las redes sociales y de su propio potencial 2.0.

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