Tanto si trabajas en comunicación, como si estás interesado en ejemplos de cómo el storytelling mueve, influye y emociona a las personas objetivo de esas historias, creo que el caso es interesante.
Hace unos días, Enrique Dans, tecno-sabio, profesor del Instituto de Empresa, blogger referente, respetado y seguido, y tipo muy 2.0, a quien leo desde hace algunos años, decidió exponer en su blog un caso, un desencuentro, que había tenido con la empresa de tecnología HP.
HP quiso contar con Dans como eje vertebral (ponente, moderador y experto independiente) de un show-conferencia que había montado para promover sus nuevos Data Centers. El problema surgió cuando, un día antes de la sesión, y por una notable falta de previsión, el equipo organizador descubrió que Enrique tenía un método de trabajo y presentación que se apoya, inquebrantablemente, en productos Apple, y que los necesitaría usar en la charla para poder ofrecer el trabajo por el cual le contrataban (recordemos: experto independiente, nótese la palabra clave). Lo que sucedió creo que vale le pena que lo leáis en la entrada original de Dans. 
Casi 200 comentarios en respuesta (seguramente más, pero borró muchos), apasionados apoyos y punzantes críticas, y una muestra de lo que la Conversación genera, incluso cuando uno no se lo espera.
Esto dio pié a esta otra entrada, en la que Enrique mostró aún más sus emociones, y expresó las sensaciones que hasta ese punto le había producido una situación que, tal vez, escapa al control de alguien que bloggea y comparte por devoción y entusiasmo, no sólo por prestigio o por ego (que también), pero una sóla persona al fin y al cabo. Sin Dans, muchos de sus lectores y comentaristas no tendriamos su estupenda y libre información, y es algo a tener en cuenta. Pero las historias propias también afectan a quien las crea, y la Conversación se mueve y reacciona muy deprisa.
En cualquier caso, aquí hablamos de storytelling, y es el cómo se construyó el proceso de emoción-reacción lo que más interesa.
Dans podría haber elegido otro tono, otro enfoque, menos detalle, guardar algo más las emociones, o, incluso, no comentarlo. Pero no, eligió contar una historia emotiva y sorpresiva para casi todos sus lectores, en general, personas afines a la tecnología y a las pasiones y leyendas que este mundo conlleva. El redactado buscaba, no sólo comunicar un hecho, sino epatar. Y epató, de una manera que superó sus niveles de tolerancia personal. Tal vez Enrique se sentía desilusionado, o molesto, o sorprendido, pero especialmente, debía de sentirse obligado, por su dinámica de blogger “expuesto” que escribe “en su casa” (su blog) para una audiencia afín, a advertir un caso que no pegaba con la historia de diálogo tecnológico y apertura que él viene personificando (intentándolo, según algunos) en su carrera.
La historia de HP, por el contrario, es la de un gran jugador de prestigio, que parece temer más que una foto de un ponente en su show, usando un producto con “la manzanita”, se convierta en anécdota y, aparentemente, desluzca su esfuerzo, que no centrarse en ofrecer una experiencia de marca memorable. ¿Un caso de mala gestión y exceso de sensibilidad en RRPP? Lo que sí se demuestra así es que la solicitud de los servicios de Dans era una maniobra demasiado obvia para generar “buzz”. Tal y como plantearon las cosas, la historia debía haber estado enfocada a hacer disfrutar, informar y motivar a los asistentes a la sesión, pero se pensó más en el qué dirán.
El caso puede sonar algo habitual para quienes trabajen con marcas, estemos a un lado o al otro de la situación, será siempre comprometida. Pero ejemplifica un mal uso de la propia historia corporativa, en la que la innovación y el esfuerzo reconocidos se ven apagados y difuminados por el miedo, miedo a un competidor que ni siquiera trata el mismo producto que tú expones. Un miedo que genera, precisamente, comentarios en su contra. El exceso de celo en la inexistencia de anécdotas provoca, precisamente, una anécdota más negativa en sí misma, y sobre todo, una perdida en la experiencia de marca que se pretendía ofrecer a esos asistentes.
El cómo contar las historias, la vida propia que adquieren más allá de su inicio, el cómo se llevan a la práctica en cada situación y oportunidad, o no, y las reacciones despertadas en uno y otros, concentradas en un buen caso práctico.
Como lección final a destacar para quienes se dediquen a esto de las marcas y sus historias, y hayan leído este post y las entradas de Dans, no queda sino preguntarse: ¿Si yo hubiese estado en HP, hubiese actuado así? ¿Cual hubiese sido mi recomendación? ¿Cuál era el objetivo real por el que se quería contratar a Dans? ¿Qué valor añadido se lograba tomando una u otra decisión? ¿Qué ayudaría a construir y aumentar la historia de mi marca?
Que cada uno decida, pensar es gratis.
Por último, remarcar que la beneficiada indirecta de todo esto, por la defensa gratuita de sus productos que ha fomentado la situación, como casi siempre ocurre, no es sino la manzanita del maestro Jobs.

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