Hace unos meses vi, no recuerdo dónde, este divertido sketch-parodia que ahora recupero gracias a esta entrada de Brand Experience Lab.
¿Qué ocurriría si no existiese la señal de STOP, y fuese el Cliente (traducción para no publicitarios: un departamento de marketing) quien se encargase de diseñarla? Ahí va una hipótesis:
Unas risas bien buenas (¡y no menos ciertas!).
En mi variada vida profesional de estos últimos años, he disfrutado de la impagable oportunidad de trabajar en “Cliente”, en una multinacional de moda, con dos reconocidas marcas por las que ya tenía, y siempre guardaré, sincera simpatía y afecto, al igual que por el equipo que tan bien me integró y trató.
Y, como abogado del diablo (publicitario, se entiende), debo decir que ejercer el día a día, codo con codo, con los diversos profesionales de un (gran) departamento de marketing es una lección poco habitual, y muy útil, para quienes mental y profesionalmente tendemos a ubicarnos, o sentirnos afines, en el lado “Agencia” o proveedor de servicios. Conocer el porqué de ciertas necesidades, objetivos, urgencias, estructuras, relaciones internas y relaciones con las centrales, y un sin fin más de asuntos, ayuda a comprender cosas que, cuando uno está al otro lado, no siempre son sencillas de entender, pues muchas se “sufren” y no siempre se conocen las causas de tantos “mareos”. Y siempre, al final, unos y otros tenemos que cumplir.
Sé de casos similares, o peores, que los del video. Pero si alguna conclusión saqué del sector moda es que, si bien el gusto es particular, en cuanto a diseño y estilo, y selección del mismo, estos profesionales suelen poseer un alto conocimiento, además de una actitud más abierta. Dado el ámbito, parece de sentido común, pero no está de más señalarlo.
Quienes leáis esto, algún día, y estéis acabando la carrera, sea publicidad, economía, diseño… sea lo que sea, y creáis que las agencias son lo vuestro, adelante. Pero, si por casualidad o fortuna, os surge una oportunidad (interesante) para trabajar (o hacer prácticas, pasantías) un tiempo en cliente, humildemente os animo a que lo probéis.
Tal vez no sirva más que para confirmar que no era lo vuestro, o tal vez os abra las puertas a otro campo. De un modo u otro, si prestáis atención, estoy seguro de que aprenderéis algunas lecciones fundamentales, que no tienen precio, sobre quienes más tarde serán aquellos que contraten a vuestras agencias en busca de creatividad, diseño, estrategia, RRPP…
Comprender al “enemigo”, para hacerte su amigo. Sin entendimiento y respeto mutuo, difícilmente se logran grandes, notorias y eficaces campañas.












