Aunque seamos un bastión de la izquierda en Europa, aunque nuestro sistema de libertades sociales sea delcopónbendito, aunque nuestro sistema bancario sea elmejordelmundomundial, aunque nuestras gentes, paisanos y oposición política sean de lo más tolerante y abierto (pero-ojo-la-eutanasia-y-el-aborto-no-los-mentéis-muy-alto), aunque nuestra única y católica Iglesia sea supermoderna y superamigadelajuventú, y ya esté a puntito a puntito de financiarse sola (o… igual no, total, nos quejamos pocos de ello), y aunque la publicidad suele reflejar las tendencias que crecen en distintos ámbitos de la sociedad, no, algo me dice que aquí, entre nuestros muy liberales espectadores, no tendría la mejor aceptación esta creativa muestra de narrativa publicitaria sueca:
Si ayer os hablaba sobre individuos que proponen soluciones a la soledad, éste es el anuncio para un nuevo site de contactos de la empresa de moda del ex-tenista Björn Borg, la Björn Borg Company (que además vende gayumbos con mucho humor).
Una pieza sorprendente, con gran potencial viral, que da que hablar y enlazar, que ofrece una visión de marca pensada, dirigida y producida para sus consumidores y para potenciar su perfil dentro de un innovador colectivo social.
En mercados tan distintos como son el nuestro o el de USA, paradójicamente, no tienen aún fácil cabida historias así (y los escasos que logran llegar a la pantalla, los tumban al poco de salir por exceso de vigilancia social), aunque en España y en San Francisco sean legales los matrimonios entre cónyuges de cualquier sexo. Por eso la Red sigue tomando cada vez más presencia en estrategias que buscan dirigirse a grupos y perfiles concretos, y que por diversos motivos no cuadrarían con el estilo de la audiencia mass media.
Vía Guerra Eterna, y a su vez vía AfterElton

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